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Estos son los superhéroes favoritos del staff de Código Espagueti

El 28 de abril de 1995 personal de Marvel Comics inauguraron una de las celebraciones más queridas por los frikis: el Día del Superhéroe.
personajes de marvel saitama
Imagen: Especial

El 28 de abril de 1995 guionistas y dibujantes de Marvel Comics inauguraron una de las celebraciones más queridas por la comunidad friki: el Día del Superhéroe. Dicha festividad nació con la intención de señalar y reconocer el trabajo de todas las personas que trabajan arduamente por hacer de nuestro mundo un lugar mejor.

En Código Espagueti somos fanáticos de estos arquetípicos superhumanos con los calzones de fuera, por lo que hemos decidido sumarnos al Día del Superhéroe recordando a nuestras figuras favoritas: aquellas que marcaron nuestra juventud y siguen acompañándonos en nuestra vida adulta.

Deku: un personaje que no intenta ser nadie más que él mismo

La ineludible globalización ha hecho que el arquetipo del superhéroe representado en los cómics estadounidenses traspase épocas y fronteras, inspirando a jóvenes y artistas de todos los rincones del mundo al momento de crear sus propias ficciones. Por supuesto, Japón no ha sido la excepción de esta influencia norteamericana, y algunas de las obras y personajes más destacados de los últimos años en la industria del manga y anime muestran que los héroes no son exclusivos de Marvel y DC, y que pueden provenir de cualquier rincón del planeta.

Una clara muestra de ello es Kohei Horikoshi con su aclamada My Hero Academia, serie donde nos presenta una amplia gama de superhéroes japoneses que luchan para mantener el orden, la justicia y la paz en las diferentes ciudades que componen el país del sol naciente. Muchos de ellos, poseen habilidades únicas y excepcionales que les permiten sobresalir al momento de enfrentar a poderosos malhechores, sin embargo, ninguno más entrañable que el propio protagonista.

Imagen: Shueisha

Y es que, Deku no es nadie: tiene una madre normal, no pertenece a ninguna dinastía ni a ninguna familia de héroes secreta con poderes milenarios y heredados de generación en generación, su vida de clase media es muy similar a la del grueso de la población, no ha sido picado por ningún animal ni se ha expuesto a una explosión radiactiva y sus habilidades son solo suyas.

Se trata de un protagonista que no es un elegido más solo porque sí, y si no hubiera tenido esa pequeña dosis de suerte que tuvo y que en realidad todos necesitamos, seguiría siendo un joven de clase media con aficiones comunes viviendo una vida tan corriente como la de cualquier otro ser humano.

Imagen: Bones

Este es un mensaje claro y diferencial con relación a lo que suelen presentar el grueso de los superhéroes: no es que tú puedas ser Deku si te lo propones, es que, en esencia, tú eres Midoriya. Tu vida es como la de él, y la diferencia entre ser un héroe o ser un tipo más caminando entre el cardumen de gente que se mueve por las calles es sólo suerte. Ah, pero eso sí, cuando ese golpe de fortuna llega a tu vida, debes tener lo que se necesita para aceptarla, además de una fuerza de voluntad que resulte inquebrantable para que tus ideales sean capaces de transformar tu entorno para así poner tus habilidades al servicio de una sociedad y el bien común según los parámetros de la moral establecida.

Deku no se reconoce como deidad o ser superpoderoso. Él se sabe único, pero en el fondo no es ni intenta ser nadie más que él mismo: un niño llorón que soñaba ser como All Might y que sueña con salvar a los demás porque le interesa que las personas que están a su alrededor sean felices y estén seguros. Y sí, estas cualidades lo hacen ser un representante más que digno de la bandera de la paz, esto es primordialmente lo que construye a un superhéroe.

