Uber

Esto ya tiene casi un año y apenas nos estamos percatando de la gravedad del asunto.

Cuando Uber apareció en el mundo, parecía un sueño hecho realidad. Dulces, aguas y viajes seguros, le permitieron crecer a la compañía fundada por Travis Kalanick de manera desproporcionada alrededor de todo el mundo. Pero luego, todo cambió.

Las quejas aparecieron y, poco a poco, el sueño se acabó en medio de protestas, cambios corporativos y escándalos. ¿Y qué hizo la empresa? Protegerse a sí misma cambiando sus términos y condiciones desde diciembre de 2016.

Se trata de un caso alarmante para los usuarios de la aplicación, pues entre sus puntos más nocivos está el número cinco, titulado “Renuncias; limitación de responsabilidad; Indemnidad”, en el cual se puede leer:

“Uber no será responsable de daños indirectos, incidentales, especiales, ejemplares, punitivos o emergentes, incluidos el lucro cesante, la pérdida de datos, la lesión personal o el daño a la propiedad, ni de perjuicios relativos, o en relación con, o de otro modo derivados de cualquier uso de los servicios, incluso aunque Uber haya sido advertido de la posibilidad de dichos daños. Uber no será responsable de cualquier daño, responsabilidad o pérdida que deriven de: (i) Su uso o dependencia de los servicios o su incapacidad para acceder o utilizar los servicios; o (ii) Cualquier transacción o relación entre usted y cualquier tercero proveedor, aunque Uber hubiera sido advertido de la posibilidad de dichos daños. Uber no será responsable del retraso o de la falta de ejecución resultante de causas que vayan más allá del control razonable de Uber. Usted reconoce que los terceros proveedores de transporte que presten servicios de transporte solicitados a través de algunas marcas de pedidos podrán ofrecer servicios de coche compartido o entre pares (peer-to-peer) y puede que no dispongan de la licencia o del permiso profesional. En ningún caso la responsabilidad total de Uber hacia usted en relación con los servicios por todos los daños, las pérdidas y los juicios podrá exceder de quinientos euros (€500)”.

En otras palabras, Uber no se hará responsable ni de nosotros, ni de los conductores. Además, si la demandamos –y perdemos la demanda–, tendremos que indemnizar a la compañía respondiendo frente a sus consejeros, directores, empleados y agentes.

Otra cosa que llama la atención es que, según el documento, Uber “no presta servicio de transporte”. ¿Y entonces? La compañía dice que dichos servicios son ofrecidos por “terceros contratistas independientes que no están empleados por Uber ni por ninguna de su afiliados”. Si bien esto es algo que sucede con otras compañías similares, tendríamos que preguntarnos qué tipo de empresa es Uber entonces.

Hace unos meses la compañía anunció la contratación de seguros para proteger a usuarios, pasajeros y terceros en caso de accidentes de tránsito. Sin embargo, sus términos y condiciones hablan de todo menos de protección para los usuarios. En realidad, parece que Uber se está lavando las manos de cualquier cosa que cualquier aspecto relacionado con la seguridad personal. Y no es poca cosa.

¿Cuál es entonces la garantía de tomar este tipo de transporte si los riesgos de que algo te suceda son los mismos que si abordas una unidad de taxi convencional?

fuente UBER

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