El primer satélite con Inteligencia Artificial ya está en órbita

Este satélite busca comenzar una red satelital con Inteligencia Artificial para monitorear la actividad terrestre

Ubotica e Intel, junto a la Agencia Espacial Europea, por fin lanzó en órbita al PhiSat, el primer satélite dirigido con inteligencia artificial. Este nanosatélite estará dirigido a la observación de las regiones polares de la Tierra, específicamente para medir el comportamiento del hielo y la humedad.

Este nuevo satélite está compuesto de chips y procesadores de Intel dedicados a la Inteligencia Artificial enfocados a la detección y análisis de imágenes, que buscarán crear, poco a poco, una red satelital de estos dispositivos, encargados de monitorear actividad en la Tierra.

La información recabada y analizada por el PhiSat será enviada de manera inmediata a servidores en la Tierra para que los científicos encargados de su mantenimiento le den un uso práctico en las investigaciones sobre los polos de la Tierra.

El PhiSat está integrado por una cámara térmica hiperespectral y un sistema de Inteligencia artificial gracias a la VPU Intel Movidius Myriad 2, que puede entender y hacer inferencias sobre las imágenes que recaba, así como la capacidad de desechar toda la información ajena a la necesaria.

Asimismo, este satélite piensa ser usado para la ubicación y rescate de personas en áreas remotas, siento parte de la red de socorristas, que podrán ubicar de mejor maneras las zonas de peligro y en donde la gente necesite ayuda.

Por otro lado, su uso también se prestará al sector marítimo, dando soporte y ayuda a las embarcaciones proscritas que queden varadas en altamar, así como detectar incidentes ambientales que no pueden ser observados desde la superficie terrestre.

teleSUR

Este proyecto de Intel y Ubotica está en pleno desarrollo y el lanzamiento de su satélite PhiSat con inteligencia artificial es solo la primera etapa para montar una red de nanosatélites que no afecten la visibilidad de la bóveda celeste, como sí lo hacen los satélites de gran tamaño y luminosidad, como los de Starlink de Elon Musk.