En la imagen algunas páginas que Romel Castañeda realizo en el 24x24hr.

Aprovechando las jornadas de 24 horas de cómic en Casa de Francia, hablamos con su organizador Raphaël Meltz, sobre su visión acerca del cómic mexicano.

Desde hace 3 años, Raphaël Meltz, agregado cultural de la embajada de Francia en México, organiza en la Casa de Francia las jornadas de 24 horas del cómic: un evento creado en la década de los 90 por Scott Mccloud, el teórico y artista de historietas quien junto al también artista Steve Bissette, se propuso realizar veinticuatro páginas de cómics en un día completo.

No es que Meltz sea especialmente un fanático del cómic (o bandes dessinées, como se le conoce en su país natal); él se declara un amante de la literatura en general. Sin embargo, es la novedosa forma en la que la narrativa gráfica ha cambiado la lectura, lo que más le llama la atención:

La novela gráfica te propone diferentes formas de enfrentarse a la literatura. Pueden ser reportajes, historias autobiográficas, muy poéticas, con pocas palabras o muchas frases. Es un nuevo género. Es el momento de la locura de la juventud y con ella puedes hacer cosas increíbles”, afirma.

Este mismo evento inició hace una década en Francia, en el marco del Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême, el festival más importante de novela gráfica en el mundo. Se llama les 24 heures de la bande dessinée.

“Cuando llegué a México –explica Meltz– me pareció muy interesante trabajar sobre este tema de la novela gráfica y la relación entre Francia y México. Entonces comenzamos algunas cosas, por ejemplo, una residencia para dibujantes mexicanos, justamente en Angoulême, donde existe un lugar llamado Maison des Auteurs (Casa de los Autores), que están en el único lugar en el mundo dedicado exclusivamente para los autores de novela gráfica.”

Al ver el trabajo de los mexicanos residentes en la Maison des Auteurs, Raphaël explica que la invitación a los artistas mexicanos se hizo necesaria y la asistencia del primer año a hoy ha ido en crecimiento. “Tenemos esta suerte. Suerte o no sé qué, porque dura 24 horas, es un evento difícil para los dibujantes. En Francia comienza a las 3 de la tarde, aquí a las 8 (am), porque tenemos que iniciar al mismo tiempo. Todo el mundo empieza y termina al mismo tiempo que los dibujantes instalados en Angoulême”. La asistencia en la Casa de Francia este 2017 fue de 50 artistas en la Ciudad de México y otros tantos en el Departamento de Artes Gráfica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, que por primera vez se unió al evento.

Raphaël Meltz.

Pensando en lo mucho que se ha dicho en tantos foros de cómic nacional, esos que citan la industria anterior a los sensacionales y van abanderados con La Familia Burrón por delante, pregunto a Raphaël Meltz sobre su interés por conservar un evento de esta índole, en una sociedad que entiende de otra forma a la novela gráfica a la que él plantea de la francesa. Meltz acepta este hecho, pero pone de ejemplo a su propio país, quien hace algunos años vivía la misma situación y ahora el secretario de cultura  (de Francia) acude a la  inauguración de festival de Angoulême: “Se ve con el mismo nivel de un festival literario, no como algo de sub-cultura”, afirma.

“La bandes dessinées en Francia sí se entiende, sí está reconocida como un arte de muy alto nivel. Y yo veo que en México las cosas poco a poco cambian, que si hay un interés por parte de las instituciones, de parte de las librerías, las editoriales. Pero el cambio se hace poco a poco. Nosotros como franceses lo único que podemos hacer es dar un poco de la historia de lo que ocurrió en Francia (…) Por eso este evento (las 24 horas de cómic) para mí es muy importante. Porque lo dibujantes deben darse cuenta que deben encontrarse, que deben trabajar juntos”, dice Meltz.

El ejemplo más claro que ofrece el agregado cultural, el L’Association, una casa editorial fundada por dibujantes alternativos franceses en el lejano 1990.

“Eran dibujantes que no encontraron editoriales interesadas en el nuevo estilo que ellos tenían. Por eso crearon una casa editorial y 10 años después, poco a poco se desarrolló la casa. Y 10 años después publicaron a Marjane Satrapi con su Persépolis, que fue un best seller mundial, que se vendió casi un millón de ejemplares. Es decir que en 10 años pasamos de un grupo de jóvenes como los que vemos aquí a una editorial de clase mundial.”

Y quién podría ser más alternativo en el medio editorial mexicano que los comiqueros independientes. Ese grupo desmembrado de autores que se juntan en convenciones, ferias de libro, tianguis de artistas y demás espacios en donde se les abran espacios ¿Es a ellos a quién debemos recurrir para fundar los cimientos del futuro con respecto al cómic mexicano?

