El co-guionista de las aventuras de la Trinca infernal y Chiss falleció el pasado 3 de febrero.

(Rodolfo Rivera Santana)

El Museo de la Caricatura dio a conocer el fallecimiento de Rodolfo “Fito” Rivera Santana, uno de los co-creadores de Simón Simonazo y Chiss. Fito, autonombrado como Fito Ribera de San Cosme, tenía varios meses con problemas de salud, y perdió la vida el pasado 3 de febrero.

Los lectores de cómics mexicanos de los años setenta y ochenta recuerdan con cariño a Simón Simonazo, uno de los cómics juveniles más importantes de esas décadas, y uno de los que más influenció a los autores de las décadas posteriores.

(Editoposter)

Los autores originales de Simón Simonazo fueron Samuel “El Pinche Sam” Marín (un treintañero) y Rodolfo “El buen Fito” Rivera Santana (de tan sólo 19 años), que trabajaban en una fabrica de muebles de oficina de acero inoxidable, pero en su tiempo libre vendían pósters con los dibujos de Sam afuera de los conciertos de rock urbano, incluyendo pequeños cómics pornográficos, antes de comenzar a realizar la historieta.

En un golpe de ingenio, Sam pensó que era momento de lanzar un cómic para todos los que asistían a los conciertos en los hoyos fonkis. En una entrevista, Fito recordó que Sam le dijo: “No hay un cómic para la banda de mezclilla y greña larga”, y desarrollaron una historieta pensada para los chavos de secundaria y preparatoria de México. Entre toques de mota y música de Deep Purple dieron origen a una historieta que marcaría a una generación, por hablarles directamente de cosas que veían todos los días.

Por su cercanía con los personajes diseñados por Sam, Fito se encargó de los guiones, contando historias muy cercanas a sus verdaderas vivencias en la secundaria, y a la dificultad de conseguir mota sin que te apañe la policía. Además, basó la personalidad de “la Trinca infernal” (el Patas, el Enano, el Simón), los protagonistas de la historia, en unos chavos de Iztacalco (que apodaban El Patas, El Zurdo y el Simonazo), unas lacras del barrio que nadie quería, pero que eran buenos para conseguir mota.

“Toda las vivencias que se ven en el Simonazo son las vivencias que yo tuve en el barrio de Coyoacán”, recordó Fito.

Ese primer número de Simón Simonazo, todavía sin censura, sólo podía conseguirse en los conciertos de rock urbano y se realizaban con material que robaban de la fabrica de muebles. Y el primer número incluso fue apadrinado por Alex Lora, el vocalista de Three Souls in My Mind, que lo presumió en un concierto y se volvió amigo de Fito y Sam, invitándolos a todos sus conciertos. De esos primeros números con historias más subidas de tono no se conserva ni un sólo ejemplar, porque se fabricaban con papel albanene y se copiaba en un papel azul que usaban para planos los ingenieros de la fabrica en que trabajaban los autores. Lora los apoyó para ir a Editoposter, la editorial que editaba la revista Conecte, especializada en Rock. Arnulfo Flores, el editor de Editoposter, aceptó publicar Simón Simonazo si censuraban varios de los pasajes de la versión original de la historieta, incluyendo las groserías.

(Editoposter)

Esta limitante fue uno de los éxitos de la revista. Debido a que les permitió usar dibujos que sustituían palabras, de manera similar a los emojis actuales, para burlar la censura.

“Nos encerrábamos, nos poníamos como campeones, y ahí se nos ocurrió el truco de las onomatopeyas. Y así transformamos todas esas groserías, ese lenguaje que nosotros como mexicanos tenemos, en una manera simbólica.”

Además, como maestros de la mercadotecnia, previo al lanzamiento del primer número con Editoposter, visitaron cientos de secundarias de la Ciudad de México repartiendo pósters de Simón Simonazo. Y el resto es historia.

“Fito, se retira del equipo creativo de la historieta al negarse la editorial a participarle de las regalías que producía la venta de revistas. Posteriormente El Sam, también se retira del proyecto y la historieta es continuada por Jesús Morales (Moraluix), y Ramiro Solís (El Pollo) manteniendo su éxito en la juventud ochentera”, se puede leer en la semblanza del Museo de la Caricatura.

Fito dejó Simón Simonazo en el número 13, por problemas económicos con el resto del grupo creativo que realizaba la revista. A diferencia de muchos “creativos” posteriores, que suelen lanzar historias ambientadas entre la clase media, el éxito del Simón Simonazo fue mostrar historias con protagonistas de los barrios populares de la Ciudad de México y la periferia. Algo que cada vez se ve menos en cualquier medio, preocupados más por mostrar historias de la clase media alta de la ciudad.

fuente Ruben Eduardo Soto Diaz (Facebook)

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