A pesar de que se buscó terminar con el contrato, las penalizaciones que aceptó el gobierno de Felipe Calderón, impidieron el uso de otra compañía especializada en el despegue espacial.

El periódico El País reveló que la Secretaria de Comunicaciones y Transporte (SCT) intentó desvincularse de la compañía rusa ILS, mucho antes del accidente en el que se destruyó el satélite MexSat-1 (Centenario). El Centenario era un satélite de comunicaciones de última generación fabricado para brindar servicios móviles de comunicación de datos, voz y video, además de servicios de Internet a diferentes plataformas y a locaciones remotas dentro del territorio mexicano.

De acuerdo con la información, la SCT quería que el lanzamiento del satélite se llevara a cabo en una plataforma de despegue más segura y con una compañía que no hubiera tenido problemas de despegue recientes, como era el caso de ILS. Sin embargo, las condiciones del contrato aceptadas por los responsables de la dependencia durante el gobierno de Felipe Calderon impidieron el cambio.

Aparentemente, la cláusula de penalización por concluir el contrato era de 60 millones de dólares. En la publicación española no se especifica cual de los tres secretarios de la SCT (Luis Téllez, Juan Molinar Horcasitas o Dionisio Pérez-Jácome) que formaron parte del gabinete de Calderón durante su mandato fue el responsable de firmar el acuerdo.

El proyecto MexSat, del que formaba parte el Centenario, tenía contemplado el lanzamiento de tres satélites de comunicaciones (Bicentenario, Centenario y Morelos III), uno enfocado a la comunicación fija, y dos más destinados a la comunicación móvil. El primero de los satélites fue lanzado sin problemas en el 2012 por la compañía francesa Arianespace, el tercero saldrá de Cabo Cañaveral el próximo octubre con ayuda de la empresa estadounidense Lockheed Martin.

Mónica Aspe, subsecretaría de la SCT, indicó que originalmente el lanzamiento del Morelos III también iba a estar a cargo de la compañía rusa ILS, pero que lograron romper el contrato por una cláusula que no estaba presente en el acuerdo correspondiente al despegue del Centenario.

A pesar de que el costo del satélite y del lanzamiento equivalen a 390 millones de dólares, el gobierno recuperó el costo de la inversión gracias a un seguro firmado con la compañía británica Marsh, con una cobertura del 100%. Actualmente se estudia la posibilidad de invertir en un nuevo satélite que supla al accidentado Centenario, pero para eso es necesario realizar un ajuste al presupuesto de la dependencia.

fuente El País

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