Tom Spurgeon, ex editor de The Comics Journal informó en su página el día de hoy del fallecimiento de Dana Crumb, la primera esposa del caricaturista underground Robert Crumb. Figura esencial en la vida de Crumb, pues sus años de mayor acelere, justo cuando colocaba la semilla de los cómics subterráneos, los vivió a su lado. Para entender un poco quién fue Dana Crumb, presentamos a continuación el siguiente recuento de la vida de Robert a su lado.

En 1963, Robret Crumb abandonó el seno familiar y comenzó a trabajar como free-lancer para la American Greetings Corporation, compañía con base en Ohio en donde dibujaba tarjetas de felicitación y una tira cómica llamada Roberta Smith, Office Girl, para el boletín de la compañía. Su jefe era ni más ni menos que Tom Wilson, creador de uno de los personajes más tetos de la historia de los funnies: Ziggy.

Tras un año de trabajo conoció a Dana. Su padre alguna vez había pronosticado que el tímido y apocado Robert terminaría casándose con la primer mujer que se atravesara por su camino. Y así fue. No pasó mucho tiempo desde que se conocieron hasta que comenzaron de la mano sus correrías en la drogofília. Con ella se estableció en Copenhague, pero el masoquista Robert pronto comenzó a extrañar el vertiginoso ritmo de vida de Norteamérica, así que regresó a los States para continuar ilustrando tarjetas.

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Dana y Rober Crumb

En ese entonces, Terry Gilliam (conocido por sus animaciones para Monty Python’s Flying Circus) laboraba en Help!, una revista similar a MAD. Gilliam era asistente de Harvey Kurtzman y cuando decidió abandonar su trabajo pensó en Crumb para llevarlo a cabo, pero para desgracia de Robert la revista ya no duraría mucho. A pesar de la desaparición de Help!, continuó trabajando al lado de Kurtzman –quien era uno de los héroes de su infancia– y vio su paso al mundo comercial.

Crumb intentaba colarse entre las huestes de MAD, pero invariablemente fue rechazado. Cansado de Nueva York, regresó a Cleveland y es allí en donde comienza su etapa dentro del desarrollo de la cultura subterránea, la cual vivió y al mismo tiempo impulsó.

Una vez en Cleveland comenzó a consumir marihuana y LSD, droga que Dana conseguía gracias a la generosidad de sus amigos psiquiatras.  Su premisa al imbuirse en el mundo de los alucinógenos era tener visiones y alcanzar el significado de la vida. Muchos artistas usaban también el LSD y Crumb entró rápidamente en el medio hippie al encontrar puntos en común con ellos. En esos días sobrevivía con tres dólares al día y la droga siempre la recibió gratis. De sus alucinaciones nacieron algunos de sus personajes más célebres: Mr. Natural, Flakey Foont, Shuman the Human y Fritz the Cat.

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Portadas de Zap Comix #0 (Robert Crumb) y Eat It: A Cookbook (Dana Crumb)

En el verano del 67 editó Zap, su bandera insignia en los comix. La idea de editar dicha revista brotó durante una noche de alcohol en la que Crumb le propuso el proyecto a Don Donahue. Zap #1 mostraba sólo trabajos de Crumb, pero más adelante también obra de otros artistas que estaban experimentando con las drogas: Victor Moscoso y Rick Griffin. El LSD lo conectó con la comuna artística de la época y con aquellos que comprarían su trabajo por hallarse montados en el toro salvaje de la sicodelia, los hippies; comuna en la que Crumb no llegó a sentirse totalmente cómodo.

Zap la vendía en las calles de Frisco al lado de su esposa Dana: llenaban la carriola de su bebé con ejemplares y la ofrecían al público, tal como Elvis hiciera alguna vez con sus primeros acetatos, aunque sin carriola. Aunque antes de Zap ya existían varias publicaciones underground, pero Zap significó una piedra angular que vino a poner de cabeza el panorama de los cómics, subterráneos y no.

Esa fama se extendía y también uno de sus conceptos más acabados y recordados: Keep on Truckin’, la frase que acuñara dentro de las páginas de Zap. De pronto, la frase y el dibujo que la acompañaba comenzaron a ser usados en playeras, botones y posters sin su permiso. Alan Morse, un abogado que pretendía abanderar los derechos de los artistas underground lo contactó y lo orilló a entablar una demanda para recuperar el dinero que su uso arrojaba y del cual Robert no recibía un solo centavo.

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Keep on Truckin’

Robert es demasiado tímido para luchar por algo así, pero las argucias de Morse –un gángster, al final de cuentas– lo enfrascaron en una pelea legal que duró años y todo para que al final la corte decidiera que tanto la frase como el personaje eran ya del dominio público y por lo tanto pertenecían al pueblo. La resolución dejó a Crumb endeudado con el fisco. Para pagar los 20,000 dólares que el ISR le exigía tuvo que vender su casa y gente que lo apreciaba organizó colectas a su favor. Una de las benefactoras de su causa llegó a ser la cantante pop-folk-mariachera-mexico-norteamericana Linda Ronstadt.

Allí termina su época al lado de Dana. Una vez recuperado de su debacle económica y ya separado de ella, volvió a trabajar en sus comix, ahora del brazo de Aline Kominski.

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