A diferencia de otros países, China todavía no pone una fecha para arrancar con la prohibición.

Siguiendo los pasos de gobiernos como el de Francia, Noruega y Reino Unido, el viceministro de Industria y Tecnologías de la Información de China, Xin Guobin, anunció que se pondrán como meta eliminar de sus calles los coches que funcionan con gasolina o diésel.

Así, el gobierno chino comenzará a dar prioridad a la fabricación de autos eléctricos, dejando de producir paulatinamente los vehículos que utilizan combustibles fósiles. Todavía no se anuncia una fecha tentativa en la que los automóviles tradicionales saldrán de circulación, pero representará todo un cambio revolucionario para el país, que tan solo el año pasado fabricó más de 28 millones de autos que funcionan con gasolina o diésel.

China lleva ocho años consecutivos siendo el principal fabricante de autos del mundo. Por eso es una gran noticia que acepte enfocar su industria en los autos eléctricos, algo que otras naciones, como Estados Unidos, no tienen la menor intensión de hacer.

La medida también busca reducir la enorme contaminación de la capital Beijing, considerada una de las ciudades con menor calidad de aire (sólo por detrás de Nueva Delhi y Karachi). Además, ayudará a que China se consolide como el mayor productor de autos eléctricos del mundo.

A la espera de que China anuncie una fecha para dejar de producir autos tradicionales, por lo pronto sabemos que Noruega dejará de venderlos a partir del 2025, mientras que Reino Unido lo hará en el 2030, y Francia en el 2040.

fuente The New York Times

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