Imagen: Shueisha

El trabajo de un héroe es arriesgar su vida para convertir sus promesas en realidad. Eso es algo en lo que Deku trabaja cada día, esforzándose al máximo para no defraudar a todos los que han depositado su confianza en él, Y claro, resulta fácil identificarse con esta forma de entender las cosas porque seguramente todos nos levantamos de la cama con esta idea, o al menos, con esa intención. Es entonces, que nos damos cuenta de que ese héroe japonés de pelos verdes que pertenece a la ficción no es tan distinto a esa persona que vemos a diario en el espejo cepillándose los dientes. Es por ello, que el protagonista de Kohei Horikoshi se ha convertido en uno de mis héroes favoritos, y en uno de los más queridos de las nuevas generaciones: resulta fácil sentir afinidad hacía Deku, porque muy en el fondo, nos vemos reflejados en sus circunstancias y decisiones. —Ayax Bellido

Batman: el superhéroe que inspira a superar los miedos

Es día del superhéroe y es momento de reconocer a uno de los mejores dentro de toda la industria y ese es Batman. A pesar de que no tiene poderes superhumanos, es un hombre que se ha forjado mediante sus propias acciones, sin dejar de lado que es el más listo de todos. Y es que a lo largo de los años y de todas sus versiones, el Hombre Murciélago ha demostrado ser capaz de derrotar a enemigos que son más poderosos que él mediante estrategias y el ingenio técnico que lo caracteriza. Algo que hay que destacar es que de todos los límites que se impone, el que más sobresale es la regla de no matar, uno de sus ideales de venganza.

Imagen: Warner Bros.

“Al final, el miedo es el que te hace fracasar” es una de las frases que se ha quedado en mi cabeza y que de alguna forma es una inspiración para seguir adelante en nuevos retos, dejando de lado el miedo, aunque siga latente, debes seguir tus sueños. Inspirador, ¿cierto? A mí me ha servido mucho y espero que a nuestros queridos lectores también puedan ver este lado del superhéroe.

Un héroe que nos demuestra que sangra y que puede morir en cualquier momento, uno que incluso llega a mostrar su miedo desde el traje que utiliza, pero también deja en claro que no nos debe dominar, sino usarlo a nuestro favor para ser mejores personas: “Nuestra mayor gloria no consiste en no caer nunca… sino caer y levantarnos constantemente”. Se autoproclama como “la venganza”, aunque siempre es un símbolo de esperanza. Él es Batman. — Samantha Guerrero

Kick-Ass: Un adolescente escuálido que le gusta pelear contra los malotes

Muy en el fondo todos los hombres tenemos como 15 años mentalmente, y hay un superhéroe que representa eso a la perfección: Kick-Ass. La historia va más o menos así: Dave Lizewski es un chico ordinario de preparatoria que lee muchos cómics de superhéroes y tiene las hormonas tan alborotadas como los pelos de Goku. Pero no recibe un superpoder ni nada por el estilo, sino unas ingenuas ganas de convertirse en héroe a pesar de sus raquíticos brazos. Y nada le sale bien. Kick-Ass es una historieta de Mark Millar y John Romita Jr. que empezó a publicarse en 2008, pero como casi todo el mundo, yo lo conocí por la película de 2010 que, para ser honestos, no está nada mal. Es como una combinación de Super Cool y el Spider-Man de Tobey Maguire, aunque probablemente se inspiró más en la primera.

Imagen: Icon Comics

En cualquier caso, Kick-Ass se deshace de todas las lucecitas de los superpoderes y dice varias cosas dignas de Pinterest: “En el mundo en que vivo los héroes solo existen en las historietas. Y tal vez eso estaría bien si los malos también fueran ficticios, pero no lo son”. Por eso Kick-Ass es crudo, violento y absurdo. ¿Qué se esperaría de un vato que hace un cosplay y dice que va a enfrentarse a los matones del barrio? Además de darle una paliza a su protagonista de vez en cuando, la serie nos enseñó una que otra cosa sobre por qué nos gustan tanto los superhéroes.

Imagen: Marv Films

Spider-Man o Batman o quien quieras siempre logran imponerse a sus enemigos con la fuerza bruta, y gran parte de por qué nos fascinan está ahí. Sin embargo, eso de someter al más débil también es posible en este aburrido mundo sin superpoderes donde los antagonismos están a la orden del día. No, los héroes nos fascinan porque inspiran sentimientos que es difícil tener en otro lado, y Kick-Ass es el ejemplo perfecto: puedes ser un adolescente escuálido que le gusta pelear contra los malotes, ser golpeado casi hasta la muerte y aun así hacer que otros sigan tu ejemplo para hacer el mundo un lugar un poco más habitable. A final de cuentas Kick-Ass solo es un joven que quiere vivir su vida en paz junto a su novia y amigos, ¿no valdría la pena luchar aunque sea por eso? — Bruno Salazar

