Retro Reseña: Final Fantasy VII – Por algo le hicieron un ambicioso remake

Final Fantasy VII está de nuevo en la conversación gamer gracias al remake —el cual ya estoy jugando— que ha motivado estas retroreseñas. Se trata de uno de los juegos...
(Imagen: Square Enix)

Final Fantasy VII está de nuevo en la conversación gamer gracias al remake —el cual ya estoy jugando— que ha motivado estas retroreseñas. Se trata de uno de los juegos más aclamados de la franquicia, que ayudó a crear una sólida base de fans y terminó por generar su propia franquicia: con películas, juegos basados en su historia, Ovas, etc. Es considerado como el RPG japonés más importante en la historia por su impacto y consecuencias. ¿Está justificado el hype?

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Este juego no hubiera sido así de revolucionario si no hubiera sido por la decisión de Squaresoft de apostar por el PlayStation. Como sabemos, Final Fantasy había sido un juego tradicional en las consolas de Nintendo (Famicom, Game Boy, Super Nintendo), y la séptima entrega de la franquicia hubiera seguido el paso de los antecesores, de no ser porque Squaresoft creyó que, para cumplir con su visión y materializar su idea, necesitaba la tecnología CD-ROM. Ésa también parecía ser la visión de Nintendo, que inicialmente pensó en el CD para su nueva consola. Incluso, existe un demo de lo que hubiera sido este juego para N64:

Cuando Nintendo decidió apostar por el cartucho para el Nintendo 64, Squaresoft buscó otras opciones y en PlayStation, la consola que Sony estaba por lanzar al mercado, encontró la oferta que necesitaba. Así que Squaresoft decidió desarrollar sus juegos para la consola de Sony, decisión de la que no se arrepentiría.

Claro, ir con Sony era una apuesta arriesgada y necesitaba de un gran juego para ayudarlos a vender consolas. Y Final Fantasy VII fue ese juego. ¿Qué mejor que una saga de videojuegos establecida, sólida y exitosa? Así que, a través de imágenes de Cloud mientras sostenía la ya icónica Buster Sword, lanzaron una campaña publicitaria para promover al juego como una aventura de proporciones épicas.

Todo esto ayudó a que Final Fantasy VII generará mucho hype para su lanzamiento, el cual sucedió el 31 de enero de 1997 para Japón y el 7 de septiembre del mismo año para Norteamérica.

Final Fantasy VII, un juego con conciencia ecológica

Final Fantasy VII, tras una introducción fantástica, nos presenta a Cloud, un mercenario que se unió a un grupo de ecoterroristas conocido como Avalanche, cuyo líder es un estereotipo andante llamado Barret. Ellos luchan contra una compañía llamada Shinra. ¿Por qué luchan contra esta empresa? Pues porque Shinra extrae energía mako, la cual usa para enriquecerse, pero cuya extracción, a su vez, causa que el Planeta corra el riesgo de sufrir daños irreparables. Así que, en la segregada ciudad de Midgar (arriba viven los ricos, abajo, los pobres), Cloud y compañía hacen volar a uno de los reactores de mako.

(Imagen: Square Enix)

Tras hacer nuevos amigos, infiltrarse en las oficinas de Shinra y averiguar sobre sus planes, descubren que un misterioso hombre, llamado Sephiroth, mató al presidente. Cloud, quien tiene una conexión con Sephiroth, decide perseguirlo -con todo su grupo- por todo el mundo. Durante esa persecución, aprendemos más del pasado de nuestros personajes, sus motivaciones, los planes sibilinos de Sephiroth para invocar un masivo meteorito llamado Meteor con la finalidad de acabar con el Planeta. La situación llega a un punto de quiebre en el continente ubicado en el extremo norte, en la supuesta Tierra Prometida.

Al final, resulta que el big bad boss no es Sephiroth, sino Jenova, un alien macabro que llegó al planeta con intenciones nada buenas.

Es una historia con muchas capas (daño ambiental, abuso de la tecnología, experimentación genética, el planeta como un ente vivo, el deseo de sobrevivir y la lucha por encontrarse en uno mismo), muchas facetas y muchos giros de tuerca que redondean una historia muy sólida, y, francamente, bastante buena.

Personajes

(Imagen: Square Enix)

Cloud es bastante genial. Experimenta un crecimiento increíble y está bastante bien escrito. Casi todos los personajes lo están. Incluso Vincent, a pesar de ser un personaje secreto. Todos tienen bien desarrolladas sus personalidades, con defectos y virtudes. Vamos, hasta tenemos un marido maltratador en la figura de Cid Highwind.

El momento

El que todos recuerdan. Sephiroth usando a Aeris de alfiletero:

Si bien no era la primera vez que veíamos morir a un personaje principal (Tellah en el IV y Galuf en el V), el shock producido por la muerte de Aeris a manos de Sephiroth perdura hasta este día.

Música

Otro tremendo soundtrack del maestro Uematsu. Desde el ultra famoso One Winged Angel, pasando por el Aeris Theme, siguiendo con Bombing Mission, y una cantidad increíble de temas, este ost de Final Fantasy VII es de los mejores.

