El plomero bigotón no sólo combatía a Bowser y Donkey, también atacaba a la piratería.

El problema de la piratería en los videojuegos es de largo alcance, y surgió casi desde los orígenes de la industria. Ahora, con la piratería digital, la mayoría de los esfuerzos en contra de los juegos piratas se concentra en impedir descargas ilegales. Pero en los años noventa, cuando todavía reinaba el formato de cartuchos, los juegos piratas eran cassettes casi idénticos a los originales, sólo con algunos detalles -los colores o las rebabas-  que los volvían sospechosos.

Al igual que ahora, la mayoría de la piratería de los ochenta y noventa provenía de China, por eso no es raro descubrir unas fotos tomadas en 1994 mostrando un cargamento de juegos piratas procedentes del país asiático de GameBoy interceptados por Nintendo en un aeropuerto de Holanda. En las fotos vemos a una aplanadora contratada por Nintendo destruyendo miles de juegos ilegales de su exitosa consola portatil. Lo más raro de todo es ver que Mario (o una botarga de Mario) fue testigo del hecho.

Las fotos fueron publicadas por la prensa de ese entonces, y uno de los pies de foto explica el acontecimiento:

“La compañía de videojuegos Nintendo está utilizando una aplanadora para combatir la piratería. En el aeropuerto de Lelystad, diez mil videojuegos falsos fueron aplastados. La compañía japonesa ha iniciado una campaña mundial específica y estructurada para combatir las falsificaciones de sus videojuegos. Los juegos destruidos vinieron de Hong Kong y fueron confiscados a una empresa importadora holandesa”.

A pesar de los intentos de Nintendo, era relativamente fácil encontrar cartuchos piratas en casi todo el mundo. Incluso en los mercados sobre ruedas de la mayoría de las ciudades de México se podían comprar cartuchos piratas de Famicom, o juegos de Super Famicom a un tercio del precio comercial de los juegos legales.

fuente Nintendo Everything

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