El financiamiento de una startup puede convertirse en una pesadilla para cualquier emprendedor. Primero, si no consigue obtenerlo y segundo, si el financiamiento que elige es el equivocado.

Para asegurarte que ese dinero que estás aportando a tu startup de verdad sirva para iniciar tu negocio o bien, para expandirlo, debes saber cuál elegir. Para esto es importante que conozcas todas las opciones disponibles y que además, entiendas cuál es el mejor tipo de financiamiento según la etapa en la que está tu empresa.

1. Capital semilla

Su nombre lo dice todo. Este financiamiento es con el que arranca una empresa y es el que sirve para realizar las actividades preliminares a la fundación o para desarrollar el producto que se venderá. Normalmente es el llamado FFF (Family, Friends and Fools) ya que es en el círculo más cercano a los emprendedores de donde se obtiene o incluso, los mismos emprendedores son quienes aportan este capital. Es de alto riesgo pues se invierte sin antes haber estado a prueba la empresa. Es con este financiamiento con el que una empresa inicia operaciones. 

2. Financiamiento público

El Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), la Secretaría de Economía y Nafinsa, son sólo 3 ejemplos de los lugares en donde puedes obtener este tipo de financiamiento que se caracteriza por impulsar negocios, en su mayoría pequeños y medianos que ya tienen tiempo establecidos y han probado funcionar. Estos  fondos manejan tasas de interés bajas, lo cual suena muy atractivo, sin embargo, no todos los fondos están disponibles todo el año, por lo que debes estar muy atento de cuándo estén abiertas las diferentes convocatorias. Además, estos fondos suelen ser especializados y segmentados según el tamaño de la empresa, la edad de los emprendedores, el monto a obtener e incluso, el sector al que pertenece la empresa. No te preocupes por no saber a cuál y cómo aplicar para obtener estos fondos, la mayoría de estas instituciones ofrece asesoría para emprendedores.

3. Venture Capital

También se le conoce como capital riesgo porque es dinero que se invierte en empresas con mucho potencial pero que están en etapas tempranas.  Esta inversión tiene retornos por encima del promedio y a cambio, los inversionistas obtienen un porcentaje de la empresa (normalmente entre el 25% o 30%), y pueden participar de las decisiones de ésta. Las empresas de Venture Capital invierten en varias startups con lo cual, diversifican el riesgo e incrementan la probabilidad de que alguna de éstas sea exitosa. La alta rentabilidad viene de la posibilidad de poner a la venta su parte de la empresa o bien, por su posible salida a la bolsa. Es una muy buena fuente de financiamiento para aquellas empresas que no tienen acceso al mercado de capital

4. Crowdfunding

En este tipo de financiamiento el factor más importante es el esfuerzo conjunto de personas que deciden apoyar un proyecto. Las inversiones o donaciones están hechas normalmente a través de plataformas online que son quienes se encargan de administrar la recaudación de fondos. En este caso, las personas invierten sólo porque creen en una causa. Se pueden ofrecer recompensas a los inversionistas pero éstas en su mayoría, no tienen nada que ver con dinero. El retorno se considera intangible y los donantes tienen una motivación más bien personal en poner su dinero en un proyecto y no esperan nada a cambio, excepto, tal vez sentirse bien por ayudar a un proyecto. Una de las campañas más exitosas de crowdfunding fue la de Pebble E- Paper Watch cuya meta de recaudación eran 500,000 dólares y al 27 de marzo de 2015, cuando terminó la campaña había obtenido fondos por más de 20 millones de dólares. Checa este video para que aprendas más sobre cómo funciona esta forma de financiamiento.

5. Crédito bancario

Esta es una opción disponible para aquellas empresas que tienen al menos dos años de funcionamiento y normalmente este tipo de financiamiento es para conseguir flujo de efectivo para la operación diaria de un negocio. Las instituciones bancarias suelen ser muy estrictas a la hora de otorgar créditos, por lo que deberás tener un historial crediticio prácticamente impecable. Actualmente la mayoría de los bancos tienen créditos especializados para emprendedores e incluso con tasas de interés especiales para aquellas empresas que formen parte de algún programa gubernamental.

No está de más recordarte que un financiamiento no es dinero regalado y que cada peso que alguien te presta, es un peso que deberás devolver (más los intereses). Así que antes de pedir un préstamo asegúrate de establecer tu plan de pagos para los próximos años. Además, no olvides de hacer un análisis profundo de todas tus opciones de financiamiento para que elijas la mejor y la que más hará crecer a tu startup.

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