De confirmarse, lo que sabíamos sobre el árbol evolutivo de estas fascinantes criaturas estaría equivocado.

Muchos, durante nuestra infancia, tuvimos un periodo de fascinación por los dinosaurios: esos seres ancestrales que nos parecían sorprendentes en muchos sentidos. En la etapa de dinosauriomanía algunos llegamos a aprendernos nombres de más de dos decenas de lagartos con tienen extravagantes apodos que terminan en oucs, aurios, morfos y podos.

Los fans más extremos se preocupan por detalles más eruditos, que se quedan en la cabeza más allá de pasar la materia de biología, como la clasificación de los saurios y su origen en tierras septentrionales. Así, de acuerdo con los libros de texto sobre el tema de los últimos 130 años, es fácil que un joven fanático de los dinosaurios sepa que estos reptiles se agrupan en dos categorías: los ornitisquios (reptiles con caderas de ave) y los saurisquios (con cadera de lagarto). Los ornitisquios incluyen a los dinosaurios herbívoros estegosáuridos, los ceratopsianos y los simpáticos (no es que sean chistosos, sino que tienen pico de pato); los saurisquios agrupan a los carnívoros terópodos, como el famoso Tiranosaurio rex, y los saurópodos herbívoros, como los Brontosaurios, el dinosaurio de cuello largo que hace no mucho volvió a ser aceptado por la ciencia.

Toda la información anterior, por lo menos la referente a la clasificación de los dinosaurios, acaba de ser puesta en duda por un equipo científico formado por académicos de la Universidad de Cambridge y el Museo de Historia Natural de Londres.

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De acuerdo con los especialistas ingleses, el árbol genealógico que se acepta desde hace más de 100 años está equivocado. De aceptarse su idea, todos los grupos familiares de los ancestrales reptiles tendrían que reorganizarse, y se cambiarían los nombres que usamos cotidianamente. Además, también creen que los dinosaurios no se originaron en tierras septentrionales, sino todo lo contrario, en el hemisferio norte del planeta.

La crítica que realizan los científicos ingleses es en contra de la clasificación tradicional, sobre todo porque, en el siglo XIX, para mantener solo dos divisiones en el árbol genealógico de los dinosaurios (las ya mencionadas ornitisquios y saurisquios ), cuando descubrieron un tercer linaje (los terópodos) decidieron agruparlo al lado de los sauisquios, por pensar que habían evolucionado de un ancestro común.

De acuerdo con la nueva teoría, que se formuló después de analizar varias decenas de fósiles, los ornitisquios son más cercanos a los terópodos, e incluso afirman que los primeros son una evolución de los segundos (que actualmente son una sub-clasificación). Además indican que, de acuerdo con la clasificación actual, algunos dinosaurios famosos, no lo eran, sino otra especie.

“Los terópodos carnívoros estaban más estrechamente relacionados con los ornitisquios herbívoros y, lo que es más, algunos animales, como el Diplodocus, quedarían fuera de la agrupación tradicional de lo que llamamos dinosaurios. Esto significaba que tendríamos que cambiar la definición de ‘dinosaurio’ para asegurarnos de que, en el futuro, el Diplodocus y sus parientes cercanos puedan todavía ser clasificados como tales”, indicó Matthew Baron, autor principal del estudio.

Además, los especialistas  creen que es falsa la idea de que los dinosaurios se originaron en el hemisferio sur del antiguo continente conocido como Gondwana (debido a que los fósiles más antiguos se han recuperado en América del Sur), y argumentan que su investigación podría probar que tuvieron su origen en el norte, en la zona conocida como Laurasia.

De acuerdo con los especialistas ingleses, el árbol genealógico que se acepta desde hace más de 100 años está equivocado.

Si se acepta la propuesta del equipo de investigadores, todos los libros de texto sobre la evolución de los dinosaurio, e incluso de los vertebrados, tendrán que ser reescritos.

“Este estudio vuelve a dibujar radicalmente el árbol genealógico de los dinosaurios, lo que proporciona un nuevo marco para desentrañar la evolución de sus principales características, su biología y distribución a través del tiempo. Si estamos en lo correcto, explica muchas inconsistencias anteriores en nuestro conocimiento de la anatomía y las relaciones de los dinosaurios”, afirma Paul Barrett, coautor del estudio.

La polémica investigación podría cimbrar la paleontología evolutiva, pero todavía tiene que ser aceptada por diversas instituciones internacionales antes de ser oficial.

fuente Nature

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