Un tipo de oruga, la Manduca sexta, conocida popularmente como el gusano del tabaco, utiliza su alimento para defenderse de los depredadores.

Normalmente la nicotina no es asimilada por ningún tipo de animal, pues ésta provoca problemas neuromusculares, sobre todo en los animales domésticos. Por ello es curioso que el gusano del tabaco se alimente de este “veneno”.

Los investigadores sabían que las orugas que se alimentan de plantas ricas en nicotina tienden a tener niveles más bajos de depredación, pero no sabían cómo utilizaban este alimento en contra de sus depredadores.

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Un espécimen de Manduca sexta (foto: Ken Slade)

Un grupo de investigadores del Instituto Max Planck de Alemania decidió observar más concienzudamente a estos bichos y descubrió cosas asombrosas. En primer lugar que las oruga que se alimenta de Nicotiana attenuata (una variedad de tabaco), adquieren un curioso sistema de defensa, mismo que se controla por un gen único que posee, llamado CYP6B46. Por el contrario, orugas prácticamente idénticas, pero que comen otro tipo de plantas, son presa fácil de otros bichos por no contar con este peculiar gen.

Este gen es responsable de que la nicotina que la oruga ingiere no sea expulsada de su cuerpo a través de sus heces. Por el contrario, la nicotina se reserva para ser expulsada por medio de la respiración de la oruga, de esta forma, cuando se encuentra en peligro, es capaz de espantar con exhalaciones de nicotina concentrada a sus depredadores, los licósidos, arañas similares a las tarántulas.

En el experimento realizado por los científicos del Instituto Max Planck se colocó a una oruga que se alimenta de plantas sin nicotina al lado de un licósido, este fue el resultado:

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Por el contrario, cuando el enfrentamiento fue entre una Manduca sexta y un depredador arácnido, lo que ocurrió fue esto:

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En pocas palabras, estas orugas se defienden de sus depredadores con algo muy similar al mal aliento.

vía Smithsonian Magazine

fuente PNAS

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