El cineasta mexicano considera a los monstruos más nobles que a los humanos.

En el mundo pocos directores tienen una visión de la fantasía como la de Guillermo del Toro. Sobre todo porque el género fantástico está plagado de monstruos: criaturas a las que el director mexicano asegura amar.

¿De dónde viene este amor por los seres que han sido creados para destruirnos? De la sinceridad. Así lo reveló el director mexicano en una entrevista que sostuvo con la revista Variety esta semana, desde el Festival de Lumière en Lyon, Francia.

“Comencé a amar a los monstruos porque, con los monstruos, de niño, no tienes que pensar. Los adultos que se suponía que eran buenos contigo eran malos. Los adultos que se suponía que te protegerían, te golpeaban. Pero los monstruos, hicieron lo que se supone que harían. No puedes andarte con mierdas con la Criatura de la Laguna Negra porque te vas a morir.”

Duros pensamientos los de Del Toro, sin embargo, el director aseguró que tuvo una buena infancia: “Comencé a ver en los monstruos como una forma de religión más sincera porque los sacerdotes no eran tan buenos, pero Frankenstein fue genial”, recordó.

Durante su charla, el mexicano explicó que, de niño en Guadalajara, lo llevaban a ver a un Cristo en la iglesia con “una fractura ósea expuesta, un poco verde y morada”. Y es que para Del Toro, su Santa Trinidad “eran la criatura de Frankenstein, la Criatura de la Laguna Negra y el Hombre Lobo”.

“La criatura de Frankenstein para mí era una figura mártir más bella que Jesús con la fractura expuesta. Y comencé a adorarlo”, dijo.

Bendita sea la iglesia que espantó tanto a Guillermo, que decidió ir por su propio camino: el de los monstruos.

fuente Variety

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