Hasta ahora no se ha podido determinar cuál es la causa de esas extrañas formaciones.

La revista Nature publicó un artículo sobre un extraño fenómeno que ha dejado sin respuesta a muchos científicos. Nos referimos a una gigantesca nube que apareció sobre Marte en marzo y abril del 2012, alcanzando una inusual altura de hasta 250 km según las observaciones.

Esta formación fue vista en ambas ocasiones por astrónomos aficionados a lo largo de unos 10 días, durante los cuales cambió constantemente su estructura hasta cubrir un área de 1,000 x 500 km. Anteriormente ya se habían detectado nubes en la atmósfera del Planeta Rojo, pero nunca de tales dimensiones (normalmente alcanzan una altura de apenas 100 km).

La investigación del fenómeno llevó a los científicos a revisar las imágenes tomadas por el telescopio Hubble entre 1995 y 1999, además de otras bases datos con imágenes de aficionados. Sorpresivamente, se descubrió una fotografía capturada por el Hubble en 1997, en la que se puede apreciar una nube con una tamaño muy similar a la del 2012.

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Imágenes de una enorme nube sobre Marte, tomadas en marzo de 2012

A pesar de que los científicos no saben de qué se trata, tienen algunas teorías de lo que podría haber causado este misterioso evento. De acuerdo con el principal autor de la investigación, Agustin Sanchez-Lavega de la Universidad del País Vasco en España, esto podría ser producto de “una nube de agua-hielo, de dióxido de carbono, o partículas de polvo”. El problema con esa hipótesis es que se necesitarían condiciones “excepcionales” en la atmósfera de Marte para que eso fuera posible.

Otra de la posibilidades es que podría tratarse de una aurora, ya que anteriormente se han visto estos fenómenos en el hemisferio sur del planeta. Pero, para ser cierto, tendría que ser una aurora 1,000 veces más brillante que las vistas en la Tierra, por lo que también resulta muy complicado hallar las condiciones necesarias para una aurora de este tipo.

Por ahora resulta imposible determinar cuál fue la causa de la extraña nube, así que tendremos que ser pacientes y esperar a que el análisis de las imágenes revele algún nueva pista.

vía ESA

fuente Nature

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