¿Es posible transformar una industria sin desplazar a las organizaciones tradicionales? ¿Se puede crear sin destruir? 

No es nuevo que sectores económicos y políticos se vean amenazados por nacientes emprendimientos capaces de cambiar el estatus quo de industrias, por lo menos aburridas, o muchas veces arcaicas. Sin embargo Uber ha tocado en lo más íntimo de la relación poder-sindicatos-gobierno, algo que no es exclusivo de México, pues está sucediendo en todo el mundo. Uber está exponiendo en gran medida la cloaca de esta relación, incluso en países desarrollados como España o Francia.

Es evidente que en estos países que cuentan con sistemas de transporte público y taxis de primer mundo, la justificación de sacar a Uber del mercado es menos tormentosa.

¿Pero en México cómo justificas sacar del mercado a una empresa que representa seguridad, legalidad, que paga sus impuestos, que genera trabajo bien pagado para los choferes independientes, a los cuáles obliga a pagar sus impuestos, y que por sobre todas las cosas eleva el servicio del transporte público privado a niveles del primer mundo? Siempre he dicho, el transporte público de un país socialmente desarrollado debe ser lo suficientemente bueno para cubrir las necesidades del más rico, pero que pueda ser usado por todos quienes lo necesitan.

En tiempo de elecciones, las suspicacias se vuelven percepción y la percepción realidad.

La falta de conocimiento mostrada por el Secretario de Trabajo de Jalisco hace unos días cuando empezó el ataque a Uber da la posibilidad a que la gente inteligente deduzca dos posibles opciones:

  1. 
Opera para intereses privados clientelares.
  2. Su conocimiento de la innovación y las dinámicas económicas son sumamente limitados.

Cualquiera de las dos es muy trágica.

No hay que explicarle a nadie que Uber no opera fuera de la ley, ni si quiera es necesario enumerar los errores de concepto cometidos por el Secretario, cualquier persona con acceso a Internet puede entrar www.uber.com y entender rápidamente cómo opera el SERVICIO TECNOLÓGICO prestado por la empresa.

Uber no es la única plataforma que existe, es la más usada porque es la mejor, pero hay otras como Yaxi, e incluso se viene la de Google.

Uber
Uber ha tocado en lo más íntimo de la relación poder-sindicatos-gobierno

El Gobierno del Estado de Jalisco, uno de los únicos tres en el país con una Secretaría de Innovación Ciencia y Tecnología tiene la oportunidad única de demostrar que está lista para entrar en la economía de la innovación. Es anacrónico pensar que el “Silicon Valley of the South” vaya en contra de una empresa como Uber, es ir en contra de cualquier proceso de innovación en modelos de negocios disruptivos. ¿Cómo podemos esperar ver un Uber nacido en México, o un Netflix, o un Facebook si el gobierno no apoya la “creatividad no destructiva”?

Edmund Phelps —Premio Nobel de Economía en 2006—, ya demostró que la tesis de Joseph Schumpeter es incompleta. Schumpeter describía al emprendimiento como una actividad sin coordinación, en la cual el emprendedor no era un “actor económico racional”, sino una fuerza relativamente descontrolada e impredecible. Por el contrario, los grandes íconos del emprendimiento actual han demostrado que se puede crear sin destruir. La dinámica planteada por Phelps, como “creatividad no destructiva” enseña que el emprendimiento de alto impacto es capaz de fomentar la mejora o la transformación de la industria sin desplazar necesariamente a las organizaciones tradicionales, por el contrario las ayuda a pasar al siguiente nivel, el beneficio es para todos.

La creatividad no destructiva a dado lugar al surgimiento y desarrollo de nuevos tipos de empleo, generalmente mejor pagados. Un empleo del sector de alto impacto, léase industria tecnológica con impacto social (no maquila), son tres veces mejor pagado que un empleo tradicional, en cualquier parte del mundo, incluyendo México. No es el título de ingeniero lo que posibilita esto, es que los negocios de alto impacto generar muchísima mayor riqueza con menos empleados, que generalmente es mejor distribuida. Que tengamos más ingenieros que Alemania, si el enfoque no son los negocios de alto impacto, jamás alcanzaremos los niveles de desarrollo del país sajón.

Puedes buscar los ingresos netos de Telmex versus los de Google por ejemplo, y luego comparar el sueldo promedio pagado por ambas empresas. Los dueños de Google son por lejos menos ricos que el de Telmex, pero los empleados de Google México son mucho más ricos que cualquier empleado común de la telefónica.

Lo mismo pasa con Uber, la riqueza no se sólo queda en sus accionistas, se distribuye mucho más equitativamente entre todos los que colaboran en la red. Nadie puede decir lo mismo de los colectivos de taxis.

Emprendimiento-tecnológico
La creatividad no destructiva a dado lugar al surgimiento y desarrollo de nuevos tipos de empleo (foto: Petras Gagilas)

Más allá de todo, no recuerdo al gobierno apoyando a la industria de la renta de videos cuando Netflix empezó a crear una nueva industria, tampoco a los restauranteros porque Facebook propicia que las reuniones del café sean en línea. Pasa que Uber toca otras fibras más íntimas.

El caso Uber plantea una inigualable oportunidad para transformar la industria del servicio público en Jalisco (y México). La ciudadanía ya se pronunció, el video con la conferencia de prensa dónde el Secretario habló sobre el tema, publicado por la Secretaría de Trabajo de Jalisco en su propia página de Facebook, tenía cerca de trescientos comentarios, sólo leí unos diez que respaldaban sus dichos.

No conozco a nadie que haya probado el servicio que ofrece Uber, que prefiera el anticuado, inseguro y paupérrimo servicio de taxis tradicional.

Sin embargo esto no quiere decir que alguno de los dos tenga que desaparecer, si Uber se transforma en un actor de destrucción creativa o en uno de creatividad no destructiva dependerá en gran medida de los hacedores de políticas públicas que deben responder a dos preguntas básicas ¿Trabajar para el beneficio del ciudadano o trabajar para un pequeño grupo económico? ¿Nivelar los servicios hacia la miseria típica del taxi tradicional o nivelarla hacia arriba para que los actuales operadores de taxis sean capaces de competir en igualdad de condiciones con emprendimientos innovadores como el de Uber?

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Por: Marcelo Tedesco (@rutapro). Pensador, autor y consultor experto en transformación empresarial, profesional y social. Ha trabajado en la transformación de varias de las empresas más importantes del mundo y entre otros puestos ejecutivos ocupó el cargo de Director de Planeación Estratégica en TOSHIBA BS Latinoamérica. En 2013 Marcelo desarrolló la estrategia de economía del conocimiento y cultura de innovación de la naciente Secretaría de Innovación de Jalisco y actualmente es el CEO del MIT Enterprise Forum México, organización de la universidad más importante del mundo enfocada en desarrollar el ecosistema emprendedor de alto impacto en el país.

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