Parece que los vientos del huracán Irma fueron lo suficientemente fuertes para cambiar la forma del océano.

La naturaleza nos ha estado pegando fuerte el último mes, literalmente. Terremotos y huracanes han sido el tema de prácticamente todas las conversaciones en estos días, a la cual podemos sumar, la desaparición del agua en las costas de Bahamas y varias playas de Estados Unidos, tras el paso del huracán “Irma”.

Evidentemente la noticia se volvió viral en internet, con videos y fotografías que mostraban las desoladas costas sin mar, causando miedo entre la población. Pero no hay por qué temer, aunque esto casi nunca pasa con los huracanes (es más común relacionarlo con los tsunamis), es algo natural y nada tiene que ver con el apocalipsis, pero si mucho con el viento y la presión atmosférica.

De acuerdo con Angela Fritz, redactora jefe de meteorología en The Washington Post, lo que sucedió es que el pasado fin de semana el viento estaba soplando de sureste a noroeste en Long Island, Bahamas. Esto provocó que ante los fuertes vientos del huracán “Irma”, el agua fuera expulsada en el lado noroeste de la isla. Por otro lado, en la costa del golfo de Florida, los vientos soplaron desde el lado este, por lo que el agua fue llevada lejos de la costa hacia el oeste.

En el centro de la tormenta, donde la presión es extremadamente baja, el agua es arrastrada “hacia arriba”. Las bajas presiones son básicamente un mecanismo de succión: absorben el aire dentro de ella, y cuando es realmente bajo, puede cambiar el aspecto del océano. Como la tormenta lleva el agua hacia el centro, la elimina de los alrededores.

El extraño fenómeno fue captado y compartido en Instagram por un habitante de Key Largo, Florida:

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En resumen, los vientos del huracán “Irma” fueron tan fuertes y la presión tan baja, que el agua fue absorbida de la costa hacia el núcleo de la tormenta. En un tsunami el agua desaparece de las costas antes de golpear con fuerza. En esta ocasión no fue así, pues el agua regresó a las costas sin causar demasiados estragos, aunque no se recomienda estar cerca de la playa ante de un fenómeno de esta naturaleza.

vía The Washington Post

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