En lo personas, el Main Theme es de mis preferidos. Tiene una sensación de inmensidad, de promesa, de nostalgia y de abundancia, que no podía evitar dejar quieto al personaje para escucharlo completo.

Jugabilidad

(Imagen: Square Enix)

Final Fantasy VII utiliza el sistema de “batalla de tiempo activo” cuando entramos en una pelea, ya sea aleatoria o parte de la trama. Algo que Squaresoft había usado desde Final Fantasy IV. La mecánica que cambia todo es el uso del sistema de materia. Cuando vagamos por el mundo o en un calabozo, hay unos cristales de colores llamados materia (también podemos comprarla), que permiten el uso de un hechizo o una habilidad. Hay materia de magia (de color verde), materia para invocar (roja), materia especializada para mejorar estadísticas (morada) o materia para otorgar habilidades especiales (amarilla). Se pueden combinar estas materias de diferentes maneras. Claro, cuando uno descubre las combinaciones ganadoras, nuestros protagonistas pueden volverse verdaderas máquinas imbatibles.

Y, aun si no nos interesa lograr estas combinaciones, el sistema es divertido y flexible: nos permite experimentar. Sin contar que las animaciones de los summons que, en su época, nos resultaban espectaculares e impresionantes.

Los Limit Breaks hacen también su aparición, sustituyendo los Desperation Attacks de su predecesor. La diferencia radica en la aparición de una barra que se va llenando con cada ataque que reciben nuestros personajes. Cuando se llena, podemos ejecutar el Limit Break, que por lo general son ataques poderosos que causan un gran daño.

Dificultad

No es el Final Fantasy más difícil, pero tampoco es tan fácil como su predecesor. Tiene sus momentos de alta dificultad (las estoy viendo, Weapons) que ponen a prueba la habilidad para tejer estrategias y derrotar a los jefes.

El Jefe

Sí, Sephiroth, el ángel de una sola ala es buen villano, pero me quedo con Ruby Weapon porque fue una verdadera pesadilla acabar con este super boss.

¿Por qué es genial?

Por los detalles. ¿A qué me refiero? Simple: detalles como que un dungeon sea un edificio corporativo de más de 60 pisos. Algo que fue novedoso para un RPG en su tiempo.

Y no sólo eso, también detalles como la pelea de bofetadas entre Tifa y Scarlett, los mini juegos del Gold Saucer, vestir a Cloud de mujer, tocar el piano, la persecución en motocicleta, el snowboarding, la cría de Chocobos, la alianza con los Turks en Wutai… Momentos que añaden encanto a una historia bastante densa y oscura.

Además, la historia recurrió a un recurso genial: jugar un flashback que resultó una mentira. Como mencionamos previamente, Cloud hizo suyas las memorias y la personalidad e Zack. Pero eso lo descubrimos casi al finalizar el disco 2. Antes, en el disco 1, cuando apenas dejamos Midgar, Cloud nos lleva por lo que creemos que es su pasado y jugamos durante su encuentro con Sephiroth. Así que es una sorpresa cuando descubrimos que Cloud mintió y que en realidad era un perdedor, porque tal fue la vergüenza de no lograr entrar en SOLDIER, que prefirió esconder la verdad… hasta de sí mismo.

Hablando de detalles…

La traducción es mala. Tiene errores graves como:

El tipo están enfermos (Imagen: Square Enix)

Y dedazos tipo:

El único díalogo de Jenova tiene un typo (Imagen: Square Enix)

El trabajo en general es deficiente. Complica la comprensión de la historia (por eso cuesta descifrar que Jenova es el big bad), da la sensación de haber sido apresurado y nos hace extrañar a Ted Wosley y su estilo a la “you spoony bard (al menos no había errores tan obvios y nefastos).

¿Qué lo hace Final Fantasy?

Cid. Biggs y Wedge. Y la sensación que tomó las bases que sentó el VI y buscó llevarlas más allá. Es decir, es un mundo dominado por la tecnología, que busca hacer una reflexión sobre las nefastas consecuencias que puede traer si se abusa  de su poder.

¿Ha envejecido bien?

No. El diseño de los personajes se ve bastante viejito y a leguas se nota el paso del tiempo. Y tras jugar el remake, se nota aún más que ya han pasado más 20 años desde su lanzamiento.

Valoración final

¿Final Fantasy VII merece la reputación que tiene? Sin duda, sí. No es un juego que no tenga errores y que no merezca las críticas que recibe, pero su influencia en la industria de los videojuegos es innegable. Llegó en el momento justo y en la consola correcta. Su impacto se sigue sintiendo hasta nuestros días .

Después de todo, tiene todo lo que importa en un juego: un sistema de combate fácil de entender y divertido, un ensamble de personajes diverso e interesante, una historia muy bien desarrollada y sustentada, un soundtrack espectacular y, sobre todo, horas de entretenimiento. ¿Se le puede pedir más?