Superhéroes, adaptaciones de grandes de novelas y el regreso de una obra maestra: éstas fueron las series que nos volaron la cabeza este año.

Este año hacer la lista de las mejores serie fue particularmente difícil. Principalmente porque, a pesar de que queríamos ampliar la variedad, las producción de Netflix y FX desfalcaron a todas las demás.

Como todos los años, decidimos escoger una línea editorial geek en nuestras series y tuvimos que dejar todas las enormes producciones de crimen verdadero que dominaron la pantalla chica este año (como The Sinner, Mindhunter, Wormwood, Alias Grace y Manhunt) y algunas otras joyas de género (como Godless y Riverdale).

Pero no nos quejamos: a lo largo de este 2017 pudimos disfrutar el regreso de las series de Marvel, vimos nuevas series de animación, la revancha de viejas joyas noventeras y la adaptación de novelas monumentales.

10. Made in Abyss (Kinema Citrus)

Un anime adaptado de la maravillosa obra de Akihito Tsukushi abre nuestra lista: Made in Abyss es una visión única y fascinante sobre la posibilidad de encontrar algo inexplicable en un mundo demasiado explorado. Las reglas de este universo son un impulso para la curiosidad y sus personajes que, a pesar de ser niños, se desarrollan en tonos fascinantes. Una obra dantesca sobre la violencia de encontrarse a sí mismo y descubrir los límites del universo. Con dejos de oscuridad, fantasía, violencia sexual y tortura, el internarse en este abismo es, con cada episodio, una aventura más peligrosa. O, ¿qué sé yo? Tal vez sea una adictiva maldición…

9. Star Trek: Discovery (CBS / Netflix)

Lo admito: nunca he sido trekkie. Mis acercamientos a este universo fueron, sobre todo, contextuales y casuales. Sin embargo, Star Trek: Delivery logró emocionarme. En esta serie se plantea la verdadera ambición de la Federación, con un pensamiento humanista de descubrimiento, exploración y curiosidad científica; frente a la belicosidad ciega de los honorables klingons. Y, a pesar de su maniqueísmo, la serie se acerca amorosamente a sus personajes, intenta comprenderlos y le hace justicia a los viejos clásicos de la ciencia ficción televisiva.

8. The Punisher (Netflix)

The Defenders y Iron Fist fueron dos cosas espantosas y creí no volver a ver una colaboración de Netflix y Marvel nunca más. Pero The Punisher fue lo que me devolvió la esperanza en las series de Marvel. Esta encarnación de Frank Castle es violenta, brutal, inteligente y políticamente incómoda: la combinación perfecta para sacudirse la falta de ambición banal de alguna de sus antecesoras. Una delicia para viejos fanáticos y nuevas audiencias.

7. Big Mouth (Netflix)

Big Mouth fue una revelación: es una serie sencilla, de animación discreta que se clava en los traumas sexuales de niños pubertos. Pero la temática común y la animación humilde no le quita nada a la creatividad de la serie. En esta temporada tuvimos monstruos de hormonas, vaginas y penes danzantes, suficiente humillación escolar para empalidecer a Cásper y un pitbull autoconsciente que no puede dejar de ver su reflejo. Si eso no los hace correr a ver esta joyita de Netflix es que no aprecian las grandes historias de los peores años de juventud.

6. Taboo (FX)

Una historia de época con tintes sobrenaturales y la más violenta interpretación –Bronson aparte– de la demente carrera de Tom Hardy. Con un guión directamente inspirado de las locuras de Alan Moore en From Hell, una fotografía prodigiosa, un gran diseño de producción y la enorme música de Max Richter, esta serie nos cautivó. Con la ferviente esperanza de que no la cancelen nunca, Taboo fue una de las revelaciones más infravaloradas del año.

5. American Gods (Starz)

Basada en la grandiosa novela de Neil Gaiman, esta serie no dejó de tomar riesgos. Se fue, incluso, a buscar las historias de Anansi que rebasan los límites de la novela. Así, esta gran adaptación jugó, de la manera más extraña posible, con las locuras de Gaiman. Y el mundo que nos entregó fue tan sombrío y sórdido como colorido y hermosamente creativo. Un verdadero lujo visual, desde la introducción hasta la creación de todo hombre… y de todo Dios.

4. Dark (Netflix)

¿Ciencia ficción alemana que juega con las posibilidades teóricas de los viajes en el tiempo mientras se da un paseo por la nostalgia ochentera y evoca las más extremas locuras genéticas de la filosofía alquímica? Si me lo hubieran dicho hace unos años, no habría creído que una serie así pudiera existir. Pero existe y es un artefacto narrativo finamente aceitado. Un extraordinario despliegue de simetría visual y neurosis narrativa: ésta es, sin duda, la mejor serie de ciencia ficción en Netflix.

3. The Handmaid’s Tale (Hulu)

Otra adaptación que este año se llevó las palmas fue The Handmaid’s Tale. La clásica novela de Margaret Atwood es oscura, difícil, violenta… y la adaptación de Hulu logra captar su esencia con una visión impresionante. Con las enormes actuaciones de Ann Dowd (The Leftovers, True Detective) y Elizabeth Moss (que también hizo, este año, la segunda temporada de Top of the Lake), The Handmaid’s Tale logra ampliar el universo opresivo de Atwood. Un ejemplo de ello es que, por ahí, aparecen como grandes progresistas los embajadores mexicanos. Una creación visualmente asombrosa y sencillamente escalofriante.

2. Legion (FX)

Legion fue una absoluta sorpresa desde el principio. Porque el gran Noah Hawley, creador de Fargo, estaba adaptando la historia de uno de los mutantes más poderosos del universo Marvel: el mismísimo hijo de Charles Xavier, David Charles Haller. Pero la genial serie de FX hace mucho más que explorar, otra vez, el universo de X-Men: ésta es una propuesta visual y narrativa única que explora la vida psíquica de este mutante como un thriller detectivesco en el que se mezclan el horror, la comedia y alguno que otro número musical. Probablemente el mejor programa de televisión de superhéroes que jamás se haya hecho.

1. Twin Peaks: The Return (Showtime)

Lo sé: ésta no es la primera temporada de Twin Peaks y, en ese sentido estricto, no debería figurar en nuestra lista. Sin embargo, la reinvención de David Lynch, veinte años después del fin de su icónica serie es una cosa absolutamente distinta. No regresamos al mismo pueblo, los personajes han cambiado, la lógica del mundo ha cambiado, las locuras místicas, incluso, cambiaron. Lynch hizo una serie nueva para nuestros cariños viejos; una serie de fina interpretación y complejísima lectura; una serie como nunca se había hecho en la historia de la televisión. Comedia extraña, melodrama de primetime y horror metafísico: Twin Peaks superó con creces lo que siempre esperamos ver en el rostro difuminado de Laura Palmer.

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