“No hay otra opción –confirma tajante Meltz–. Nosotros hemos visto en Francia que las grandes casas editoriales, que incluso podrían publicar libros interesantes, pero que no se puede imaginar el avance de la novela gráfica sin la presencia de los independientes. Eso es ‘sine qua non’, es decir que es una obligación. Los independientes son los que tienen proyectos interesantes, ideas, incluso un diseño gráfico mucho más interesante, y sin su presencia, sin su fuerza no se puede.”

El francés recuerda que en su país, en la década de los ochenta cuando surgió el movimiento independiente, la novela gráfica tenía un cierto nivel económico. Ahora el campo editorial de la novela gráfica es el más amplio de todos, incluso más que los libros infantiles y las novelas para adultos. En su forma de ver las cosas, eso mismo puede pasar en nuestro país, pero debe iniciar con los artistas y no con las grandes conglomeraciones editoriales.

“Creo que hay 3 mil editores de novela gráfica en Francia. Es un mercado bastante amplio… todo eso viene de la fuerza de los independientes (…) Yo veo que las grandes casas editoriales se interesan en la novela gráfica. Pero realmente sabemos que no son ellos los que van a dar a conocer a la nueva generación de dibujantes que vemos aquí durante estos eventos y en otros eventos, cuando traemos artistas franceses, que hay mexicanos que pueden representar con sus trabajos y que incluso cuando mandamos a mexicanos a residencia vemos lo que hacen, que claramente hay un nivel muy interesante”, cuenta Meltz.

Pero esta idealización del cómic independiente es una espada de doble filo, pues mientras el nivel de los artistas está claro la falta de escaparate sí representa una barrera.

Ese es el problema –reconoce el francés–, si no hay editores qué hacen los dibujantes, ¿van a esperar?, ¿van a hacer cosas de la manera Marvel? ¿O para Marvel? Esa es la solución para los dibujantes mexicanos. Hacer este tipo de maquiladoras que trabajan para Marvel aquí en México, no tiene ningún interés”, afirma.

Entonces ¿cuál es la salida a este conflicto? El diplomático espera que al encontrar su propia voz, los artistas nacionales puedan salir de este bache.

“Lo que tienen que hacer los mexicanos es desarrollar su propia creatividad sobre lo que sería hoy (…) La posibilidad de los mexicanos haciendo historietas mexicanas. Los mexicanos no tendrían que dibujar para Marvel, tendrían que dibujar para México. Porque si no, no va a crecer, porque si no, va a ser cosa de esperar, esperar y esperar. Si no hay editores, si no hay editoriales… el mexicano tiene que empezar a crear sus propias marcas”

Las ideas expresadas por Raphaël Meltz coinciden con el mítico discurso ofrecido por el maestro Will Eisner durante su participación en la CONQUE de 1999, en el qué pedía a los autores hacer historias que hablaran de México. De ese año a la fecha muchísimos autores mexicanos han enfocados sus esfuerzos y trabajos en mostrar la calidad literaria de la historieta y la posibilidad de usarla para hablar de nuestro país; de su espíritu. Muchos otros han optado por seguir otro sendero, lo cual está bien. Así es el arte.

Jornadas de 24 horas del cómic en Casa de Francia.

¿Cómo fomentar el crecimiento de este arte en México? Meltz opina que abriendo más espacios y para poner el ejemplo, la Embajada de Francia y la Casa de Francia trabajan en ello.

“La Casa de los Autores ha desarrollado un proyecto en Guadalajara para dar residencia a artistas; también crear una maestría para la novela gráfica en México, con la presencia de artistas y profesores franceses para ayudar en la situación aquí. Estoy seguro que las cosas van a seguir bien. Una certeza es que aquí en México las cosas van a ser muy diferentes en 10 años.”

Estos espacios también se dan en papel. En 2016 Casa de Francia trajo de residencia a los editores de FLBLB (Gregóry Jarry y Thomas Dupuis) y durante sus meses de estancia crearon La Famille Mexicaine / La Familia Mexicana, antología en la que participan 11 autores mexicanos con historietas cortas en una versión bilingüe, en francés y español:

“Este libro está en venta durante el festival de Angoulême, en el stand de la editorial (FLBLB) y en stand de México; porque nosotros también apoyamos un stand en el que presentamos la producción mexicana, los fanzines, los libros de todas las editoriales y este proyecto, que es justamente el de la nueva generación”, dice Meltz.

Este stand lo hacen en conjunto con la Dirección General de Publicaciones (DGP) de la Secretaría de Cultura mexicano; y aunque evidentemente ya cerró la convocatoria de este año, Meltz espera que el proyecto continúe cuando el regrese a Francia, pues este es su último año en México.

“Yo me voy, este es mi último año aquí. Pero estoy seguro de que va a seguir esta relación entre Francia y México (…) Sabemos que se hace poco a poco. Los editores también tienen que entender que la novela gráfica no es para niños, es el encuentro entre la literatura y los dibujos. Dos arte muy importantes que se unen. En Francia la gente no entendía muy bien que cuando dos artes se encuentran es muy interesante, porque vive de otra manera la escritura y también el dibujo”, concluye Meltz.

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