Falleció a los 88 años la enorme escritora de Ekumen y Terramar.

Ursula K. Le Guin, Ursula K Le Guin, Fallece, Muere

La gran escritora estadounidense Ursula K. Le Guin falleció a los 88 años de edad. El hijo de la autora, Theo Downes-Le Guin, confirmó que su madre había muerto el pasado lunes 22 de enero, por causas que no fueron especificadas (aunque se sabía que llevaba varios meses enferma). Le Guin falleció en la casa de Oregon en la que llevaba viviendo décadas. La sobreviven numerosos hijos y su esposo, Charles Le Guin, a quien conoció durante su beca Fullbright, en París, en los años cincuenta.

Ursula K. Le Guin no nada más era una escritora de ciencia ficción y fantasía, era una figura inmensa, un ícono de otras épocas, la soñadora de mundos posibles, una optimista siempre enojada por el presente. Le Guin veía el poder de la ciencia ficción y la fantasía como algo esencial para transformar nuestra realidad podrida. En eso, era una de las más fervientes defensoras de la escritura de género… y la escritora que más criticaba las limitaciones genéricas.

“No creo que la ciencia ficción sea un buen nombre pero es el nombre que tenemos. Es diferente de otro tipo de escritura, supongo, entonces merece un nombre propio. Pero en donde sí me irrito y me pongo combativa es si me llaman una escritora de ciencia ficción. No lo soy. Soy una novelista y una poeta. No me metan en su nicho de palomas, en donde no entro, porque me desparramo. Mis tentáculos están saliendo de su nicho en todas las direcciones.”

Le Guin (apellidada Kroeber de nacimiento) era hija de dos académicos, antropólogos y escritores. Estudió una maestría en Literatura Medieval por la universidad de Columbia en Nueva York y, desde muy joven, leyó los clásicos mitológicos de antropología como La Rama Dorada (The Golden Bough) de James Frazier. Años después, quedaría fascinada por la lectura de J. R. R. Tolkien y Phillip K. Dick, quien de hecho estaba en su misma clase de primaria sin que nunca se conocieran.

Ursula K. Le Guin.

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Durante los años cincuenta, la autora intentó escribir varios libros sobre una sociedad centroeuropea ficticia pero, al no encontrar ningún éxito, decidió cambiar su enfoque a la literatura de género. Le Guin comenzó a publicar historias en los clásicos compendios de FANTASTIC (Stories of imagination) y Amazing Stories.

En una de estas publicaciones comenzó su largo ciclo sobre Hain, un viejo planeta que al experimentar con colonias fuera de su mundo, crea la propagación de distintos tipos de humanos en varios planetas. Al reanudarse la abandonada exploración espacial, estos planetas comienzan a formar una federación que Le Guin utiliza para abordar temas políticos, antropológicos y sociológicos. Así, el ciclo de Ekumen se convertiría en uno de los grandes hitos de su larga carrera.

Otra de estas publicaciones dio inicio al enorme ciclo de Terramar. Éste se desarrollará a partir de la primera novela, A Wizard of Earthsea (1968), a la que le siguen otros cinco tomos y numerosos cuentos. Las historias de Terramar exploran un mundo en donde la magia es real y se desarrolla, de manera innata, en todos sus habitantes. Algunos llegan a ser poderosos magos que tienen que elegir entre la magia negra y la magia blanca. Y este equilibrio, más que ser una abstracción maniquea, explora los balances taoístas que tanto le gustaban a Le Guin.

De hecho, ella tradujo una versión inglesa del Dàodé Jīng, libro pilar del pensamiento taoísta. Y también tradujo la poesía de la ganadora del Nobel chilena, Gabriela Mistral.

as historias de Terramar exploran un mundo en donde la magia es real y se desarrolla, de manera innata, en todos sus habitantes.

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Fuera de sus dos principales ciclos, Le Guin también escribió la novela The Left Hand of Darkness que le dio celebridad internacional en 1969. Harold Bloom reconoció a esta novela de ciencia ficción como una obra maestra. “Le Guin, más que Tolkien, ha elevado la fantasía hacia la alta literatura”, dijo el famoso crítico.

Y eso seguramente hizo enojar a Le Guin. Porque, a pesar de que esta enorme exploración de las relaciones sociales atravesadas por el género y el deseo ganó el Nébula y el Hugo, a pesar de que ha sido reconocida como una de las primeras novelas de ciencia ficción feminista, de que Darko Suvin la alabó hasta cansarse y de que ha sido considerada una de las más grandes novelas de ciencia ficción contemporáneas (ahí al lado de Dune de Frank Herbert), Bloom seguía hablando de baja y alta literatura.

Le Guin siempre se opuso a esta división tan arbitraria y luchó incansablemente para que se reconociera la importancia literaria, cultural y social de la ciencia ficción. Con la narrativa de género, Le Guin exploró utopías y distopías socialistas, anarquistas y capitalistas; los límites de la sexualidad; las relaciones entre humanos en diferentes situaciones sociales; el comportamiento presente en el espejo del futuro.

Le Guin siempre luchó incansablemente para que se reconociera la importancia literaria, cultural y social de la ciencia ficción.

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Por eso, Le Guin soñaba con que se reconociera la necesidad de “otros realismos”:

“Creo que se aproximan tiempos difíciles en los que vamos a necesitar las voces de aquellos escritores que pueden ver alternativas a la forma en que vivimos; que pueden vislumbrar otras formas de ser más allá de nuestra temerosa sociedad y de sus tecnologías compulsivas. (…) Vamos a necesitar a los escritores que recuerdan la libertad: a los poetas, a los visionarios, a los realistas de una realidad más amplia.”

Ahora que ha partido, debemos seguir soñando, con Ursula K. Le Guin, en un mundo en el que la ciencia ficción y la fantasía sirvan como un espejo privilegiado para entender a la humanidad y sus absurdos.

Que descanse en paz una de las más grandes escritoras americanas contemporáneas. Siempre regresaremos a los mundos que nos dejó para poblarlos con el cariño eterno de los lectores abandonados en este mundo.

vía The New York Times

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