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10 películas imperdibles que inspiraron Joker

Joker con Joaquin Phoenix tendrá su estreno esta semana y, para prepararlo, les dejamos una lista de 10 películas que inspiraron la visión de Todd Phillips.

Este fin de semana se estrenó, por fin, la nueva película de Todd Phillips, Joker. Esta polémica reinterpretación del villano más importante de la historia de los cómics llega en tiempos inciertos y rodeada de disputas. Por un lado, estamos en una época de agotamiento por la proliferación de películas de superhéroes: Marvel ya completó sus tres etapas principales, DC ya no sabe qué inventarse para salvar al DCEU y las parodias como The Boys, The Tick, Deadpool y Shazam! ya se convirtieron en un género aparte. En medio de esta proliferación asfixiante, Todd Phillips insiste en farolearse.

Después de ganar el León de Oro en Venecia (máximo premio de uno de los más importantes festivales del mundo), Phillips ha querido demostrar, por todos los medios posibles, que él es un director serio. Sin importarle mucho el insulto hacia los miles de fans de cómics expectantes, Phillips ha dicho que el personaje de El Guasón fue solamente una excusa para realizar una película irrealizable. La idea es que, hoy en día, ninguna productora grande pagaría para hacer una película como Taxi Driver o The King of Comedy. Y Phillips quería hacer precisamente eso: un estudio de personaje lleno de violencia y visceralidad, situado en los tiempos del Nueva York podrido de Scorsese a finales de los años setenta.

Sea como sea y a pesar de la farolés de Phillips, es cierto que Joker junta una cantidad importante de influencias que van desde las más evidentes inspiraciones del personaje (como en The Man Who Laughs) hasta rarezas que uno no esperaría encontrar en una cinta de superhéroes (como el Nueva York íntimo de la enorme Chantal Akerman). Así, para que vayan templando las ansias en lo que llega uno de los estrenos más esperados del año, les dejamos una lista con 10 películas (y un pilón) que inspiraron esta encarnación de The Joker.

Por supuesto, esta lista está inspirada en la gran lista que hizo Zack Sharf para Indiewire con algunos de nuestros añadidos personales. Esperamos que la disfruten.

The Man Who Laughs (1928), Paul Leni

Cuenta la leyenda que Bill Finger y Bob Kane, los creadores de Batman, pensaron en el personaje de The Joker, en los años cuarenta, gracias a la imagen acechante de Conrad Veidt en The Man Who Laughs de Paul Leni. A partir del impactante rostro de Veidt, Finger y Kane le pidieron al muy joven Jerry Robinson que creara un naipe… y lo demás es historia. En la mítica cinta que adapta la novela de Victor Hugo, Veidt interpreta a Gwynplaine, el hombre que ríe, un actor de carnaval que fue raptado de niño y operado por un cruel cirujano Comprachicos para que no pudiera dejar de sonreír.

Ahora, en esta reinterpretación del personaje, la imagen acechante de The Man Who Laughs aparece en distintos momentos. Uno de ellos, por ejemplo, lo vimos desde el trailer, cuando Joaquin Phoenix imita el gesto grotesco de Brandon Hurst como Barkilphedro jalándose los cachetes para crear una sonrisa falsa. Más aún, entre las sonrisas impostadas del bufón real y la sonrisa permanente de Gwynplaine, este nuevo Joker sufre la incomprensión del mundo que lo rodea. Porque, en Joker, el personaje de Arthur Fleck no puede dejar de reírse, nerviosa y maniacamente, cuando se siente insultado, triste o nervioso. Así, la imagen de Ursus preguntándole a Gwynplaine por qué se ríe parece apelar a ese pobre Arthur Fleck, hombre incapaz de reaccionar adecuadamente a los estímulos del mundo. Entre el Conrad Veidt de The Man Who Laughs y el que interpretó, ocho años antes, en The Cabinet of Dr. Caligari al aterrorizante personaje de Cesare, el mítico actor alemán informó, sin duda, la espectacular actuación física de Phoenix en Joker.

Mean Streets (1973), Martin Scorsese

La primera película que Scorsese hizo enteramente a su gusto retoma la locación y el tipo de personajes de Who’s That Knocking at My Door (1967) para regalarnos una verdadera obra maestra. Éste es el retrato despiadado y tierno de las partes bajas de Nueva York y la vida cotidiana de un grupo de amigos que debe luchar, día a día, para pagar deudas, mantener honores y vivir la diversión que les prometió el sueño americano. Esta cinta informa Joker, junto a las siguientes dos películas de Scorsese en esta lista, por su retrato intimista de Nueva York en los años setenta: éstas son las calles que quiso reconstruir Todd Phillips, estos son los mundos bajos y despiadados que vieron nacer a este nuevo Guasón, estos son los vestuarios cuidados y la luz implacable de quien hace un artificio disfrazado. Además, esta cinta está inspirada en una cita de Raymond Chandler que aplica, perfectamente, a la nueva encarnación del némesis de Batman: “Pero en estas calles malas, un hombre debe andar aunque no sea él mismo malvado, ni corrupto, ni tenga miedo.”

