El Luffy mexicano y el curioso revival de One Piece en occidente

El rey de los piratas está en camino de ser el rey del mundo.
One Piece está explotando de nuevo, pero ahora en todo el mundo | Fuente: Shueisha

También me sorprendió mucho ver que Iñaki Godoy será Luffy en el live-action de One Piece. No precisamente por él, sino porque Netflix es un cliente raro cuando se trata de hacer adaptaciones, pero también por por alguna razón el manga de Eiichiro Oda se está haciendo popular como no pudo hacerlo en los noventa.

Demos un salto en el tiempo a cuando los Cheetos costaban 3 pesos y 1 peso de salsa era como una botella entera. Los maravillosos años noventa y el comienzo del Siglo XXI fueron una bendición para los fans del anime en Latinoamérica. Bueno, no precisamente, pero sí para aquellos que veían la tele y tenían Slam Dunk, Saint Seiya, Dragon Ball, Sakura Cardcaptor, Doraemon y mucho más para disfrutar.

Dentro de todas las franquicias que se podría esperar que triunfaran, estaba también One Piece, un shonen con igual o más fuerza que Dragon Ball y con igual o más renombre que Slam Dunk, pero no logró despegar en Latinoamérica.

El Grand Line no se navega en una semana | Imagen: Toei Animation

Algunos le echan la culpa al doblaje, que fue confuso y en muchos sentidos ambiguo y poco relevante para el desarrollo de la historia. Otros a la censura, que fue brutal y no permitió a aquellos que quieren ver acción como en Dragon Ball adentrarse en nada; pero muy probablemente la razón fuera en sí One Piece.

A diferencia de sus compañeros del Big Three, Dragon Ball o Saint Seiya, Eiichiro Oda es un mangaka con más determinación por su trabajo que nadie y eso se lo hizo saber a la Shonen Jump desde el comienzo, algo que sus ventas respaldaban mes con mes, pero también algo a lo que no están acostumbradas las audiencias occidentales.

Ya hablamos en otro momento de por qué hay que seguir con One Piece y de las virtudes de Eiichiro Oda, así que hoy ya no le echaremos más flores a este grandioso mangaka, sino que hablaremos del extraño revival que está experimentando esta franquicia, el mismo que hará que tenga una adaptación de live action.

One Piece con el paso de los años

La evolución de One Piece es curiosa. A diferencia de otras historias, sus personajes han subido muy poco su “nivel de poder”, algo con lo que fantasean todos los fans occidentales del anime, que incluso se pelean por ver quién le ganaría a Goku o si Saitama, un personaje destinado a criticar lo absurdo de esta situación, sería capaz de derrotar a otros protagonistas.

En One Piece seguimos viendo peleas entre seres que llevan al extremo capacidades físicas, pero pelean en barcos, lastiman sus cuerpos con heridas que duran hacia la posteridad y, más importante, siguen siendo susceptibles a morir de un chapuzón. Algo que al morro que salió de la alcantarilla para decir “Goku le gana” no le gustaría.

La cicatriz de Luffy en el pecho es muestra del desarrollo de la historia | Fuente: Toei Animation

Pero la gran virtud de este manga es exactamente eso. Es lento, tiene un ritmo que se explica a lo largo de sus centenares de capítulos y tiene consecuencias visibles; no hay forma de escapar de lo que Eiichiro Oda ha escrito, no hay forma de no entender esta como una batalla entre dos bandos que están conscientes de lo devastador que es una guerra.

Una historia que se ha cocinado durante décadas, formándose de un ejército de fans dedicados y comprometidos para no solo ver las partes superficiales, sino entender el fondo por el que su autor se ha movido, ya sea de manera sutil o cínica, perfectamente instruidos para atraer más fans en el momento que fuera necesario.

Durante los últimos dos años las noticias sobre One Piece han sido mucho más intensas. En parte porque la mayor parte de la población mundial entró en un estado de pandemia y eso hizo posible tanto la explosión del anime como el consumo de contenidos digitales, pero también porque entró en la franja del número récord superando los 1 mil capítulos.

Luffy sonríe desde hace 20 años en las listas de popularidad | Fuente: Toei Animation

El momento que su comunidad esperó durante años llegó y el contexto se prestó para que todo se diera de manera positiva. One Pace existe, TikTok existe, Twitter existe, TuMangaOnline existe, YouTube existe y ahí donde un mugiwara estuviera, estaba listo para introducir a otros al camino del Grand Line.

Parece una historia escrita por el mismo Eiichiro Oda, pero es que también hoy más que nunca aquello que critica One Piece es una realidad. El ascenso de los gobiernos  de ultra derecha, así como grupos extremistas tomando más peso en todas las latitudes, nos traen a la mente ese mundo en el que no puede hacer otra cosa que vivir sublevado por los piratas que explotan tierra usurpada, o los gobiernos que explotan tierras listas para ser usurpadas.

Los ejércitos y los cuerpos de poder están expuestos, y ahí donde el mundo pone una duda y una incertidumbre, One Piece y Luffy dan una respuesta.

Si bien Netflix puede diluir este comentario político intenso en su live-action, el tiempo es propicio para que la palabra de Eiichiro Oda siga rondando el mundo, porque lo ha hecho durante más de 20 años en Asia y por fin está encontrando el eco que quería en occidente.

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