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La bomba atómica y su influencia en el anime

El anime japonés ha estado inevitablemente marcado por el impacto de la Bomba Atómica que azotó las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.
(Foto: Código Espagueti)

El 6 y 9 de agosto de 1945 los Estados Unidos dejaron caer dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. Little Boy y Fat Boy, el nombre de las bombas, mataron entre 129,000 y 226,000 personas, la mayoría de las cuales eran civiles, y siguen siendo el único uso de armas nucleares en conflictos armados.

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Como era de esperarse, el impacto que este terrible ataque tuvo en la sociedad nipona se puede percibir aún en nuestros días. Los efectos de algo tan brutal, tan desgarrador es palpable también en su anime, y va más allá de Akira.

Osamu Tezuka y la bomba atómica

Wansa-Kun (Foto: Mushi Productions)

Osamu Tazuka fue testigo de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki tras la caída de las dos bombas atómicas que arrasaron con ambas ciudades. Él era un preadolescente cuando Estados Unidos bombardeó su país y, como toda su generación, quedó marcado por ese hecho. Como era de esperarse, su trabajo reflejó esa parte de su infancia, ya que no la bomba sólo está implícita o explícitamente presente en su obra, sino que es un tema que es palpable en todos sus trabajos.

Sus historias a menudo tienen un personaje joven que queda huérfano por circunstancias particulares y debe sobrevivir solo. Dos ejemplos son Wansa-kun, sobre un cachorro que escapa de sus nuevos dueños y pasa la serie buscando a su madre; y Kimba, el León Blanco, en el que el personaje principal se pierde en la naturaleza y debe encontrar su propio camino en medio de un ambiente que le es nuevo y hostil.

La bomba se convirtió en una obsesión particular de Tezuka. Sus películas y mangas abordan temas como lidiar con el dolor y la idea de que la naturaleza, en toda su belleza, puede verse comprometida por el deseo del hombre de conquistarla, de poseerla… o de arrasar con ella para obtener algo a cambio.

Las tensiones de la tecnología son evidentes en los trabajos de Tezuka y sus sucesores tampoco son ajenos a estos temas. En Astro Boy, un científico intenta llenar el vacío dejado por la muerte de su hijo creando un androide humano. El padre de Astro Boy, al ver que la tecnología no puede reemplazar a su hijo por completo, rechaza su creación, que luego es tomada bajo el ala de otro científico. Astro Boy finalmente encuentra su vocación y se convierte en un superhéroe.

Astro Boy es uno de los muchos personajes que simbolizan la fusión de la tecnología y la naturaleza, y la tensión creada por su capacidad de avance y destrucción. Similar al desarrollo de la bomba atómica, que desde que se descubrió la fisión nuclear, el proceso para construir un arma usando este principio fue acelerado y culminó con las terribles escenas que conocemos de Hiroshima y Nagasaki.

Hayao Miyazaki y los huérfanos

Nausicaa (Foto: Studio Ghibli)

Al igual que Tezuka, Hayao Miyazaki, co-fundador de Studio Ghibli, fue testigo de algunos de los ataques aéreos estadounidenses cuando era un niño pequeño. Así que no nos extraña encontrar reflexiones sobre el uso y el abuso de la tecnología, así como los efectos que esto tiene en la humanidad, a lo largo de su filmografía.

El trabajo de Miyazaki, por eso, contiene súplicas para que que el ser humano ejerza la restricción de armas. Por ejemplo, en Nausicaa of the Valley of the Wind o Kaze no Tani no Naushika, los mutantes radioactivos pueblan la tierra. Al comienzo de la película, el narrador describe el estado extraño y mutado de la Tierra como resultado directo del mal uso que hace el hombre de la tecnología nuclear.

También es notorio el tema de los huérfanos. Al menos, 2 mil niños quedaron huérfanos en Hiroshima. Niños que tenían que encontrar la manera de sobrevivir y subsistir en condiciones hostiles y adversas.  Por estas razones, un tema recurrente en las películas de anime es el huérfano que tiene que sobrevivir solo sin la ayuda de adultos, muchos de los cuales son retratados como incompetentes. Sin embargo, el retrato más crudo y duro que encontramos de la tragedia de Hiroshima y Nagasaki lo tenemos en Hasashi no Gen o Barefoot Gen.

