El fenómeno de Flappy Bird, como todos los virales, tiene una dimensión muy extraña. ¿Por qué este juego resulta tan adictivo si es terriblemente simple y monótono? ¿Por qué lo seguimos jugando a pesar de que no tienen nada nuevo que ofrecer?

Hace algunos días Dong Nguyen, creador de este juego, decidió sacarlo de la red porque era “demasiado adictivo“. Muchos sospechamos que sus verdaderas razones son otras, pero no por eso sus declaraciones dejan de ser intrigantes. ¿En realidad Flappy Bird es adictivo?, ¿es cierto que afecta las vidas de los videojugadores a un nivel preocupante?

Lo cierto es que muchos fanáticos no reaccionaron bien a la noticia. Según el propio Nguyen, recibió amenazas de muerte por su decisión. Adicionalmente, en eBay había ofertas para comprar un iPhone con Flappy Bird a precios verdaderamente exorbitantes.

El director de International Gamming Research Unit, Mark Griffiths, opinó en un texto reciente acerca de la supuesta “adicción” a Flappy Bird. En cierto modo el juego puede provocar adicción en algunas pocas personas, la mayoría solo están obsesionadas con la creación de Nguyen.

Para Griffiths, el secreto de este juego se encuentra en la dificultad, por un lado, y en la velocidad por el otro, pues cada partida dura solamente unos segundos. Si eres un mal jugador, te sentirás frustrado, molesto o incluso enojado. Si, en cambio, eres buen jugador, entonces te sentirás contento, feliz o hasta eufórico. En el primer caso, la única manera de evitar la incomodidad cognitiva es volver a jugar; en el segundo, la recompensa obtenida te hará querer romper tu récord para repetir la experiencia satisfactoria.

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El creador de Flappy Bird decidió sacarlo de la red porque era “demasiado adictivo” (foto: Desiree Catani)

La obsesión causada por jugar Flappy Bird no se relaciona con las adicciones de tipo estrictamente “químico”, como las que producen las drogas; sino que se asemejan mucho más a las adicciones de “comportamiento” como las apuestas. En términos psicológicos, cuando la gente juega bien en Flappy Bird su cerebro produce dopamina, y cuando juegan mal produce noradrenalina; la interacción de los neurotransmisores involucrados en ambos procesos provoca que los jugadores se queden enganchados más tiempo del que pretendían en un primer momento.

Varios juegos ocasionales (como Candy Crush o Angry Birds) utilizan este comportamiento con fines comerciales. Aunque son gratuitos, las compras in-app y los anuncios publicitarios son altamente redituables. Para lograr esto utilizan técnicas psicológicas conocidas como foot-in-the-door (“un pie en la puerta”), las cuales llevan a que algunas personas se sientan atraídas a realizar compras compulsivas o simplemente a darle click a algunos anuncios mientras están jugando. Normalmente estas personas no entrarían a esos anuncios de no ser porque se encuentran bajo el influjo de un título con un gameplay excesivamente veloz y que constantemente da refuerzos negativos y positivos.

En ese sentido, jugar Flappy Bird se parece a apostar, aunque no haya dinero directamente involucrado. La posibilidad de que el jugador reciba una recompensa (como romper un récord) hace que se mantenga enganchado. Como en una máquina tragamonedas, es difícil dejarlo porque tenemos la sensación de que la recompensa llegará en cualquier momento. Es más fácil suponer que el comportamiento que obtiene recompensas esporádicas y de manera impredecible se repetirá más veces, que aquel que es periódico y predecible.

Apuestas
La obsesión causada por los videojuegos se asemeja a las adicciones de “comportamiento” como las apuestas (foto: Jeff Kubina)

Según Mark Griffiths, es difícil asegurar que Flappy Bird causa adicción. En este tipo de comportamientos obsesivos la línea entre una afición saludable y una adicción no siempre es clara. La diferencia entre la primera y la segunda es que mientras la afición agrega algo a la vida de las personas, la segunda “le quita algo”. Los fanáticos que juegan este tipo de juegos ocasionales frecuentemente lo hacen como una distracción, lo cual no necesariamente puede ser definido como una adicción.

En resumen, ¿puede Flappy Bird convertirse en una “droga”? No generalmente, pero dado que en cierto nivel funciona como los juegos de apuestas, algunas pocas personas pueden llegar a desarrollar una verdadera adicción a este título, al menos en teoría. Y tú, ¿qué puedes decir de tu experiencia jugando Flappy Bird?

vía Live Science

fuente The Conversation

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