En un momento en el que Nintendo parecía invencible, llegó el Virtual Boy para demostrar que ninguna compañía es infalible.

En 1995 Nintendo seguía en la cresta de la ola en el mundo del entretenimiento digital, después del éxito del NES, Game Boy y SNES, la compañía se apresuraba en tener lista su nueva consola casera: el Nintendo 64. Mientras su gran apuesta llegaba, la compañía decidió innovar con un proyecto adelantado a su tiempo, que era ni más ni menos que la primera consola comercial de realidad virtual.

El mítico Gunpei Yokoi (padre de las consolas Game & Watch, Metroid, Kid Icarus y el Game Boy, además de mentor de Shigeru Miyamoto) fue el encargado del proyecto VR System, en el que la gran N tenía mucha confianza. Yokoi siempre apostó por las consolas asequibles, por eso, a pesar de contar con un potente procesador de 32 bits a 20 MHz, la mayoría de los componentes del VR System eran de bajo costo para no disparar el precio del producto final. El truco para conseguir crear un “efecto 3D real” era el uso de dos pantallas LED (cada una ubicada en uno de los lentes del visor) con mirror scanning que mostraban un desfase ligero, con lo que se creaba el efecto tridimensional.

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El control del Virtual Boy usaba dos pads y debía manejarse con las dos manos.

Finalmente, para intentar relacionar al nuevo producto con uno ya consolidado, bautizaron al VR System como Virtual Boy, y lanzaron la primer producción de consolas a la venta el 21 de julio de 1995.

A pesar de que todos los que llegamos a probar el equipo quedamos más que satisfechos con la consola, Nintendo no tomó en cuenta que sería muy complicado darle publicidad en ese tiempo a un producto que no podía transmitir la experiencia de uso en ningún tipo de publicidad. Prueba de lo anterior es la extraña campaña televisiva, que parecía más un cortometraje de terror que una campaña de marketing:

Otro gran error fue promocionar al Virtual Boy como una consola portátil, cuando era necesario colocarlo apoyado en una mesa para poder usarlo (lo cual era cansado para el cuello). Además, el concepto de la consola sólo permitía jugar a dos personas por medio de un cable que conectaba dos consolas e impedía un elemento importante en la comunidad gamer, que otras personas nos vean mientras jugamos.

Finalmente, y probablemente el peor defecto de la plataforma, sea que no tuvo juegos memorables (salvo Wario Land), en gran parte porque ningún desarrollador fuerte lanzó un juego para la consola. Basta decir que el título no realizado por Nintendo más importante fue la adaptación de Waterworld. Además, la propia compañía no apoyó demasiado al producto, debido a que la mayor parte de sus esfuerzos estaban encaminados en el desarrollo del N64.

Waterworld para Virtual Boy
Waterworld para Virtual Boy

El fracaso de la consola fue mayúsculo, se dice que sólo vendió 800,000 unidades en todo el mundo (el NES había vendido 60 millones, el SuperNES 50 millones y el Game Boy 120 millones), por ello antes de que terminara 1995, la consola ya había sido descontinuada en Japón. Producto de esto Yokoi fue obligado a renunciar y sólo dos años después falleció en una accidente automovilístico.

Hoy, a 20 años de su lanzamiento, la consola y sus 22 juegos son productos de colección que alcanzan grandes precios si se tienen en buen estado. Así que, si conservas tu Virtual Boy y su empaque original, hoy es un buen día para subirlo a Amazon o Mercado Libre.

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