El robot demostró su incompetencia, pero se ganó el corazón de sus compañeros de trabajo.

Desde hace décadas, los seres humanos vivimos en la incertidumbre de perder nuestros trabajos a manos de unos seres metálicos más aptos: los robots. Y este miedo tiene justificación. Desde hace años, las máquinas han comenzado a arrebatarnos poco a poco nuestros empleos, e incluso directores de orquesta, sacerdotesperiodistas ya han perdido sus trabajos a manos de estos autómatas.

Afortunadamente, los robots no son tan perfectos como creíamos. La prueba es la historia de Fabio, un robot escocés que se volvió muy popular en el Reino Unido por participar en Six Robots & Us, una serie de la BBC que narraba día a día su proceso de reclutamiento, hasta conseguir un trabajo como dependiente en Margiotta, una lujosa tienda departamental de Edimburgo.

El robot modelo Pepper fue desarrollado por un equipo de ingenieros de la Heriot-Watt University, y estaba programado para ser amable con la clientela y ayudarlos a encontrar los productos que necesitaban. Durante sus dos primeros días de chamba Fabio atrajo la atención de los clientes, que quedaban encantados con sus abrazos y sus saludos (“hola, hermosa”, les decía a las mujeres), pero con el paso de los días el robot demostró ser muy incompetente en su trabajo.

De acuerdo con Daily Mail, si alguien le preguntaba donde se encontraba un artículo, el robot daba respuestas vagas y genéricas que no ayudaban en nada. Cuando alguien le preguntaba en qué pasillo estaban las cervezas, Fabio respondía: “En la sección de alcohol”. Esto obviamente irritaba a los borrachines escoceses.

Fabio, en los días felices, cuando acababa de ser contratado.

Por si fuera poco, el ruido de la popular tienda, hacía que muy difícil que el robot entendiera las preguntas de la clientela. Además, sus movimientos poco fluidos, hacían que los clientes se desesperaban cuando tenían que seguirlo para encontrar algún producto.

A pesar de que su jefe fue comprensivo e incluso lo cambió de puesto para repartir muestras de jamón, Fabio demostró ser un verdadero inútil cuando, en lugar de lograr que los clientes compraran el jamón que promocionaba, se echaban a correr por ser tan insistente y siniestro.

“Desafortunadamente, Fabio no funcionó tan bien como esperábamos. La gente parecía estar evitándolo”, dijo Elena Margiotta, codirectora de la tienda.

Aunque era evidente que Fabio no era eficiente en su trabajo, el gerente estuvo al borde del llanto cuando le anunció a Fabio que no renovaría su contrato luego de tan sólo una semana de trabajo. El motivo de las lágrimas del jefe del robot se debían a que, con su voz de androide, después de recibir la mala noticia Fabio le dijo: “¿Estás enojado conmigo?”

La experiencia sorprendió a los desarrolladores del robot, que más allá de observar que todavía les falta perfeccionar al armatoste antes de volverlo a lanzar a una aventura similar, observaron que los directivos y compañeros de trabajo de Fabio se encariñaron mucho con él.

“Una de las cosas que no esperábamos era que la gente que trabajaba en la tienda se ancariñaría mucho con él. Fue bueno de alguna manera, porque pensamos que ocurriría todo lo contrario, que se sentirían amenazados porque competía por su trabajo”, agregó el Docotor Oliver Lemon, principal responsable de Fabio.

Elena Margiotta, una de las dueñas de la tienda, explicó la razón detrás del cariño que los trabajadores le tomaron a Fabio:

“En realidad, ellos [el personal] pensaron que era una mejora para todos, porque Fabio era capaz de atender solicitudes frecuentes y aburridas, como clientes que constantemente preguntan dónde están las cosas, lo que, creo, todos encontraron bastante útil”.

La triste historia de Fabio es la prueba de que, por lo menos en el corto plazo, los robots todavía no están preparados para algunos trabajos.

fuente Daily Mail

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