Saitama: un héroe con altibajos

Entre los personajes japoneses que podríamos llamar “héroes” no hay duda en que Saitama se ha hecho de un gran nombre gracias a su fuerza sobrehumana a la que varios frikis y amantes de la cultura geek les gusta comparar con otras figuras heroicas. Pero más allá de lo que pueden ofrecer sus puños y patadas, la propuesta del “calvo con capa” como héroe lo ha convertido en un personaje que como fan puedes llegar a amar u odiar.

¿A qué me refiero? Resulta que aquella fuerza que le otorga la victoria frente a cualquier oponente (y sin una sola gota de sudor) también se ha vuelto una carga alrededor de la narrativa del personaje… No hay emociones ni para él y a veces tampoco para el espectador. ¿Cuál es el punto de presentar a un héroe que le gana a todo el mundo sin ningún esfuerzo?

Imagen: Shueisha

Saitama es una antítesis a muchos de los arquetipos que tiene la mayoría de los héroes occidentales, primeramente porque (como dicen por ahí) las apariencias son engañosas: su diseño no es para nada impresionante; por el contrario, a veces luce tan soso que cualquiera que lo vea, ya sea dentro o fuera del anime, lo confundiría con un personaje genérico de no ser porque a menudo viste con su traje.

Otro de los grandes atributos de este calvito es que su existencia es la representación gráfica de que “el poder absoluto no es capaz de resolver todos los problemas en la vida de un héroe”: tiene que pagar rentas (compadecemos a cualquiera que lo haga), lo acompleja su calvicie absoluta, no es muy popular entre la comunidad y tampoco es reconocido por sus hazañas heroicas (de hecho fue culpado por destruir una ciudad que estaba a punto de ser aniquilada por un meteorito).

Entonces si tan mal le va… ¿Qué mantiene a Saitama a seguir ejerciendo como héroe? A veces es por el mero hecho de cumplir sus sueños de ser “un héroe por diversión” (¿Cuántos de nosotros hacemos lo que nos gusta?). En otras ocasiones es impulsado por sus propias creencias y el impulso de ayudar a gente con ideas y convicciones más definidas.

Imagen: Shueisha

Con esto último hay muchos personajes que terminan siendo atraídos por la personalidad tan simple de Saitama, porque a veces no hace falta tener una moral alta o un fuerte sentido de justicia para actuar, y aunque ciertas acciones no parezcan tan grandes al público, pueden cambiar el mundo de una sola persona y con ello convertirse en su “héroe”. —Pako Trampas.

Gran Saiyaman, aka Gohan: un superhéroe saiyajin

Aunque adoro las películas e historias de los superhéroes norteamericanos, jamás me he sentido realmente atraída por los símbolos heróicos de nuestros vecinos del norte. En su mayoría los encuentro geniales, pero no lo suficiente como para inclinarme por un favorito o favorita. Sin embargo, los héroes que han nacido de la genialidad japonesa vaya que han conquistado mi corazón en más de una ocasión, aunque culturalmente de nuestro lado del charco siempre han sido visualizados más como “karatecas” con conflictos que como superhéroes como tal. Muy a diferencia de los personajes con capa y spandex que tanto vemos en los cómics y las pantallas.

Muchos no han prestado suficiente atención en occidente a que simplemente para los japoneses, esos personajes, ninjas, expertos espadachines o maestros de las artes marciales, son los héroes de cientos de niños, jóvenes y adultos del país del sol naciente. Entonces, ¿por qué dejar fuera de la ecuación del superhéroes a los Guerreros Z y no a Los Vengadores? Al final ambos grupos de individuos con increíbles habilidades resuelven todo a golpes.

Es importante resaltar lo que los japoneses han hecho con sus héroes, ya que más allá de querer lidiar con problemas sociales o querer acabar con los nazis como alguna vez lo hizo el Capitán América, se han dedicado a luchar por cuestiones que van mucho más allá de la “justicia”. Un Steve Rogers lucharía por el orden y lo que él cree correcto mientras que un Vegeta lucharía por defender su honor y a su familia. ¿No es esto también una acción heróica?

