Gran parte de la sociedad actual tiene corriendo una parte considerable de su vida en internet dentro de un sinfín de servidores y de una red de administración de los mismos. Pero no es una tubería cerrada como la que nos lleva el agua o el gas, sino un canal de comunicación paralelo a nuestra vida que lleva desde nuestra cuenta bancaria, datos biométricos, pasando por nuestra historia y nuestras emociones. Cosas que en el mundo real estarían detrás de una cerradura, ocultos por cortinas o guardados en nuestro real pecho.

Haz un recuento básico de lo que has compartido y enviado vía la red y te darás cuenta que no es una exageración.

Hace algunos meses Edward Snowden le dio forma concreta a una de las más caras sospechas de quienes, hasta las revelaciones del ex empleado de la NSA, calificaron de fábulas y hasta paranoias: los gobiernos del mundo vigilan a los usuarios de internet. Ya sea mediante el desarrollo de poderosas maquinarias de vigilancia que alcanzan niveles insospechados mediante la intervención abierta de comunicaciones privadas; la búsqueda de modificación a las legislaciones locales anteponiendo la seguridad nacional o el combate al crimen para permitir la vigilancia masiva; o enarbolando el derecho de autor, para pretender vigilar a través de los servicios de conexión a internet el combate a la piratería que circula por la red.

En contrapunto a ello, organizaciones ciudadanas como la Electronic Frontier Foundation (EFF) o Demand Progress (DP) buscan en crear conciencia en los usuarios de la red en el derecho a la privacidad y a la intimidad digital como parte de los derechos humanos fundamentales. Dentro del marco jurídico a nivel internacional están contemplados candados suficientes para que la privacidad y la intimidad sean intervenidas cuando hay un fin específico por una determinada actividad delictiva. Pero con la existencia de internet y la facilidad con la que pueden dejarse huellas digitales en el mismo y la gran cantidad de datos que pueden obtenerse sobre una persona a partir de intrusiones ilegales, dichos candados parecen desvanecerse.

The Day We Fight Back

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Por ello es que el próximo 11 de febrero una coalición de organizaciones, compañías y sitios de internet se unirán en el llamado The Day We Fight Back para protestar abiertamente contra la vigilancia masiva en internet. Dentro de la jornada participarán en los Estados Unidos la mencionada EFF, Demand Progress, Mozilla Corporation, Reddit y BoingBoing, entre muchos otros. La acción central consistirá en el envío de mensajes y la realización de llamadas a los congresistas de los Estados Unidos y la difusión del mensaje en miles de sitios de internet que se están uniendo para colocar banners que redirigen hacia sitios informativos.

La elección de la fecha no es aleatoria. El 11 de febrero se conmemora el primer aniversario de la muerte de Aaron Swartz, activista, programador y escritor que se privó de la vida en esa fecha pero de 2013, agobiado por un proceso judicial desmedido en su contra, y que fue pieza fundamental en la lucha contra la caída del proyecto de ley SOPA en 2011.

“Si Aaron viviera estaría en el frente, peleando en contra de estas prácticas que minan nuestra capacidad para relacionarnos con los otros como seres humanos realmente libres”, comentó al respecto David Segal, director ejecutivo de Demand Progress, organización que co-fundó con Swartz.

vía GoatChild (foto)

fuente The Day We Fight Back

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