Sé que este post probablemente no le guste a mucha gente, sobre todo a todos los fanáticos del sospechosismo, siempre ávidos de elementos que les permitan pronosticar el fin de las libertades y el triunfo de los poderes obscuros que, según ellos, dominan ya al mundo. 

En fin… va mi punto de vista sobre la compra de Mark Zuckerberg de WhatsApp.

Lo primero es entender por qué Facebook pagó 19 mil millones de dólares por una compañía que hoy tiene 50 empleados y casi 500 millones de usuarios en todo el mundo. ¿De verdad los vale? Para la mayor parte de los analistas del sector la respuesta es un rotundo: NO, de ninguna manera.

Entonces, ¿por qué pagó lo que pagó? Por varias razones. La primera, porque desde hace algunos años, el mayor terror de Facebook es perder su mercado frente a distintas opciones de mensajería móvil. Facebook fue diseñada en un momento en el que la gente entrábamos a Internet básicamente a través de nuestras computadoras. Ahí es donde nos conectábamos y en donde ocurría la mayor parte de nuestras interacciones con la web… hasta que llegaron los smartphones, y entonces todo cambió. Hoy, la mayoría de la gente se conecta a través de dispositivos móviles (en México la cifra está por el 60%, y en Estados Unidos es todavía mayor). ¿Ya entienden el terror de nuestro querido Mark? Sí… Facebook se concentró en perfeccionar la “experiencia web” de los usuarios y dejó de lado el desarrollo de productos  móviles. El miedo es, entonces, muy justificado…y Facebook salió de compras, las más notorias: Instagram y ahora WhatsApp.

Lo dice muy claramente Will Oremus en su blog de Slate: para una compañía que vale 173 mil millones de dólares, 19 mil son poca cosa si te ayudan a garantizar que vas a quedar muy bien situado en el mercado de la mensajería móvil.

Hasta ahí todo bien, la historia hace sentido. Ahora,  la otra parte que preocupa: la privacidad. ¿Que Facebook haya comprado WhatsApp implicará menos garantías para nuestras libertades? Yo creo que no. Si acaso implicará que habrán por ahí algunos anuncios (conocemos el historial de Facebook de “experimentar” con sus modelos de negocio) y cambios constantes en el diseño y funcionalidades. La compañía de Mark Zuckerberg querrá seguir siendo relevante en tiempos de crisis, garantizando así que WhatsApp permanezca como la primera opción para manifestarse, organizarse y protestar en cualquier rincón del planeta.

Facebook ya reúne los suficientes datos de todos nosotros en línea como para que la privacidad sea un tema en la compra de WhatsApp. De verdad lo creo.

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