El actor tenía 83 años al momento de su muerte.

Kenny Baker, famoso en todo el mundo por ser el actor detrás del carismático R2-D2 en Star Wars, falleció a los 83 años después de luchar contra una larga enfermedad.

“Nos lo esperábamos, pero es triste de todas maneras. Ha vivido una vida larga y plena, ha llevado enormes cantidades de felicidad a la gente y ha sido amado por todo el mundo, estamos orgullosos de él”, declaró Abigail Shield, sobrina de Baker, al dar a conocer la noticia.

Baker saltó a la fama en 1977, cuando interpretó por primera vez al adorable R2-D2 en A New Hope. A pesar de que interpretaba a un robot, R2-D2 se convirtió rápidamente en el consentido de los niños, por la ternura que impregnaba al personaje.

El pequeño actor de 1.12 metros de altura, interpretó a R2-D2 en las secuelas y en las precuelas de Star Wars, excepto en The Force Awakens, donde por sus padecimientos de salud sólo sirvió de consultor para Jimmy Vee, que lo sustituyó en el papel. Además en Return of the Jedi, interpretó a un segundo personaje, el ewook Paploo, con el que pudo jugar un poco más con sus registros vocales.

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A pesar de que en el cine era un gran amigo de C-3PO, en la vida real no se llevaba nada bien con Anthony Daniels, el actor que daba vida al androide dorado, quien siempre lo subestimó por no ser un actor con una formación profesional.

Además de su participación en la saga galáctica, Baker tuvo una breve carrera en la comedia stand-up, y participó en otras grandes cintas, como Time Bandits de Terry Gilliam, Flash Gordon, Mona Lisa de Neil Jordan y The Elephant Man de David Lynch.

Así lo despidieron sus amigos:

fuente The Guardian

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