Barefoot Gen, la autobiografía de Keiji Nakazawa 

(Foto: Shueisha)

Keiji Nakazwa tenía 6 años ese fatídico 6 de agosto de 1945. Oriundo de Hiroshima, experimentó en carne propia la explosión y los efectos de Little Boy. La mayoría de los miembros de su familia  murieron como resultado de la explosión, después de quedar atrapados bajo los escombros de su casa, a excepción de su madre y una hermana pequeña, quien murió varias semanas después.

Esto marcó su vida y su trabajo como mangaka. Por eso, en 1973 estrenó Hasashi no Gen o Barefoot Gen, un manga parcialmente autobiográfico, en el que narra como la vida de Gen Nakaoka cambió radicalmente tras la explosión de la bomba. Las dificultades de salir adelante y retratar, con todo su horror lo que implica haber visto y vivido con la consecuencias de un arma que nunca debió haber sido creada ni concebida.

El manga fue convertido en película de anime en 1983. Con el mismo nombre que el manga, la versión animada no duda en retratar el horror de la misma manera que lo hace el manga. La escena en la que la bomba cae es terrible, es dura y no puede dejar a nadie impasible.

En 1986 llegó Barefoot Gen 2. Tiene lugar 3 años después de la primera parte y sigue retratando, con la misma crudeza, las dificultades de los sobrevivientes para seguir viviendo, mientras lidian con todos los efectos secundarios de la bomba. Una película tan dura como su predecesora, porque vemos como muchos huérfanos mueren muertes solitarias y los sombríos recordatorios de lo que sucedió persisten en todas partes.

Akira

(Foto: TMS Production)

No es sorprendente que en trabajos apocalípticos de posguerra como Akira -el manga de Katushiro Otomo que inspiró la película del mismo nombre- la naturaleza del  “apocalipsis nuclear”, a menudo esté plagada de explosiones y caos social. Además, en Akira, Otomo hace críticas implícitas y explícitas de la sociedad, particularmente en lo que respecta al mal uso de la tecnología y la disminución de las redes sociales más tradicionales.

En Akira también tenemos presentes las nociones de que los adultos son los que disputan. Son ellos los que compiten por el poder, y su ansia por el control de la extraña tecnología alienígena de Akira provoca la catástrofe similar a una bomba atómica al final de la película. Los personajes adolescentes, por otro lado, muestran sentido común a lo largo de la cinta.

El mensaje parece ser que los adultos pueden ser imprudentes cuando el deseo de poder y ambición del hombre supera lo que es importante en la Tierra. Y los niños, aún no contaminados por los vicios que afectan a la humanidad en la edad adulta y lo suficientemente inocentes como para pensar racionalmente, son los que terminan tomando las decisiones más prácticas en general. Esta parece ser la lección que los japoneses han aprendido de la bomba atómica.

Cartas de las víctimas de la bomba atómica

(Foto: NHK)

Otro ejemplo de que la bomba atómica sigue muy presente, lo tenemos con Anime Daisuki Datta Anata e – Hibakusha kara no Tegami  -A ti que amas el anime – Cartas de las víctimas de la bomba atómica-, que se estreno el 8 de agosto de 2019.

La cadena NHK de Hiroshima comenzó a recopilar historias de los sobrevivientes de los bombardeos atómicos y sus amigos y familiares en 2007. Se eligieron tres historias de las más de 2,200 que recibió para adaptarse a un anime. El programa incluye un corto de 10 minutos de duración Yaman e no TegamiCarta a Yaman– los cortos de cinco minutos Anata ga Ite, Watashi ga Ite y Chichi to no Wakare, y un documental de 20 minutos detrás de escena que presentará a los creadores del anime con las personas que escribieron sus historias personales. El anime  no sólo se centró en el bombardeo atómico de Hiroshima, sino también en la vida cotidiana de las personas antes y después del incidente.

Con estos ejemplos, podemos ver que Japón es un país que sigue sufriendo de las cicatrices dejadas por la bomba atómica. Como el único país del mundo que ha sufrido la destrucción atómica, es inevitable que este hecho aún permeen en su cultura popular y que, de alguna manera, intenten transmitir al mundo los peligros de usar un arma de semejante naturaleza.