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Ahora el diseñador de chips ARM abandona a Huawei

El desarrollador británico prohibió a sus empleados hacer cualquier chip para Huawei.
(ARM)

Primero fue Google, luego Intel, Qualcomm, Broadcom y Xilinx; ahora el desarrollador de chips británico ARM se baja del barco de Huawei. De acuerdo a documentos internos de la empresa obtenidos por la BBC, ARM suspendió “todos los contratos activos, derechos de apoyo y cualquier compromiso pendiente” con Huawei y sus subsidiarias.

Este sin duda es un golpe muy fuerte para la empresa China, dado que ARM es la empresa encargada del desarrollo de la arquitectura de la mayoría de los procesadores para dispositivos móviles que conocemos hoy en día, y Huawei, específicamente, usa sus diseños para fabricar sus procesadores Kirin. ARM no fabrica procesadores de computadora en sí, sino que licencia sus tecnologías de semiconductores a otros.

Es decir, aunque la compañía china fabrica sus propios chips, llamados Kirin, no puede seguirlos montando legalmente, porque la licencia es de ARM y ellos les han retirado el permiso. 

ARM explicó que esta decisión se debe a que ellos deben cumplir con las regulaciones “establecidas por el gobierno de Estados Unidos” y, como sus diseños de chips incluyen “tecnología de origen estadounidense”, temen verse afectados por el veto que el gobierno de Donald Trump impuso a Huawei.

Las oficinas centrales de ARM en Estados Unidos se encuentran en San José, California, y la firma tiene oficinas en Washington, Arizona, Texas y Massachusetts.

“Valoramos nuestras relaciones cercanas con nuestros socios, pero reconocemos la presión que sufren algunos de ellos, como resultado de decisiones motivadas políticamente. Estamos seguros de que esta lamentable situación se puede resolver y nuestra prioridad sigue siendo continuar brindando tecnología y productos de clase mundial a nuestros clientes en todo el mundo”, dijo un portavoz de Huawei en una declaración.

Huawei dio a conocer que tiene suministros para seguir fabricando equipos por tres meses más. este golpe es más duro que el que le dio Google, porque Huawei puede crear su propio sistema operativo para competir con Android, pero sin la patente para sus chipsets, es difícil que puedan seguir adelante tan fácil.