Imagen: Shueisha

Pero de cualquier forma hoy estamos celebrando el National Superhero Day, una festividad creada por los norteamericanos para conmemorar a todos aquellos grandes personajes de su cultura popular que al final del día también han influenciado mucho a la cultura pop en Japón, al grado que incluso hemos visto a importantes figuras del manga o caricatura nipona apropiarse del concepto de superhéroe gringo. Como por ejemplo All Might de My Hero Academia, Saitama de One Punch-Man y por supuesto al querido y siempre bien ponderado Son Gohan, quien con el objetivo de ocultar su identidad y ayudar un poquito a la gente y autoridades de Ciudad Satán, toma el traje ajustado, la capa y artilugios para ocultar su identidad dando como resultado a nada menos que el Gran Saiyaman.

Un héroe que con traje verde, botas, guantes y un casco, salva a los ciudadanos, pero que al igual que al héroe norteamericano promedio, no siempre le salen las cosas como él las esperaba. Pues Gran Saiyaman nace a partir de la necesidad de Gohan de ayudar a los demás pero sin revelar su completo ese poder de Saiyajin que estaría por encima de cualquiera, incluidos muchos personajes de Marvel o DC Comics.

Imagen: Shueisha

La premisa del alter ego de Gohan es muy noble como la de cualquier héroe americano y que al final sin querer queriendo termina por convertirse en ese ejemplo a seguir, en la inspiración de todos los niños, en la figura comercial que nadie pidió pero que todo mundo necesita. Es por decir lo menos, una gran sátira del superhéroe norteamericano.

Aunque eso sí, no podemos quitar el mérito al héroe gringo promedio que en su mayoría es humano o terrícola y que justamente por esa identificación que nos genera es que se vuelven tan populares y especiales. Pues en el caso de Gohan, aunque criado como casi cualquier otro niño de la Tierra, es finalmente un ser de otro planeta cuyos grandes poderes han surgido por mera línea genética, al igual que Superman o Thor, es decir, sin tanto “mérito”, pero que de igual forma han servido en más de una ocasión para salvar a todo el planeta de un maniático asesino o de una destrucción inminente.

Imagen: Toei Animation

Entonces, ¿por qué el Gran Saiyaman sería mi superhéroe favorito? Tal vez más por lo que Gohan, Goku y Vegeta representan para mi, tal vez porque crecí junto a este personaje y al final me identifico más con él que con cualquier otro héroe del estilo, posiblemente porque en un sueño guajiro me encantaría ser como Videl para convertirme en la Gran Saiyaman 2. Y hablando de Videl, ¿no sería ella una mejor superheroína que el mismo Gohan? — Loretta Chantiri

Spider-Man: mi compañero durante más de 30 años

¿Qué hubiera sido de mi vida sin el Hombre Araña? Fue mi compañero en varios periodos de mi vida y sus aventuras me dieron alegrías en momentos oscuros. Fue a través de sus páginas que aprendí a leer (con los cómics de Novedades), sus diferentes versiones de caricaturas animadas hicieron placenteras mis tardes y casi todas sus películas me han gustado.

Como personaje no podría encantarme más. El joven bulleado Peter Parker que vive en medio de la tragedia se convierte en un personaje alegre cuando se pone su disfraz y sale a combatir el crimen era alguien cuando era un niño y el fotógrafo Peter Parker (adulto) que apenas y gana para cubrir sus necesidades básicas pero es lo suficientemente responsable para no dejar de ser Spider-Man, es algo que inspira para hacer lo correcto.

Imagen: Marvel Comics

Durante los más de 30 años que leí sus aventuras me topé con un mundo lleno de colores e imaginación. Ame el periodo que obtuvo poderes cosmicos, cuando se puso su traje negro extraterrestre, la parte que dejó de combatir el villano de la semana y se puso serio, perdio a su novia y a su mejor amigo. Lo acompañé cuando se casó con una super modelo, también cuando lo lanzaron de su casa en navidad y hasta cuando Kraven el Cazador lo enterró vivo en esa joya llamada La última cacería.

