Detectan antenas piratas en la CDMX que roban información de tu teléfono

Hay más de 21 antenas robando información sin que quede claro quién está detrás, pero todo apunta al Gobierno.
(r3d)

La Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) dio a conocer el descubrimiento de, por lo menos, 21 antenas de telefonía celular sospechas en la Ciudad de México, que podrían ser falsas y tener como objetivo intervenir los teléfonos celulares que se conectan a ellas. Su fin sería recolectar información de sus usuarios de forma discrecional.

R3D explica que fue la organización chilena South Lighthouse quien descubrió las antenas, conocidas como IMSI catchers o stingrays, mismas que son distribuidas en todo el mundo por la empresa L3Harris Techologies -entre otras compañías- quien tiene al menos tres contratos con el gobierno federal mexicano.

“En total, esta compañía ha suscrito 21 contratos con el gobierno mexicano entre 2011 y 2019. Las contrataciones hechas durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador han sido por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina”, explica R3D en su comunicado.

El análisis de los expertos chilenos, conocido como Fake Antenna Detection Project (FADe), examinó mil 801 antenas ubicadas en la Ciudad de México y comprendió casi 620 mil mediciones.

“El estudio reportó la mayor cantidad de anomalías en una antena ubicada en Amecameca –en la autopista entre la Ciudad de México y Puebla- cuyo rango comprende la Fiscalía General de Justicia del Estado de México y el Campo Militar 37-B de la Secretaría de la Defensa Nacional”.

De acuerdo con el reporte, estas antenas están colocadas en espacios cercanos a oficinas de gobierno, cuarteles militares y/o espacios de protesta social.

También se detectó otra antena con varias irregularidades cerca de la frontera de la CDMX con el Estado de México y otra en pleno Zócalo capitalino, que fue el “tercer lugar con mayor número de inconsistencias y el primero con mayor cantidad de antenas irregulares detectadas”. Otros puntos donde también se ubicaron torres falsas fueron el Palacio de Bellas Artes, el Palacio Legislativo, el Heroico Colegio Militar, el Archivo General de las Notarías, por mencionar algunas de las más importantes.

“Entre sus capacidades, las torres falsas pueden obtener el número IMSI e IMEI de un celular, el contenido de las llamadas y mensajes de texto, así como acceder a los archivos de los dispositivos en su rango. Algunos modelos también pueden mandar SMS o hacer llamadas de forma anónima para intimidar a manifestantes o infectar teléfonos con malware”, explicaron los activistas.

El problema radica en que ni el Ejército ni la Marina tienen entre sus funciones las acciones de vigilancia, al menos no constitucionalmente, además el uso de esta tecnología no está regulado en nuestro país. Habrá que esperar a ver si hay una investigación más grande para conocer el verdadero objetivo de las antenas y resolver quién las puso.

Esta no es la única ocasión en la que se descubre el espionaje por parte de autoridades federales. En el sexenio de Enrique Peña Nieto R3D expuso la utilización del malware Pegasus por parte del gobierno para espiar a periodistas.