Retro Reseña: Final Fantasy I: Y así empezó todo

Final Fantasy es un JRPG que ha definido al género y por eso emprendemos el proyecto de hacer reseñas de todos los juegos.
(Foto: Código Espagueti)

Antes de empezar, aclararé algo: a pesar de y por todo, soy una fan recalcitrante de Final Fantasy. Esta franquicia es en parte responsable de que sea gamer y que el RPG sea mi género predilecto. Así que tras haber dedicado 2018 y 2019 a rejugar todos los 15 títulos principales, y considerando que en menos de dos meses se estrena el remake de Final Fantasy VII, decidí en hacer retroreseñas de todos y cada uno de ellos.

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Seguramente habrá mucha polémica con respecto a mi valoración de algunos títulos, pero les aseguro que trataré de ser lo más objetiva posible dentro de la inevitable subjetividad derivada del impacto que tuvo cada Final Fantasy en mi vida. Eso sí, estoy abierta al debate que esto pueda generar. Así que sin más preámbulo, aquí voy.

Final Fantasy I: El preludio

Por allá del lejano 1987, Hironobu Sakaguchi creó Final Fantasy y el estudio Square nunca sería el mismo. Originalmente llamado Fighting Fantasy, este JRPG se ganó a los gamers porque era algo diferente a todo lo que habíamos visto hasta entonces.

Tras un inicio con uno de los temás más icónicos de los videojuegos, el Prelude cortesía del legendario Nobuo Uematsu, conocemos la premisa básica de Final Fantasy.

Historia

El caos domina. Las aguas se agitan. La tierra se está pudriendo. La princesa ha sido secuestrada. Algo está terriblemente mal con el mundo de Final Fantasy, y depende de los cuatro Guerreros de Luz arreglarlo. Los cuatro aventureros, cada uno perteneciendo a una clase diferente como Fighter, Black Mage, Red Mage, Thief, deben de salir al mundo para salvarlo todo.

(Foto: Square Enix)

Esto da pie a una aventura que en primera instancia parece que será un cliché, porque… tenemos que rescatar a una princesa secuestrada… YAY. Pero, tras superar esta aventura nos damos cuenta que el juego ofrecerá mucho más.

Por ejemplo, apenas dejamos Coneria, descubrimos que para poder avanzar en la historia, necesitamos un barco. Luego, tenemos que conseguir una corona, que necesitamos conseguir para que un rey malvado (Astos) nos regresé el cristal de Matoya y así la bruja nos dé la hierba para despertar al príncipe élfico, quien finalmente nosda la llave para poder conseguir TNT, la cual es necesaria para abrir un canal y navegar hacia la siguiente región. Y eso son los primeros compases del juego. Sin escenas cortas, ni demasiado diálogo, el juego es directo y claro en lo que tenemos que hacer para seguir avanzando en la historia de Final Fantasy.

Personajes

Como decía por allá arriba, podemos elegir entre diversas clases. Tenemos al Fighter, que podría decirse que es el mejor personajes porque es el que resulta útil desde el principio. El Red Mage es una debilidad personal y alguna vez terminé Final Fantasy usando sólo esta clase. El Black Mage y el Thief valen la pena la paciencia de su desarrollo, porque se vuelven máquinas letales

El momento

Cuando Bahamut nos pide una prueba de valor. Tras obtener la Rat Tail (sí, una cola de rata) y derrotar a los Zombie Dragons, el Rey de los Dragones cambia la clase de los personajes y, a pesar de los 8 bits, es genial verlos cambiar, evolucionar. Momento épico.

Música

Si algo caracteriza a Final Fantasy son los espléndidos soundtracks de Nobuo Uematsu. Tenemos el ya mencionado Prelude. Pero hay temas como el de Matoya’s Cave, Chaos Temple, Underwater Temple, que hace que esta saga no se pueda concebir sin su música.

No habría Final Fantasy sin Uematsu,

Jugabilidad

Intuitiva aunque con sus bemoles. Cuando un enemigo es derrotado  y quedan otras malvadas criaturas, el personaje que iba a atacar o lanzar magia sobre esa criatura lo hará a pesar de que ya no esté, lo que conducirá al irritante “Ineffective”, desperdiciando un turno. Defecto de diseño o programación que fue corregido para versiones posteriores como la de PlayStation o Gameboy Advance.

Dificultad

Más de la que recordaba. Las primeras horas son complicadas porque hay que juntar pesos, muchos pesos, para poder comprar armas, armaduras, pero sobre todo, hechizos. Y no son nada baratos. A diferencia de otros Final Fantasy, esta primera entrega suele ser brutal y despiadada. Un error de juicio en el uso de un Item o un hechizo puede costarnos horas de progreso.

(Foto: Square Enix)

El Jefe

No hay uno que sea realmente sencillo. Pero ningún  enemigo es tan terrible como  WarMech. Es una especie de abuelito de Omega Weapon. Había olvidado que existía y me puso a sufrir para poder derrotarlo. Ni siquiera el propio Chaos me hizo pasar tantos problemas. Ese Nuke, ufff.

El truco

Mientras navegamos, hay que quedarnos en un punto dónde sólo estemos rodeados de agua. Ahí, apretamos simultáneamente A+B una y otra vez hasta que aparece un mini juego, el primero de la saga, el rompecabezas deslizante, cuyo fabuloso premio por resolverlo son 100 GP. YAY.

(Foto: Square Enix)

¿Qué lo hace Final Fantasy?

Todo. Sólo falta Cid.

¿Ha envejecido bien?

No. Se nota mucho el paso del tiempo (ya son 30 años), pero, por suerte, se han hecho buenos ports, sobre todo la versión de Gameboy Advance.

Valoración final

Final Fantasy 1 o I, sentó las bases para todo lo que ha sido esta franquicia. Un JRPG que en su tiempo fue una bocanada aire fresco y que atrapó a los gamers a un género que sigue siendo muy popular. Sumado a la increíble música y una buena dosis de dificultad, este juego es, sin duda, uno que todo fan de los Final Fantasy tiene que jugar.