En las viñetas de Spider-Man conocí al villano de ficción que más miedo me ha dado en la vida, Vermin, y también uno de los códigos morales a lo cuales ceñirme: Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Nunca he tenido un gran poder, pero la idea se entiende.

Imagen: Marvel Comics

Peter Parker es mi superhéroe favorito porque en él se acumula todo lo que ese concepto representa. Es una persona que hace lo que es correcto para todos, aunque muchas veces eso le perjudique. Es un gran modelo a seguir. — Edgar Olivares

Zot: un adolescente con poderes

La memoria más lejana de un superhéroe que albergo es la de Kamen Rider: un extraño justiciero con una armadura insectoide que, al mero estilo del super sentai, solía ver en el televisor de mis padres combatiendo contra esas bizarras figuras que solo podrían provenir de Japón.

Conforme fui creciendo se me dio el ir conociendo a otras figuras de este arquetipico ser, el llamado “superhéroe”: Spider-Man, por ejemplo, a quien vi por primera vez en la serie animada de los noventa a lado de mi tío Paul; a Batman, cuya primera película me aburrió mortalmente a los 11 años tal vez porque la calidad de la imagen de la película pirata que había comprado mi papá no era la ideal. Pero no fue sino a los 16 cuando me dí el chance de conocer a buena parte del panteón marvelita gracias a la colección de cómics de la que me empecé a hacer.

Quiero decir: a lo largo de los años me he codeado en mis absurdas fantasías con estas portentosas creaciones, escapando de la realidad (porque decía Pessoa que “el arte tiene sentido porque nos saca de aquí”) en mis nocturnas caminatas jugando a ser el Hombre Araña, o quemando las horas en la combi que me ha llevado a tantas partes leyendo tebeos.

Imagen: Eclipse Comics

En el año 2018, en una de mis tantas “cacerías” me encontré en El Sotano de Quevedo el Integral de Zot! editado por Planeta. Casi 600 páginas a blanco y negro: el libro me costó 200 pesos porque estaba en liquidación. Hasta ese entonces no había escuchado nada de Scott McCloud, el autor de esta obra. Ahora sé que es uno de los teóricos más importantes que hay en el medio del cómic, así como uno de los introductores de la estética del manga en el tebeo occidental.

Yo trabajaba en una compañía de seguros, y en aquel entonces aproveché mis comidas para leer este tomo. ¡Cuál fue mi sorpresa al enterarme de que le faltaban diez numeritos! ¿La razón? McCloud no consideró añadirlos al Integral de Zot! porque no le parecían lo suficientemente buenos. Ni modo, pensé: tendré que descargarlos en CBR. Sin mayor problema los encontré en How to Arsenio Lupín y ahora los atesoró en un Drive de Google.

Imagen: Eclipse Comics

Mucho ya se ha hablado de Zot, el álter ego de Zachary T. Paleozogt, en distintos medios, además, este texto claramente no es una reseña. ¿Qué podría decir de él ante alguien que no lo conoce? Advenedizo, aunque no tanto, dentro del género de los superhéroes, me atrevo a afirmar que Zot es el justiciero más humano que haya visto en las viñetas. En el fondo solo se trata de un joven de 16 años con una botas gravitatorias y una pistola láser, fuera de ello, su inteligencia emocional, sus ambiciones, miedos y reflexiones son las de un adolescente promedio.

Su historia se divide en dos partes claramente diferenciadas: la primera, centrada en un mundo alternativo en donde todas las ilusiones de Julio Verne se volvieron realidad, aunque está poblado de los más kirbyescos villanos, y la segunda, centrada en nuestro mundo: un planeta gris en donde la humanidad se devanea entre el genocidio y la esperanza.

Imagen: Eclipse Comics

Sin ser un adolescente, logré sentirme bastante identificado con esta lectura. Zot es un héroe que crece: ¡que verdaderamente crece! No como Spider-Man, que sigue teniendo 30 años desde hace décadas. Zot es una persona que aprende: a querer, a cagarla, a soñar como todos lo hacemos en nuestra juventud: con una arrebatadora ilusión, como si todo fuera posible. Lo acepto: este tebeo de Scott McCloud es un lugar seguro para mí. Como lo mencioné líneas arriba, es mi escape, mi evasión, y por eso Zot es mi superhéroe favorito. — Jesús Zamora

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