Monja medieval fingió su muerte para escapar del convento y vivir la vida carnal

Juana de Leeds engañó a sus compañeras para que enterraran a un maniquí en su lugar y huyó de un convento de York.
(Machikoni)

Siglos antes de que la mayoría de las mujeres en el mundo pudieran elegir libremente el rumbo que querían sus vidas, existió una mona medieval, Joan de Leeds. Esta novicia rebelde (pun intended) hizo todo lo que puedo para forjar su propio camino al huir de las imposiciones de su época. Incluso, fingir su muerte para poder lograrlo.

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La monja del siglo XIV aparentemente logró aparentar su muerte al crear un maniquí “a semejanza de su cuerpo” antes de huir de su convento, según los archivistas de la Universidad de York. Pero su escape fue descubierto.

“Ahora se desplaza de manera notoria ante el peligro notorio para su alma y el escándalo de toda su orden”, escribió el arzobispo de York William Melton (en latín) sobre Joan en un libro de registros de 1318. En el mismo documento, instaba a la monja a regresar al convento de St. Clement. “Adviertan a Joan de Leeds, monja de Saint Clement de York, que debe regresar a su casa.”

Los archivistas de la Universidad de York resurgieron los detalles sobre la historia de Joan la semana pasada, mientras traducían y digitalizaban 16 registros en los que los arzobispos de York documentaron sus asuntos de más de un siglo 1304 y 1405.

(University of York)

Al parecer, Joan estaba tan harta de su vida en el convento de St. Clement en York que inventó el arriesgado plan para escapar de sus votos de pobreza, castidad y obediencia. De acuerdo con una nota marginal en el registro, Joan simuló “una enfermedad corporal” y “fingió estar muerta”. Con la ayuda de algunos cómplices, engañó a sus hermanas benedictinas para que enterraran un maniquí.

Joan huyó a unas 30 millas de distancia -poco más de 18 km-, a la ciudad de Beverley. Cuando los rumores sobre su escandalosa escapada finalmente llegaron a Melton, el horrorizado arzobispo ordenó a un funcionario de la iglesia en Beverley que la enviara de regreso al convento.

La nota de Melton en el registro describe cómo Joan había “descartado descaradamente la propiedad de la religión y la modestia de su sexo” y había fingido su muerte “de una manera astuta y nefasta”.

(University of York)

“Habiendo dado la espalda a la decencia y al bien de la religión, seducida por la indecencia, se involucró irreverentemente y pervirtió arrogantemente su camino de la vida hacia el camino de la lujuria carnal y lejos de la pobreza y la obediencia”, escribió Melton.

Poco se sabe de la vida previa de Joan y tampoco se sabe si regresó al convento. De haberlo hecho, habría recibido un duro castigo por su osadía (azotes, ayuno y trabajos forzados). Pero este es otro caso más de de una monja que huye del mismo convento. Unos 20 años antes, una monja llamada Cecily aparentemente huyó del convento al amparo de la noche, descartando las ropas de su monja para perseguir una vida con su amante en un pueblo cercano.