El actor le ponía los pupilentes a la diva de las telenovelas en sus shows musicales.

The Shape of Water, la última película de Guillermo del Toro, es la máxima favorita para ganar los premios Oscar. Pero Del Toro no la tuvo fácil para llegar hasta donde está, y antes de ser un reconocido director de cine tuvo que hacer comerciales e incluso abrir Necropia, un estudio de efectos especiales que buscaba hacerse de un nicho poco explotado en el México a finales de los años ochenta.

Justo en esa época, el director tapatío tuvo que aceptar un curioso trabajo: apoyar a Lucía Méndez, la diva de las telenovelas, en sus shows en vivo. Méndez se encontraba en uno de los momentos más importantes de su carrera, pues acababa de terminar una de sus telenovelas más recordadas: El Extraño Retorno de Diana Salazar (1988 – 1989), en la que interpretaba a una mujer con poderes psíquicos, que se manifestaban con el cambio de color de ojos a amarillo.

Del Toro realizó los pupilentes que usaba Méndez en sus espectáculos, e incluso tenía que ir a los shows a ponerle personalmente los ojos amarillos.

“Yo estaba haciendo mi espectáculo Noches de Cabaret en El Patio, y siempre que hago a Diana Salazar tengo ojos amarillos. En ese momento, mi exmarido, Pedro Torres, le pidió que hiciera los ojos y que me los pusiera, porque cuando yo me los quería poner se me hacían derrames todo el tiempo, era un rollo. De alguna manera lo que pasó es que Pedro le pidió los lentes a Guillermo del Toro, que en ese momento no era el cineasta que es ahorita y tenía una tienda de efectos especiales; él fue muy amable en ponerme los ojos en los primeros shows”, reveló la actriz y cantante.

Afortunadamente, poco después Del Toro estrenó Cronos, cinta que le permitió hacerse de un nombre y dar el salto a otros mercados, donde su cine de género fue más apreciado.

fuente El Universal

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