Taxi Driver (1976), Martin Scorsese

Puede ser bastante molesto que todos citen a Taxi Driver en estos tiempos inciertos. Parece que una de las películas más polémicas de Scorsese, es ahora una de las más concurridas. Pero la relación de esta magistral cinta escrita por Paul Schrader con el Joker de Philips es más que evidente. Aquí como en la película setentera, vemos la desesperación de un hombre empujado al límite, resentido, lleno de violencia. Y vemos también la vida de un hombre que tiene que expresarse a través del asesinato porque es incapaz de entablar cualquier otra relación. En particular, con personas del sexo opuesto… Como en Taxi Driver, el personaje central de Joker tiene un enorme resentimiento y dependencia hacia las mujeres y está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para subsanarlo. Como en Taxi Driver, el marco de esta violencia se encuentra en una estilización neurótica de la ciudad de Nueva York. Como con Taxi Driver, finalmente, esta cinta ha creado una compleja controversia. Y no dejamos de recordar lo que, hace más de cuarenta años dijo Schrader: “No hemos tenido muchas reacciones válidas después de mostrar la película. La respuesta inmediata es visceral y enojada. Pero, si la película no fuera controversial, querría decir que hay algo muy dañado con este país.”

The King of Comedy (1982), Martin Scorsese

Para este momento, es evidente que Robert de Niro es una de las máximas inspiraciones detrás de Joker. El mítico actor no nada más actúa como una versión desangelada de Johnny Carson, sino que también inmortaliza, con su presencia, la importancia de sus papeles en las películas de Scorsese de los setenta y ochenta. Entre todas estas influencias, The King of Comedy parece sobresalir junto a Taxi Driver. De hecho, Joker ha sido descrita incontables veces como una mezcla de estas dos películas. Sin embargo, la historia de Rupert Pupkin, un comediante mediocre que sueña con ser elegido por el famoso conductor de Late Night Jerry Langford, es prácticamente idéntica en algunos puntos a la de Arthur Fleck. Tal vez, la diferencia fundamental es que Pupkin es mucho menos empático que Fleck y que, al final, no es capaz de los mismos actos atroces. Y, sin embargo, no hay duda de que los dos personajes comparten el mismo ADN desesperado, el mismo resentimiento y la misma locura proyectada.

Death Wish (1974), Michael Winner

Death Wish es una referencia evidente para el Joker de Todd Phillips. La película de Winner, protagonizada por un maduro y terrible Charles Bronson, habla sobre el revés maldito de un mundo que necesita a los vigilantes. De nuevo, tenemos a un Nueva York lleno de odio y resentimiento hacia los más privilegiados; una ciudad viciada de crímenes y violencia; una policía rebasada por el descontento social. En este ambiente, un veterano de Corea que, además, es objetor de conciencia, decide convertirse en el vengador anónimo de los ciudadanos decentes matando a todo criminal que se le atraviesa. Entre los criminales que mata, hay una escena terrible en el metro que encuentra un paralelo casi exacto en la película de Todd Phillips: por si no fuera evidente la filiación entre estas cintas, el director de Joker no se cansa de subrayarla. Una película moralmente compleja que entra, perfectamente, en el esquema estético de la cinta de Phillips y que comprende, muy bien, la fina línea entre sociópata y vigilante.

You Were Never Really Here (2017), Lynne Ramsay

Una de las tres películas que es necesario ver para entender la interpretación de Phoenix en Joker es la joya de Lynne Ramsay, You Were Never Really Here. Esta hermosa y despiadada película muestra a un Phoenix completamente inmerso en su personaje: Joe, un veterano de guerra con tendencias suicidas y un claro caso clínico de trastorno de estrés postraumático que decide rescatar a una joven vendida en un esquema de trata de blancas. En esta terrible realidad, el personaje de Phoenix se enfrenta a un imperio de abusadores adinerados con un martillo y muchas ganas de causar daño. La película, narrada con el estilo único de la legendaria Ramsay, es tan violenta como tierna, tan empática como repulsiva. Y, al centro de todo esto, está otra actuación particularmente física de Phoenix que se lleva, de calle, toda la tensión en pantalla. Una joya absoluta que tienen que ver.

