El test sigue en fase de desarrollo, pero hasta ahora todas las pruebas realizadas han atinado en su resultado.

La ciencia está a un paso de poder lograr conseguir que, en el futuro cercano, baste con un pequeño piquete en el dedo para determinar si alguien padece de cáncer o no. Lo anterior se debe a que un grupo de científicos de la Universidad de Bradford (Reino Unido) han desarrollado un sencillo sistema de análisis de sangre que permite diagnosticar el cáncer con mucha precisión. El nombre de este prueba es Test de Sensibilidad en los Genes de los Leucocitos (LGS, por sus siglas en inglés).

Para realizar el diagnóstico se debe de pasar una muestra de sangre por luz ultravioleta, la cual daña el ADN de la muestra . Con base en el sistema diseñado por los investigadores, es posible determinar la presencia o ausencia de la enfermedad en el organismo observando el tipo de daño en el ADN, sobre todo visible en las células blancas de la sangre,también conocidas como leucocitos. El LGS puede determinar si un paciente está sano, se encuentra en una condición pre-cancerosa o ya tiene cáncer en el cuerpo.

El equipo de científicos sostiene que, de popularizarse la LGS, los probables pacientes se ahorrarían mucho tiempo, dinero y, sobre todo, prácticas invasivas que podrían afectar su calidad de vida. Hasta ahora, los experimentos para demostrar la eficacia del test, realizados en 208 sujetos de prueba, han resultado satisfactorias, consiguiendo en minutos acertar incluso en tipos de cáncer difíciles de detectar. En el experimento, la LGS diagnosticó a 58 pacientes con cáncer, 56 personas en condiciones pre-cancerosas y 94 personas sanas.

Actualmente los investigadores se encuentran realizando un informe completo de su sistema de detección de cáncer, centrándose en el diagnóstico del cáncer colorrectal. Los investigadores son optimistas con respecto al futuro de la LGS, incluso han solicitado la patente internacional de su prueba, compartiendo el registro de la marca con la Universidad de Bradford y han montado una empresa de nombre Oncascan, que se dedicará a comercializarla cuando terminen las pruebas y la presenten ante la comunidad médica internacional.

* Foto de portada: David Jones

vía Science Daily

fuente Universidad de Bradford

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