Jyn Erso conoció el origen de esta arma del Imperio que llegó a la Primera Orden.

Star Wars: The Last Jedi lleva unos días en el cine y las opiniones están divididas entre los que la aman y los que la odian (aunque en realidad también la aman y no lo saben aún). A nosotros, como lo pueden ver en nuestra reseña, la película nos gustó por muchos motivos, pero la razón principal es que es una película de la saga que se anima a ser diferente. Y un aire fresco dentro de Star Wars es algo que siempre será motivo de celebración.

A continuación contaremos algunos spoilers de la película. Así que si no la han visto, mejor regresen acá cuando lo hayan hecho. No se las queremos arruinar. Advertidos quedan.

The Last Jedi comienza con una persecución intergaláctica, que coloca a las fuerzas rebeldes lejos del ambiente en el que siempre las habíamos visto: esperando ocultos en su base en algún planeta lejano. Pronto, descubrimos que saltar al hiperespacio ya no es suficiente para escapar, porque la Primera Orden puede rastrearlos a través del viaje. ¿Cómo es posible hacer esto?, ¿de dónde vino dicha tecnología?

Lo cierto es que esto comenzó hace mucho tiempo en la saga, pues se trata de una tecnología desarrollada por la División de Investigación de Armas Avanzada del Imperio Galáctico, que estaba al mando del director Orson Callan Krennic, a quien vimos en Rogue One: A Star Wars Story.

¿Cómo sabemos esto? Porque Jyn Erso lo descubrió mientras buscaba los planos de la Estrella de la Muerte, como lo demostró una captura de pantalla publicada por un usuario en Twitter.

Parece que durante todo este tiempo (más de 30 años dentro de la historia) el concepto del “Hyperspace Tracking” (“Rastreo Hiperespacial”) pasó de ser una simple teoría a una realidad que cayó en manos de Hux. Así, se cierra una historia más del universo de Star Wars y también explica la existencia de las copias de respaldo de los proyectos que tenía el Imperio en alguna parte, ¿no?

fuente @kyleauxren (Twitter)

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