Un grupo de investigadores internacionales han descubierto a los primeros ejemplares del reino animal que cuentan con los órganos sexuales invertidos.

El director del proyecto de investigación, el  entomólogo Kanzunori Yoshizawa, detalló que los insectos en cuestión son provenientes de Brasil y suelen habitar cuevas del país amazónico. Los animales con los genitales invertidos son cuatro especies diferentes de insectos del género Neotrogla.

“Aunque la inversión de roles en el sexo ha sido identificada en varios animales diferentes, Neotrogla es el único ejemplo en el que también se invierte el órgano copulador”, declaró Yoshizawa, investigador de la Universidad de Hokkaido.

Este anuncio representa el primer caso documentado de un “pene femenino” (al que han llamado gynosome) en el reino animal. Para copular, la hembra “monta” al macho e introduce su especie de pene en la “vagina” del macho, el miembro se expande dentro del macho y extrae de éste el esperma necesario para fertilizarse.

“El pene femenino es una estructura completamente nueva. Por lo general, una nueva estructura evoluciona como una modificación de una estructura ya existente. Pero este pene femenino no tiene precedentes. La evolución de una estructura de este tipo es excepcionalmente difícil, debido a que el desarrollo de esta forma de apareamiento habría exigido la evolución armoniosa de ambos órganos genitales masculinos y femeninos, y su coincidencia exacta”, mencionó Yoshizawa.

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Una imagen del pene femenino visto en el microscopio

La experiencia de apareamiento es dolorosa para el espécimen masculino, debido a que, cunado el gynosome se expande, saca unas púas a través de las que la hembra recolecta el esperma del macho. Sorprendentemente, el tiempo que dura un encuentro sexual entre estos animales es de entre 40 a 70 horas.

“Debido a la fuerza de las embestidas de la hembra, si el macho llegará a resistirse a ser penetrado podría causarse daño en sus órganos genitales. Por lo tanto, es muy probable que los procesos completos de apareamiento sean controlados activamente por las hembras, mientras que los machos son más bien pasivos”, señala Yoshizawa.

Por lo pronto, los investigadores están recogiendo datos genómicos de los Neotrogla para compararlos con otras especies similares, y así determinar cómo se produjo el desarrollo del pene femenino.

vía The Verge

fuente Current Biology

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