Científicos de estados e Israel trabajan en conjunto para descubrir los secretos de la twilight zone.

Si tienen frescas sus clases de biología de la primaria recordarán el por qué la fotosíntesis es tan importante para nosotros, los seres vivos. Las plantas de nuestro planeta usan este proceso químico para capturar los fotones (partículas de luz) y transferirlos a los complejos fotosintéticos que convierten la luz en energía utilizable. Traducción, convierten la energía lumínica en materia orgánica rica en energía.

Este proceso se da en la tierra y el mar, desde los bosques hasta los corales marinos, eso lo daban por hecho los científicos. Sin embargo, los investigadores no tenían por seguro la forma en la que se alimentan las plantas que viven en los lugares más oscuros del planeta.

A más de 60 metros de profundidad, en el Mar Rojo (entre África y Asia) existe un área conocida como twilight zone (o zona gris). Allí el agua es fría y solo alrededor del 1% de luz solar logra penetrar la capa de agua. Es un mundo oscuro y lleno de vida ¿Por qué?

corales-2

En el interior de los corales profundos (Stylophora pistillata) viven algas simbióticas, llamadas Symbiodinium, las cuales proporcionan oxígeno y energía de fotosíntesis al coral en cambio de nutrientes y protección. Esta energía la captan a través de antenas fotosintéticas, hechas de diversas proteínas y pigmentos de clorofila. Esto hace relativamente fácil vivir en los arrecifes poco profundos, donde la luz solar es abundante; pero por debajo de los 40 metros el océano se obscurece.

La fotosíntesis de las algas que viven en estos corales poseen una “inusual maquinaria” celular que les permite llevar a cabo la fotosíntesis de forma más eficiente que las especies que viven a profundidades menores.

La lógica indicaría que a mayor profundidad las algas construirían antenas fotosintéticas enormes (como las que existen en las partes obscuras de los bosques) para captar algo de en proteínas, pero la investigación reveló que las antenas son mucho más pequeñas que el de las algas más superficiales.

“Es diferente a todo lo que hemos visto en la tierra, o cualquier cosa que incluso hemos visto en los arrecifes poco profundos,” dijo David Gruber, investigador de la Universidad de NY.

Estas algas modificaron su sistema de captación de luz para sobrevivir. Normalmente estas plantas tienen dos formas de convertir la luz en azúcar: Fotosistema I y Fotosistema II, estas algas combinan ambos sistemas para compartir energía y ajustan los tipos de proteínas en sus membranas celulares.

corales-3

Durante los cuatro años que duró la investigación conjunta entre la Universidad de Haifa; el Departamento de Evolución, el Instituto Interuniversitario de Ciencias del Mar de Eilat; el Sistemas y Ecología de la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Departamento de Botánica y Ciencias del Ambiente de la misma institución, junto al Departamento de Ciencias Naturales de la Universidad de Nueva York, buzos tomaron algunas muestras de los arrecifes de coral de profundidad y los transfirieron a los ambientes de poca profundidad.

La “trasplantación” del coral fue lenta (5 metros cada semana). Encontraron que los corales que vivían a poca profundidad pueden aferrarse a la vida hasta los 213 pies (poco más de 64 metros). Por el contrario, los corales de las profundidades no sobrevivieron a el agua cercana a la superficie debido a que no tienen protección contra la luz ultravioleta.

Ahora los científicos investigan qué otro tipo de mutaciones fotosintéticas pueden existir en las algas.

 

fuente Frontiers in Marine Science

temas