Una verdadera tragedia nerd, que te pondrá a llorar. Acompáñenme a ver esta triste historia.

Steve Sansweet, un experiodista de The Wall Street Journal, es el mayor coleccionista de Star Wars del mundo. Tan grande es su colección que, desde 1998, decidió usar una antigua granja de 828 m² de su propiedad para fundar el Rancho Obi-Wan, un museo ubicado en California donde todos los fans de la saga galáctica pueden apreciar la enorme cantidad de productos que tiene Sansweet. Su colección tan impresionante que incluso el Libro Guinness de los Récords la certificó como las más grande del mundo, gracias a sus más de 350 mil piezas relacionadas con Star Wars.

Lamentablemente, Sansweet descubrió en la última revisión que hizo de su catálogo que le faltaban más de 100 piezas, algunas de las más invaluables y caras. Lo que más alarmó al dueño de la colección es que le faltaba un raro prototipo de un juguete Hasbro de Boba Fett con un lanza cohetes, que nunca salió a la venta. Gracias al apoyo de otros coleccionistas, se descubrió que la pieza había sido vendida.

Steve Sansweet, dueño y presidente del Rancho Obi-Wan.

De forma inesperada en algo digno de una película, el ladrón que estaba comercializando las piezas era Carl Edward Cunningham, un amigo personal (y también coleccionista de Star Wars) de Sansweet desde hace más de 20 años. El ladrón estuvo sacando piezas desde hace por lo menos dos años, gracias a que su amigo le facilitaba la entrada al museo y la bodega del mismo sin ningún tipo de vigilancia.

“Lo conozco desde hace más de 20 años. Él recibió nuestra hospitalidad, se quedó a dormir aquí, comió de nuestra comida, tenía acceso al museo como muy pocos porque confiábamos en él y viene y hace esto”, recordó Sansweet.

Después de ser descubierto, Cunningham se entregó voluntariamente a la policía, relató que robaba piezas cuando su amigo lo dejaba limpiar los estantes y quitarle el polvo a la colección. Después de pagar una fianza salió libre y espera un juicio que se realizará a finales de este mismo año.

Peter Mayhew, el actor que dio vida a Chewbacca, calificó el robo como “un acto despreciable”.

Se estima que Cunningham ganó un estimado de 200 mil dólares o más por la venta de la mercancía que robó a Sansweet. El ladrón envió un correo privado a su examigo para ofrecerle una disculpa.

“Dice que está en terapia, que busca comprender porqué lo hizo y me ofrece disculpas. Tener un amigo que venga y haga algo así te hace perder la fe en la humanidad”, indicó el coleccionista.

Todavía están perdidos entre 120 y 130 objetos coleccionables, por eso Sansweet decidió pedir a todos los coleccionistas que compraron algún objeto a Cunningham se reporten y devuelvan la mercancía robada. Hasta el momento Sansweet ha logrado recuperar dos figuras, una de ellas su valioso Boba Fett.

fuente Rancho Obi Wan

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