Se trata del heredero de la familia fundadora de la compañía, que tenía todo para convertirse en el próximo presidente de Samsung. 

Corea del Sur vive uno de los escándalos financieros más mediáticos de los últimos años, e involucran a Lee Jae-yong (también conocido como Jay Y. Lee), vicepresidente de Samsung, nieto del fundador de la empresa, hijo del dueño de la compañía (el hombre más rico de Corea del Sur), y principal heredero de la fortuna del gigante tecnológico.

Lee Kun-hee, el dueño y presidente de  Samsung, sufrió un ataque cardíaco en el 2014; desde entonces ha estado fuera de los reflectores y Lee Jae-yong ha sido el jefe de facto de la multinacional. Pero el heredero se vio involucrado en el escándalo de “la Rasputina coreana”, es decir, un enorme caso de sobornos que involucra a varios políticos locales.

Choi Soon-sil, conocida como la Rasputina, es hija de un vidente que encabezaba su propio culto, llamado la Iglesia de la Vida Eterna. La influencia de la Rasputina alcanzó a la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye (hija del ex-presidente coreano Park Chung-hee), de la que se volvió consejera. De acuerdo con una filtración de WikiLeaks y una investigación de un canal de televisión local, se pudo documentar que Soon-sil manejaba documentos e información clasificada del gobierno coreano y que había asesorado a la presidenta sobre política nacional e internacional, además de pagarle tratamientos anti-envejecimiento en clínicas exclusivas de Seúl.

La Rasputina coreana

Además se descubrió que la Rasputina lideraba un grupo de consejeras secretas de la presidenta, llamado “las ocho hadas”, que tomaba decisiones sobre asuntos estatales y empresariales. Los políticos de los partidos de oposición iniciaron una campaña para destituir a la presidenta, acusándola de violar una ley que ella misma aprobó, que castiga con prisión casos de corrupción y tráfico de influencias. Finalmente, después de presión popular y varias marchas ciudadanas, se inició un juicio en contra de la presidenta Park, quien fue suspendida de sus funciones.

La Rasputina ya fue detenida, acusada de usar sus influencias para que su hija ingresara en la prestigiosa Universidad de Mujeres Ewha y desviar dinero a dos fundaciones (Mir y K-Sports) de su propiedad. Las dos fundaciones habían recaudado 70 millones de dólares, principalmente de Samsung y Hyundai, de diferentes empresas locales.

Supuestamente, las donaciones del heredero de Samsung fueron efectuadas a cambio de apoyo político para una fusión entre la división de electrónica de la multinacional tecnológica, Samsung C&T, y una empresa afiliada, Cheil Industries. En un informe descubierto por la fiscalía a cargo del caso se relata que Samsung entregó 3.1 millones de dólares a una empresa de Choi Soon-sil a cambio de convencer a la presidenta coreana de apoyar la fusión.

Lee Jae-yong al lado de la presidenta Park.

Hace una semana Lee Jae-yong se presentó a declarar durante 22 horas, y negó haber dado dinero a cambio de favores a la Rasputina, aunque Samsung sí admitió haber donado un total de 17 millones de dólares (y un caballo pura sangre como regalo para la hija de Choi) a las fundaciones de la vidente.

Hoy por la mañana, se emitió una orden de aprehensión en contra de Lee Jae-yong, acusado de malversación de fondos y soborno, por valor de 36 millones de dólares. La fiscalía local indica que tiene pruebas suficientes para inculpar al vicepresidente de Samsung, pero tiene que esperar a que se apruebe su petición de arresto.

Sin duda, si el heredero pisa la cárcel, este será el escándalo político-empresarial más importante en la historia reciente de Corea del Sur, sobre todo porque involucra al principal directivo de la compañía más importante del país asiático.

fuente New york Times

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