El fundador de Apple era un molesto amigo de Bill Clinton.

Desde hace años, gracias a la biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson, se sabe que Bill Clinton y Jobs eran grandes amigos. Por medio del texto de Isaacson descubrimos que incluso el fundador de Apple le dio consejos a Clinton durante el famoso escándalo sexual que el ex presidente vivió con Monica Lewinsky.

“No sé si lo hiciste, pero si es así, tienes que decírselo al país”, habría dicho Jobs a Clinton.

Isaccson también relató que el entrometido Jobs habría buscado a Clinton para que el presidente, todavía en funciones, convenciera a Tom Hanks de ser el narrador de un comercial de Apple, a lo que Clinton se negó. A pesar de ser un personaje difícil, Clinton le tenía cariño a Jobs por haber puesto a su disposición una casa en el corazón de Silicon Valley que usaba para visitar a su hija Chelsea, que estudiaba en la Universidad de Stanford durante buena parte del periodo como gobernante de Clinton.

“Steve me dio un regalo invaluable: la oportunidad de ver a mi hija a solas cuando yo aún era una figura pública, así que soy muy parcial cuando tengo que hablar sobre él. Además, incluso yo usó una iPad para trabajar”, recordaba Clinton.

Aprovechando esta relación de amistad pública, Paleofuture solicitó acceso a todos los documentos sobre ambos personajes a la Biblioteca Presidencial Clinton, buscando aspectos no conocidos sobre la curiosa amistad.

De entre los numerosos datos descubiertos, destaca que el entrometido Jobs se tomó la confianza de sugerirle a Clinton a un par de sus amigos como candidatos para su gabinete. Jobs recomendó al controvertido Dean Ornish como Jefe del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos.

Dean Ornish es un prolífico autor de libros sobre dietas extremas, que han sido puestas en duda desde hace años. Pero Jobs era uno de sus seguidores, y creía que podían ayudar a mejorar la salud alimentaria de Estados Unidos. En la carta en la que lo recomendó, Jobs se dio tiempo de hacer una broma sobre la marihuana, debido a que Clinton había confesado durante su campaña presidencial que la fumó, pero no “le dio el golpe”.

Las cartas

“Sí, Dean la ha inhalado (y seguramente mucho más), lo que ocasionará algunos problemas con la prensa. Sin embargo, también cuenta con el apoyo de muchas personas que creen que ha mejorado drásticamente (e incluso salvado) sus vidas. Este grupo de defensores incluye a muchos altos ejecutivos de corporaciones que han podido evitar ser intervenidos quirúrgicamente gracias a él. Dean se encuentra en la vanguardia en cuanto a responder preguntas tan importantes como “¿Cómo afecta mi dieta a mi salud?”, y esas respuestas podrían beneficiar a la salud de nuestra nación y con el tiempo a nuestra economía de agricultura. Dean no solo es un “médico de médicos”, sino que cuenta con la moral y el incentivo para sobreponerse ante los retos y amenazas a las que se enfrenta gracias a sus descubrimientos. Se que conoces a Dean, y confío en que él no sea desperdiciado junto a otros candidatos “tradicionales” para este trabajo tan importante.”

Jobs también recomendaba a su amigo Andy Grove para Secretario de Defensa. Grove no tenía ningún tipo de experiencia militar, pero era CEO y fundador de Intel. Responsabilidades suficientes, desde el extraño punto de vista de Jobs, para asumir el cargo:

“Andy se encuentra en el centro de la revolución de la información, y podrá llevar su perspectiva a las estrategias de defensa, así como los usos actuales de la tecnología de información (inteligencia, comando y control…). Podría ser tu arma secreta para cambiar nuestra perspectiva y lo que creemos acerca de defensa mientras nuestra nación se enfrenta a nuevas tareas ante el mundo y limitaciones fiscales. Nunca he conocido a un mejor gestor y líder en mi vida (incluyendo a Dave Packard y Bob Noyce). Andy no tiene experiencia en políticas públicas, pero es una de las personas más rápidas e inteligentes para aprender que he conocido. Nació en Hungría, pero es ciudadano estadounidense”, indicaba un entusiasmado Jobs.

Bill Clinton, de manera respetuosa, le indicó que sus sugerencias habían llegado un poco tarde, porque ya había elegido a los responsables para esos cargos.

Los responsables de la investigación también recibieron una carta de Clinton felicitando a Jobs cuando regresó a Apple, además de una en sentido inverso, cuando CLinton se reeligió. Además, también recibieron pruebas de que Pixar, todavía al mando de Jobs, organizó una proyección especial de A Bug’s Life (Bichos) en Camp David (la casa de descanso del Presidente), semanas antes de su estreno comercial. Las fotos del evento no se pudieron publicar por “cuestiones de seguridad”.

Lo más curioso encontrado en la Biblioteca Presidencial es una carta en la que Clinton felicitó a Jobs por ser una de las respuestas de uno de los famosos crucigramas del New York Times. El presidente era un fanático de los crucigramas del periódico, y se emocionó cuando vio que su amigo formaba parte de uno. Así estaba formulada la pregunta: “Jobs, para sus amigos”. Obviamente, la respuesta era Steve.

A pesar de que fueron amigos durante años, y Clinton afirmaba que era uno de los mejores líderes que conoció, siempre sostuvo que el carácter de Steve era bueno para los negocios pero no funcionaría en el mundo de la política, por ser “muy poco inclusivo”.

fuente Gizmodo

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