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Estos son los videojuegos favoritos del staff de Código espagueti

Celebramos el Día del Videojuego recordando aquellos títulos que nos transformaron para siempre.
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Imagen: Código Espagueti

Decía Fernando Pessoa que el arte tiene valor porque nos saca de aquí, y en este sentido, pocos son los medios que nos permiten experimentar una profunda inmersión en otra realidad, como lo hacen los videojuegos. Hoy es el Día del Videojuego, y en Código Espagueti también nos hemos querido sumar a esta celebración recordando aquellos títulos que nos transformaron para siempre.

The Witcher 3: Wild Hunt

Elegir un videojuego favorito puede ser una labor titánica para quien desde pequeño ha sido apasionado de ellos. Discernir entre la nostalgia, las historias conmovedoras, los títulos desafiantes y las entregas adictivas que nos hacían no despegarnos de nuestra consola por horas es todo un reto. Por ello, en este especial donde hemos tenido que determinar cuál es nuestro videojuego favorito, he decidido hacerlo por aquel, desde mi perspectiva, ha sido la experiencia más completa que haya vivido, y esa es, The Witcher 3: Wild Hunt.

La tercera aventura en consolas y ordenadores del brujo más galán de la industria es una carta de amor de CD Projekt Red. El juego presenta una atención impecable a los detalles, con innumerables huevos de Pascua novedosos y referencias directas a las novelas creadas por Andrzej Sapkowski. Los personajes de las historias se desarrollan fantásticamente a través del diálogo, los gestos sutiles y las expresiones faciales, convirtiéndose en un universo que rebosa de esencia y personalidad. Aventurarse a través de la historia es una experiencia maravillosa, desafiante y conflictiva, pues las decisiones que tomes tienen un peso específico en el desenlace y destino que deberá afrontar Geralt de Rivia y los principales protagonistas.

Imagen: CD Projekt Red

Pero más allá de la historia y la referencia a la novela, The Witcher 3 es un  juego completo. El combate está ricamente estratificado, con cada estilo de lucha acentuando y complementando a los demás. Te sientes poderoso jugando como Geralt, pero constantemente te desafían a medida que progresas. El mundo abierto está repleto de tesoros, secretos y misiones adicionales, lo que te brinda una gran cantidad de contenido para disfrutar y una basta rejugabilidad que permite que esta entrega, a 7 años de su lanzamiento, se sienta vigente. Hay mucho contenido en The Witcher 3: Wild Hunt, y vale la pena jugarlo todo y adentrarse de lleno en el mundo de posibilidades que presenta esta fantasía medieval balcánica. —Ayax Bellido

Super Mario 64

Como una persona que nació a principios de la década de los noventas, seguramente al igual que otras, mi primera consola de videojuegos fue una bellísima Nintendo 64. Y si bien el primer juego que tuve fue uno de lanchas de carreras titulado Wave Race 64, mi primer verdadero acercamiento con los juegos, es decir, la primera vez que llegue a sentarme por largos periodos de tiempo frente al televisor, a querer llegar de la escuela para prender la Nintendo, fue con Super Mario 64, además de que fue la primera vez que tuve el gusto de conocer al querido fontanero.

Imagen: Nintendo

Y sí, Mario 64 es el mejor juego de este personaje que hay, quizá no todo mundo esté de acuerdo y prefiera los títulos más clásicos para NES y Super Nintendo, pero el título de 1996 fue, además de la primera versión 3D del fontanero, un verdadero viaje a un mundo de fantasías del que al menos yo no quería salir. Ir saltando de cuadro en cuadro para llegar a otros mundos, la primera vez que llegas al castillo de Bowser, ir descubriendo pasadizos ocultos y portales a otros lugares, en fin. Y ni qué decir de cuando llegabas a la escuela a platicar con algunos de tus amigos de lo que habías jugado el día anterior para seguir descifrando más y más pistas de este bello videojuego.

Super Mario 64 es mi juego favorito, o al menos uno de mis preferidos por lo que significó para mí durante la infancia, por ser el que me introdujo al mundo gamer y porque al día de hoy lo puedo seguir jugando y me sigue pareciendo igual de divertido y sorprendente como cuando tenía escasos seis años. —Loretta Chantiri

Mortal Kombat

El día del videojuego está aquí y para ser honestos existen muchos títulos que he jugado y me han gustado, pero mi género favorito son las peleas, esas en las que tienes que armar combos especiales (botón por aquí y botón para allá) para sacar las habilidades del personaje que te toca y uno de ellos es Mortal Kombat.

Imagen: Warner Bros.

Desde pequeña he sido fan de este tipo de juegos, pero Mortal Kombat ha estado conmigo la mayor parte del tiempo. Me gusta el diseño que tiene cada personaje, la historia y hasta la jugabilidad, especialmente porque podía pasar horas tratando de acabar con el último villano de las torres o bien jugar con los amigos. El juego no solo cambio la manera de clasificar los videojuegos, sino mi vida con su jugabilidad de culpa, sus combos, sus personajes y sobre todo los fatalities.

A lo largo de los años, Mortal Kombat fue creciendo y trayendo más y más personajes, nuevos combos, habilidades para poder derrotar al villano, Shao Kahn. No me volví una experta, pero gracias a ese juego es que a veces podía sacar todo mi estrés, apretando botones y logrando combos que quizá nunca recordaré.

