La compañía francesa Carmat creó un corazón artificial para solucionar los problemas cardíacos de miles de personas alrededor del mundo. Aún se encuentra en fase de prueba, pero ya ha sido trasplantado a un ser humano. Hasta ahora todo ha ido bien, pero habría que esperar algo de tiempo para que los médicos se cercioren de que no hay ningún problema.

La idea de un corazón artificial no es nueva, pero hasta ahora los problemas que ello implica no han sido superados satisfactoriamente. Básicamente se trata de un problema de “hemocompatibilidad”, lo cual se refiere a la compatibilidad con la sangre. Muchos materiales no se llevan bien con el cruerpo humano, y al estar en contacto con la sangre humana destruyen los glóbulos rojos o activan una cadena de coagulación.

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Sin embargo, los materiales biológicos usados en las válvulas del corazón diseñado por Carmat eliminan el elemento adherente y permite el libre flujo de sangre. Se trata del primer corazón artificial que utiliza materiales biológicos, en este caso tejido de vaca, y lo combina con elementos microelectrónicos para crear un corazón que, en teoría, no debe tener ningún problema en funcionar dentro del cuerpo.

Además del dispositivo que sustituye al corazón, el diseño incluye una fuente de poder y un panel que permite monitorear la actividad cardíaca, incluso a distancia. Otro de los problemas más comunes a la hora de diseñar un corazón artificial es la regulación, pues es difícil crear un dispositivo que se adapte a los diversos ritmos de vida de una persona, como el sueño, la actividad física o el reposo. El diseño de Carmat se autorregula, pero también puede ser ajustado y monitoreado a distancia, por lo que el médico que supervise su funcionamiento puede intervenir sin la necesidad de estar frente al paciente.

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Las primeras pruebas se planea que se realicen en Bélgica, Eslovenia, Polonia y Arabia Saudita. Aunque el primer trasplante de este corazón ya se ha realizado con éxito, es muy pronto para celebrar. Aún se debe monitorear cuidadosamente el funcionamiento del dispositivo para poder garantizar que es 100% seguro. Por ejemplo, el gobierno francés aún requiere que se realicen pruebas para medir la toxicidad de los materiales antes de dar luz verde a Carmat.

De lograrse, éste sería un avance notable en el campo de la bioingeniería y la medicina, ya que la insuficiencia cardíaca afecta alrededor de 20 millones de personas en todo el mundo.

vía ALT1040

fuente Carmat

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