The Intercept presentó información de documentos secretos filtrados por un “nuevo Snowden”.

Edward Snowden y Chelsea Manning fueron los primeros en poner el ejemplo de la inconformidad del pueblo estadounidense con cómo su gobierno invade y maneja los problemas locales e internacionales. Pero sabemos que no serán los últimos.

The Intercept, el sitio dedicado a periodismo fundado por Glenn Greenwald, Laura Poitras y Jeremy Scahill, presentó datos que un nuevo informante les proporcionó. Si vieron CitizenFour, documental dirigido por Poitras, tal vez recuerden que Greenwald habla con Snowden en Rusia. Ahí, el periodista le dice a Snowden que un informante les está enviando información sobre el programa de drones de Estados Unidos, donde le explica que la cadena de mando llega hasta el presidente Obama.

Ese es el mismo informante del que ahora The Intercept publicó sus filtraciones en un minisitio, llamado The Drone Papers. Esta filtración va desde la generación de perfiles de sospechosos y objetivos, pasa por el cambio de la palabra assassination (asesinatos) y su transformación a targeted killings (asesinatos dirigidos), hasta la cadena de mando del programa.

De acuerdo a los documentos, las operaciones de las fuerzas norteamericanas en Yemen y Somalia utilizaron aeronaves no tripuladas entre 2011 y 2013, bajo la operación del grupo Task Force 48-4. También se menciona en los documentos a la operación Haymaker, una campaña especial en el noreste de Afganistán de ataques aéreos donde los drones mataron a más de 200 personas entre enero de 2012 y febrero de 2013, pero solo 35 de ellas eran los objetivos previstos.

Esta fuente indica también que de todos estos asesinatos dirigidos, en un periodo de cinco meses, el 90% de ellos no acertaron en los objetivos correctos. Además, del caso de la muerte de Bilal el-Berjawi, un ciudadano británico asesinado por un drone, dice que tuvieron muchas oportunidades para arrestarlo, sin embargo prefirieron la otra solución.

Los protocolos previos a aprobar los asesinatos no consideran arrestos o juicios. Finalmente, entre tanta información más, The Intercept explica que para aprobar estos ataques, se generan los perfiles de los objetivos y la última palabra para aprobar los ataques es del presidente de los Estados Unidos.

Como Manning y Snowden, este acto es una protesta contra la manera en la que el gobierno estadounidense hace las cosas. Pero a diferencia de ellos, este informante dio una justificación de sus actos:

Esta indignante explosión de vigilancia –de monitoreo a personas y catalogación y amontonamiento de ellos en listas, asignándoles números, asignándoles ‘tarjetas de baseball’, asignándoles sentencias de muerte sin aviso, en un campo de batalla a nivel mundial– era, desde el primer instante, mala. […] Estamos dejando que esto pase. Y por ‘estamos’ me refiero a todo ciudadano estadounidense que tiene acceso a esta información ahora, pero continúa sin hacer nada al respecto.

Pueden revisar los artículos y la información completa de The Intercept en esta página. Mientras tanto estaremos al pendiente de cómo se desarrolla todo en torno a estas filtraciones.

vía Wired

fuente The Intercept

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