Lo que comenzó como un proyecto con fines científicos, se convirtió en una bola de nieve que cambió para siempre la forma en que nos comunicamos.

Hoy, hace exactamente 25 años, el informático inglés Tim Berners-Lee compartió un documento acerca de un nuevo sistema de comunicación que cambiaría para siempre nuestras vidas. Nos referimos a la World Wide Web (WWW), a la que cariñosamente conocemos simplemente como “web”.

El 12 de marzo de 1989, Berners-Lee le mostró a su jefe y colegas del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) en Ginebra, Suiza, un informe en el que planteaba una idea para que los archivos del centro de investigación pudieran ser accesibles desde cualquier computadora. El título del documento, Information Management: A Proposal (Manejo de información: una propuesta), era muy humilde en comparación con la importancia de lo que ahí se planteaba.

Algo “interesante”

Information-Management-A-Proposal
Diagrama incluido en el documento de Berners-Lee.

En general, la propuesta del documento era muy sencilla pero, al mismo tiempo, también reveladora: un lugar en el que se pudiera almacenar cualquier tipo de información y que fuera sencillo de acceder por cualquier persona. La idea de Berners-Lee respondía a la necesidad de hacer más fácil la tarea de encontrar archivos en el CERN. Así lo describía en su documento:

“Esta es una organización maravillosa [CERN] en la que están involucradas miles de personas, muchas de ellas realmente creativas y todas ellas comprometidas con un objetivo común. Sin embargo, la información se pierde constantemente. Los detalles técnicos de proyectos anteriores muchas veces se extravían para siempre o se requiere un enorme trabajo de investigación para recuperarlos.”

Berners-Lee le entregó el informe a su entonces jefe, Mike Sendall, quien tras revisar el escueto documento, se refirió a éste como algo “poco preciso, pero interesante”. Meses tarde, sería el propio Sendall quien le daría Berners-Lee la computadora en la que haría la primera prueba exitosa de la WWW.

Una bola de nieve

Tim-Berners-Lee
Tim Berners-Lee, el llamado “padre” de la web.

En agosto de 1991, Berners-Lee publicó la primera página web de la historia: info.cern.ch/hypertext/WWW/TheProject.html. El sitio estaba montado en un solo equipo (una NeXTcube) y contenía principalmente información sobre la WWW y el protocolo HTTP, que es el sistema de hipertexto (enlaces) mediante el cual está conectada toda la web.

Lo hecho por el inglés no fue obra de una sola mente, pues anteriormente él se había basado en el Proyecto Xanadú creado por Theodore H. Nelson, donde ya se hablaba de los conceptos básicos de la web. Sin embargo, Xanadú era algo demasiado ambicioso y sofisticado, por lo que el gran logro de Berners-Lee fue construir un sistema más sencillo pero que al ser escalado a una red de mayor magnitud como Internet, podría tener un impacto mundial.

A pesar de que en un inicio el proyecto se limitaba al ecosistema del CERN, poco a poco comenzó a ganar interés más allá de las murallas científicas. En octubre de 1994, Berners-Lee fundó el Consorcio de la World Wide Web (W3C) junto con el apoyo de varias compañías, creando así los estándares que  establecieron la forma qué tendría la web y cómo podría ser utilizada por los usuarios.

Google, Facebook, Twitter, YouTube, Amazon y todas la páginas que visitamos a diario (sí, hasta Código Espagueti) existen gracias a una idea que nació en papel hace un cuarto de siglo, y que terminó por convertirse en una enorme bola de nieve. Actualmente, a pesar de lo mucho que la web ha cambiado desde entonces, sigue funcionando sobre las bases concebidas por un hombre llamado Tim Berners-Lee.

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