Estados Unidos sostiene que el país asiático es el centro de los ciberataques en contra de empresas norteamericanas.

Barack Obama, a bordo del avión oficial presidencial, señaló a los medios presentes que busca que uno de los temas principales que se toquen en la próxima reunión que tendrá con Xi Jinping, el presidente chino, sea la ciberseguridad y la creciente militarización del Internet.

Obama y Jinping se encontrarán la próxima semana en Washington, justo en un momento de tensión producto de aparentes ciberataques chinos a objetivos comerciales y gubernamentales del país norteamericano. En una rueda de prensa en el Air Force One, Obama no midió sus palabras y claramente indicó que Estados Unidos está preparado para devolver los ciberataques a China si no se arregla el problema:

“Esto no es sólo una cuestión molesta, sino que podría ser un serio obstáculo en la relación bilateral si no se resuelve,… estamos preparados para tomar algunas medidas con el fin de llamar su atención. Francamente, aunque los chinos y los rusos están cerca de nosotros, seguimos siendo los mejor en este tema. Y si buscamos ir a la ofensiva, un montón de países tendrían serios problemas. Aunque nosotros no queremos ver un internet militarizado”.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, también abordo del Air Force One, dijo que no han habido avances en torno a las discusiones sobre potenciales sanciones contra el gigante asiático relacionadas con ciberataques. Intentando preparar el camino para la cumbre bilateral, funcionarios estadounidenses mantuvieron las semana pasada una reunión con Meng Jianzhu, el jefe de la seguridad doméstica de China, para hablar sobre ciberseguridad.

“Creo que hemos sido muy contundentes en la descripción de los problemas que tenemos con el comportamiento de China en el ciberespacio. Hemos sido contundentes en nuestra evaluación de que ello tiene consecuencias importantes para nuestra economía y para nuestra seguridad nacional”, añadió Earnest.

Obama fue muy duro en contra del gobierno chino, al que prácticamente acusó de orquestar una campaña de espionaje gubernamental e industrial.

“Vamos a hacer todo lo posible para impedirles obtener secretos de Estado. Todos los países realizan trabajo de inteligencia, pero eso es fundamentalmente diferente a que un gobierno y sus representantes participan directamente en el espionaje industrial y el robo de secretos comerciales, robo de información de propiedad de las empresas. Algo que consideramos un acto de agresión que tiene que parar “.

El presidente de Estados Unidos fue contundente y arremetió criticando otros aspectos del gobierno chino, como su política económica, militar y medioambiental, afirmando que “no se puede respirar en Beijing” y “no se puede ir por ahí, atacando a tus pequeños vecinos sólo porque eres más grande”. A pesar de todo lo que dijo, Obama apuntó que espera “resolver” el tema de la ciberseguridad sin tener que hacer uso de medidas de represalia en contra de China. 

Obama recibirá a Xi Jinping en la Casa Blanca el 25 de septiembre para “tratar áreas de desacuerdo de forma constructiva”. Ese mismo día, el mandatario y la primera dama estadounidense, Michelle Obama, celebrarán una cena de Estado en homenaje a Xi y su mujer, Peng Liyuan.

fuente The Guardian

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