El Dr. Sam Tisherman dirige un estudio que pretende desarrollar una técnica para preservar el cuerpo humano después de un trauma severo y “ganar tiempo” para los cirujanos. La técnica consiste en lo que la ciencia ficción ha dado en llamar “animación suspendida”, una suerte de congelamiento parcial del paciente.

En la ciencia ficción la animación suspendida es un recurso para realizar largos viajes espaciales sin que los tripulantes de la nave envejezcan o sus cuerpos se degraden. Lo hemos visto en excelentes películas como 2001: A Space Odyssey, Planet of the Apes o Alien; o también hemos hablado de ello cuando recordamos la leyenda urbana en torno al cuerpo de Walt Disney. Sin embargo, hasta ahora este recurso no pertenecía sino al mundo de la fantasía, pero una nueva investigación en las universidades de Pittsburgh y Maryland sugieren que la animación suspendida puede ser una respuesta médica real.

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Los casos de la sueca Anna Bågenholm y el japonés Mitsutaka Uchikoshi son bastante ilustrativos al respecto. Ambos sobrevivieron atrapados sin comida ni bebida porque sus cuerpos se mantuvieron a bajas temperaturas. No obstante, si bien el concepto suena sencillo, no es nada fácil determinar las condiciones en las que el cuerpo humano puede mantenerse con vida en animación suspendida, tampoco hay certeza de que se mantiene incorrupto y joven.

La técnica sugerida hace más de 20 años por Peter Safar y Ron Bellamy, y desarrollada recientemente por Sam Tisherman y Pat Kochanek, tiene objetivos más pedestres si se quiere, pero al mismo tiempo más reales. Según ellos, el reto es bajar la temperatura del cuerpo “desde adentro”. Para ello extraen toda la sangre de un paciente y la cambian por una solución salina de baja temperatura. De manera que el cuerpo demanda menos oxígeno y sus funciones se “ralentizan”.

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Ahora bien, esta técnica sólo es útil para que el cuerpo de pacientes severamente heridos se conserve lo suficiente como para llegar a la mesa de operaciones. En otras palabras, no serviría para un largo viaje espacial. En realidad se trata de una técnica de emergencia que puede aumentar la tasa de supervivientes en casos graves de trauma con ataque al corazón. La idea es darle más tiempo a los cirujanos conservando el cuerpo a temperaturas de 10° Celsius. Según el propio Dr. Tisherman:

“Suspendemos la vida, pero no nos gusta llamarlo animación suspendida porque parece cosa de ciencia ficción. Así que lo llamamos preservación de emergencia y reanimación.”

Un estudio previo probó la técnica en varios cerdos con resultados positivos sin daño cognitivo o fisiológico. En el estudio actual se pretende realizar pruebas en 10 pacientes humanos. Todo ello con el fin de que la tasa de sobrevivencia por trauma con ataque cardíaco se eleve considerablemente, lo que repesentaría un avance médico de alta relevancia.

Les dejamos una entrevista con el Dr. Tisherman en persona. Les advertimos que no es la persona más animada del mundo, pero lo que dice es muy interesante:

vía Cnet

fuente Acute Care Research

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