The Master (2012), Paul Thomas Anderson

La segunda película en la trilogía de la locura de Phoenix es la maravillosa The Master de Paul Thomas Anderson. En esta película, como en Joker, Phoenix se sometió a una rigurosa dieta para enflacar y poder representar a un veterano de la Segunda Guerra Mundial, alcohólico, obsesionado con el sexo y extremadamente violento que termina reclutado por la secta de una figura moldeada à-la-L. Ron Hubbard. Frente al enorme Philip Seymour Hoffman, Phoenix entrega una actuación animalesca, bestial, llena de instintos desbordados y agresividad natural. Esta película marcó el regreso de Phoenix al circuito de Hollywood después del brutal debacle personal y mediático que fue el interesante experimento de I’m Still Here (2010). Como tal, la cinta es un paso esencial para entender la evolución de Phoenix como un actor obsesionado por entender, compasivamente, las partes más oscuras y retorcidas de la psique humana.

A Clockwork Orange (1971), Stanley Kubrick

En su momento, A Clockwork Orange fue tan controversial como Joker. Al igual que la película de Phillips, la maravillosa adaptación de Kubrick a la novela de Anthony Burgess es una reflexión intrigante sobre la violencia en nuestra sociedad. Al igual que A Clockwork Orange, también, Joker plantea complejos dilemas morales. ¿Acaso estas obras, al humanizar a un antihéroe violento y deshumanizar a las instituciones que se le oponen, glorifican la violencia que retratan? ¿Acaso estas películas, en una postura moral muy criticable, convierten en héroes a villanos violentos? ¿Acaso las instituciones que someten a los criminales o los abandonan a la beneficiencia pueden ser igual de culpables? Todas estas preguntas nacen en medio del caos y la violencia que generan estos personajes altamente mediáticos. Y los únicos que pueden responderlas somos nosotros, los espectadores confrontados con una realidad que no da respuestas sencillas.

Rocky (1976), John G. Avildsen

Pocas personas han citado a Rocky como una influencia de Joker de Todd Phillips. Y, es cierto, estas dos películas parecen vivir en completas antípodas. Sin embargo, cuando vean la cinta del némesis de Batman, entenderán mi punto. Gran parte de la controversia alrededor de Joker está en que utiliza el esquema del héroe para hablar de un supervillano. En ese sentido, la película empieza llevándote a una empatía con un personaje que, después, terminará siendo un sociópata asesino. Gran parte de esta empatía se logra a través de los mecanismos narrativos que pavimentó, condensó y mitificó la película de deportes americana por excelencia. El guión de Rocky, escrito por Sylvester Stallone muestra la encarnación del sueño americano a través de un hombre, no muy brillante y no muy capaz, que se enfrenta a probabilidades absolutamente desconcertantes. Y la historia de Rocky encarna, justamente, el camino épico desde los subsuelos de la costa este, hasta el estrellato de un héroe proletario. Si se traza exactamente ese mismo esquema para la coronación de un rey del crimen, el resultado puede ser absolutamente desconcertante: ¿Puede un criminal violento e inestable ser un héroe y seguir el camino de los héroes?

News From Home (1977), Chantal Akerman

Otra referencia extraña que ha citado Todd Phillips en las proyecciones del Festival Internacional de Cine de Toronto, ha sido la de la mítica cineasta belga Chantal Akerman. ¿Qué tiene que ver una gran creadora independiente que hizo tanto cine documental experimental con el director de Hangover? No gran cosa… Y, sin embargo, Phillips necesitó del cine intimista y pausado de Akerman para forjar la visión de una ciudad Gótica cercana al Nueva York de los años cincuenta. En particular, utilizó las largas tomas del metro, de las aceras, de los travellings en coche, que encontramos en la magistral News From Home de 1977. La forma de filmar de Akerman, que privilegia el naturalismo del tiempo transcurrido, crea las posibilidades únicas de una cápsula del tiempo. La vida de la cineasta en sus años en Nueva York cristaliza, así, una época con atuendos, luz, anuncios y vivencias. En ese sentido, es un documento privilegiado que Phillips no dudó en usar.

Extra: I’m Still Here (2010), Casey Affleck

La primera cinta de la trilogía de la locura de Joaquin Phoenix es un magistral ensayo documental sobre la depresión. Fue durante esta película que el actor llegó a los más profundos extremos de inmersión para capturar la esencia de un personaje. Al parecer, durante el rodaje de esta cinta, Phoenix se representó a sí mismo hasta perderse: por ahí hay incluso narraciones de Werner Herzog salvándole la vida y reportajes reales de escándalo que mostraban al actor haciendo actuaciones deplorables de Hip Hop y consumiendo drogas sin tapujos. Esta película acabó rodeada de oprobio por las denuncias de acoso sexual dirigidas hacia el director de la cinta (que era, entonces, el esposo de la hermana chica de Phoenix, Summer). En cualquier caso, esta extraña película muestra bien el rango complejo de emociones que puede manejar el actor y su capacidad desconcertante de confundir, con su mera mirada, la realidad y la ficción.