5 leyendas del Metro de la Ciudad de México

¿Cómo hablar del Metro y no dejar de lado sus leyendas, sustancia y alma del mexicano?

La red de 226.48 kilómetros del Metro es una telaraña de estaciones y vagones donde millones de personas conviven y dejan algo de su espíritu cada día. Entre los túneles y las vías guarda centenas de mitos y leyendas populares. A continuación te presentamos algunas de las más representativas, no sin advertirte, querido lector, que tengas cuidado la última vez que utilices este sistema de transporte colectivo.

También te recomendamos: 1975: el peor accidente en la historia del metro de la CDMX

El túnel secreto más allá de Cuatro Caminos

(Foto: Cuartoscuro)

Sin duda se trata de una de las historias más famosas que resguardan las voces populares del Metro. Dicen algunos que la estación de Cuatro Caminos no es la última de la Línea 2, que casi desde su construcción se creó una estación secreta reservada únicamente para uso militar y presidencial. Algunos más afirman que fue diseñada exclusivamente para que el ejército llegara rápidamente al Zócalo ante alguna emergencia.

Gritos de almas en pena

El Metro a hora pico es una experiencia espantosa, pero también lo es cuando está a punto de cerrar. Muchos son los accidentes que ocurren dentro de los andenes, desde peleas, partos inesperados, hasta suicidios y asesinatos. Hay quienes afirman que los gritos de quienes sufrieron la muerte de manera violenta en el metro se escuchan en los andenes.

Pero júzgalo tú mismo:

El Rey Rata

(Foto: Fox)

Sin duda es mi favorita. Algunos dicen que se trata de un hombre vestido de rata que nació, creció y fue criado por ratas, otros dicen que es una rata gigante o que se trata del rey rata, pero lo cierto es que muchos andan con cuidado por la Línea 3, que va de Universidad a Indios Verdes, pues temen a que, durante las primeras horas del día o poco después del cierre del metro, esta rata mutante u hombre rata haga su aparición. De cualquier forma, ten cuidado con el Rey Rata.

Fantasma de Pino Suárez

Se trata de una historia reciente. Ocurrió en la década pasada. Dicen que, cuando el metro terminó de dar servicio, uno de los trabajadores encargado de revisar las vías se encontró con otro trabajador que hacía lo mismo. El hombre se sorprendió, porque conocía a todos los trabajadores de ese turno, pero a éste nunca lo había visto. Cuando le contó al jefe de estación su historia, el superior consternado le mostró unas fotos, el encargo asintió reconociendo al sujeto en las imágenes. Como bien imaginas, el jefe le dijo que se trataba de un trabajador que había muerto atropellado por un vagón que estaba averiado y que no era el primero en decir que lo había visto en las vías.

El vampiro de Barranca del Muerto

(Foto: Flickr)

El nombre de la estación es, en sí mismo, terrorífico para quienes no conocen su origen. Esta estación recibe ese nombre porque ahí arrojaban, supuestamente, a los muertos que resultaban de las batallas entre Zapata y Carranza. Pero esa historia no nos trae aquí hoy, sino la de un caminante nocturno, inmortal y chupasangre. Dicen que en una ocasión encontraron a un hombre de 1.90 metros de altura mordiendo el cuello de un indigente en los túneles de la última estación. Tal vez, debería llamarse Barranca del No Muerto.