Actualmente, en mi consola tengo Mortal Kombat XL y Mortal Kombat 11, pero las cosas cambian y los combos no he podido aprenderlos, pero jugar con Scorpion o Sub-Zero me trae muy buenos recuerdos y son dos de mis personajes favoritos. Sí que sí: pasé y sigo pasando muy buenos momentos. —Samantha Guerrero

Guitar Hero

Haciendo introspección de mis gustos gamers, me encuentro con la sorpresa de que mi acercamiento con esta saga de videojuegos no ocurrió sino hasta su tercer título (Guitar Hero III: Warriors of Rock) y ni siquiera fue con consola propia. Hace 16 años un pequeño local dentro de la Frikiplaza en la CDMX te ofrecía tocar 3 canciones del título por únicamente cinco pesitos y yo estaba más que enganchado en atinar a la secuencia de botones que aparecía en la pantalla, aunque debo decir que a mis entonces 15 años aún era un novicio que no podía ni controlar adecuadamente su dedo meñique (te he fallado, Patricio Estrella).

Las horas empleadas pasaron a convertirse en días, semanas, meses y finalmente años que terminaron por convertirme en un empedernido fan de Guitar Hero. Esta habilidad se fue puliendo con entregas como World Tour, Metallica, Van Halen, Warriors of Rock, e incluso despertó mi deseo por cantar y jugar al mismo tiempo. Hasta la fecha sigo tomando ese mando de plástico para tocar (y cantar) algunas de mis canciones favoritas que se encuentran dentro de sus repertorios que se fueron expandiendo año con año… ¡y el hecho de ver a la gente boquiabierta mientras le atinas a las notas sigue siendo una sensación adictiva como la primera vez que lo logré!

Me llevó a torneos, a conocer gente e incluso mantuvo mi interés en la escena de los videojuegos. Sin la existencia de esta saga (que lamentablemente se encuentra varada hoy día) probablemente no habría escrito lo que lees ahora y tendría cualquier otra clase de trabajo. Guitar Hero pasó de ser más que solo un juego a moldear parte de mi personalidad como gamer y persona. —Pako Trampas

Castlevania: Symphony of the Night

Yo era un niño miedoso, muy miedoso. Aún no comprendo de dónde venía todo este temor, pero recuerdo que para mí era muy fácil impresionarme con cualquier cosa y por culpa de ello no dormir durante días. Suena a broma, pero era una realidad, y me ha costado mucho trabajo superarla. Por ejemplo, los comerciales de Akira y Evangelion en Locomotion me provocaron pesadillas durante días, y qué decir de todos esos programas en donde se anunciaba que el nuevo milenio traería consigo el Apocalipsis. Mucho tiempo temí morir, todo el tiempo me sentía amenazado.

Imagen: Konami

Fue en una Navidad cuando mis papás trajeron un PlayStation a la casa. Se trataba de una PSone, y como esas consolas no necesitaban estar chipeadas para leer discos piratas, fue muy fácil para mi hermano y para mí hacernos con una buena colección de títulos. Por lo general los comprábamos en un puesto que se ponía debajo del puente en Metro Iztacalco, aunque a veces también los comprobábamos en el tianguis de por la casa. Sin embargo, el juego que atañe a este escrito lo compré en Metro Iztacalco, de eso estoy seguro.

No puedo recordar cuál era la portada, pero en lo absoluto se trataba de la de Castlevania SOTN, ¿los Looney Tunes? ¿Hércules? Algo así, colorido e infantil. Pero no: cuando puse el disco y la consola dio inicio al videojuego, lo que me encontré fue una siniestra pantalla principal que me pedía que en caracteres góticos introdujera mi nombre. Por supuesto que lo hice, pero me arrepentí a la media hora. Tenía diez años y juro que los monstruos en 32 bits me paralizaron. No volví a tocar el juego sino hasta varias semanas después.

Cuando lo hice fue porque un amigo me había pasado sus datos de Castlevania a mi Memory Card. Eso me envalentonó un poco, porque el personaje que él me había entregado no era para nada el que yo había recibido al inicio. Con casi todos los jefes muertos, armas fuertes y nivel 42 me sentía invulnerable. Me instalé cómodamente en una de mis primeras zonas de confort.

Poco tiempo después mi hermano cometió el error de borras mis datos. Por aquel entonces él y yo pasábamos mucho tiempo solos. A mi padre lo habían metido a la cárcel y entonces mi madre se tuvo que dividir en tres para llevar dinero a la casa y sacarnos adelante. Ante este opresivo panorama me di la oportunidad de jugar Castlevania desde el principio: tomé mi miedo y con él me aventuré a acabar con toda clase de monstruos por los pasillos del Castillo de Drácula. Fue catártico, y podrá sonar exagerado, pero se convirtió en uno de los momentos más importantes de mi vida.

Imagen: Konami

No sé si en ese momento dejé la niñez para abrazar la adolescencia, si puedo considerarla la primera decisión de mi vida adulta o qué. Pero el haber acabado el juego de Konami, el haber descubierto sus secretos e incluso el poder llegar a su Castillo Invertido me hizo sentir poderoso, a cierto nivel. Me permitió desarrollar una fortaleza con la que enfrenté a muchos de mis otros miedos, por lo menos los más inmediatos. —Jesús Zamora

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NANI?, un vlog donde discutiremos los temas centrales de la agenda del entretenimiento audiovisual asiático, principalmente de la industria japonesa. No te lo pierdas en nuestro canal de YouTube.

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