Recomendación de la semana: Cold War

Un drama histórico sobre la imposibilidad del amor.
(Amazon Studios)

Los Oscar 2019 se centraron en Roma y Alfonso Cuarón, hecho que desvió la atención de películas –voy a decirlo de una vez– que considero mejores. The Favourite es una de ellas, otra: Cold War, un hermoso drama sobre la dificultad del amor en los tiempos de la Guerra Fría del director polaco Paweł Pawlikowski.

Pawlikowski ya había mostrado sus dotes cinematográficos anteriormente con Ida (2013), película que le valió la estatuilla a Mejor Película de Habla no Inglesa, y ahora, en Cold War vuelve a demostrarnos, a través de imágenes realmente cautivantes, porque es uno de los mejores realizadores vivo.

(Amazon Studios)

Con la Guerra Fría como telón de fondo, esta película nos presenta la apasionada historia de amor entre Zula y Wiktor, dos personajes de diferente origen y temperamento que parecieran incompatibles, pero que se aferran al amor que sienten el uno por el otro. A lo largo de los años, la pareja tiene encuentros y desencuentros en Polonia, Berlín, Yugoslavia y París.

Hasta aquí, pareciera una trama sobre la imposibilidad del amor como cualquier otra, pero cada escena de la película es un hermoso cuadro que juega a favor de la trama aportando una ambientación por momentos sofocante y trágica; y por otros, cristalina, pero siempre dolorosa.

(Amazon Studios)

Al tiempo que la historia se desarrolla, asistimos a momentos de agitación política y represión. Temas como el espionaje, la propaganda comunista y el terror de los regímenes aparecen como telón de fondo, por lo que asistimos en realidad a dos tramas, aquella que nos presenta la dificultad del amor y la otra que nos cuenta, a través de los protagonistas, los conflictos bélicos que envolvieron a la Polonia de mediados del siglo XX.

La relación tensa entre amor, represión, libertad y depresión domina desde el principio toda la película. La imposibilidad del amor como depresión se manifiesta constantemente en Zula, quien se queda en Polonia para cantar canciones asociadas a Stalin y el triunfo del socialismo. Mientras que Wiktor, quien huye del régimen soviético, cree sentirse un hombre libre, pero la ligereza que la libertad le proporciona termina por caer sobre sus espaldas como una pesada loza de cemento.

(Amazon Studios)

En realidad, ambos protagonistas se encuentran con una moneda que aparenta presentar dos caras, pero que en realidad son una sola, pues los únicos momentos en los que se sienten plenamente felices es cuando están juntos, a pesar de que a lo largo del filme y, como ocurre generalmente, la relación se deteriora y los modelos del amor cambian conforme transcurre la cinta, sobre todo cuando se avecinan los años 60 y los albores de una nueva revolución cultural.

Al final, sólo parece existir una alternativa para Zula y Wiktor, una sóla forma de ser libres frente a un mundo que no deja de oprimirlos, porque el amor enajena y obedece a otro orden que se encuentra fuera de la cotidianidad. “Sería capaz de ir hasta el fin del mundo contigo”, le dice Zula a Wiktor en algún momento de la cinta, y uno lo sabe pronto, podría ir incluso más allá.

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