El famoso músico tiene una relación con la exploración espacial.

Chuck Berry, el pionero del rock and roll, falleció el fin de semana pasado a los 90 años de edad, dejando como legado montones de canciones que hoy son clásicas de la música popular. Curiosamente la música de Berry tiene un vinculo con la exploración espacial, debido a que su emblemática Johnny B. Goode fue seleccionada en 1977 como parte de los sonidos que se resguardan al interior de las sondas espaciales Voyager.

Las Voyager son recordadas por llevar en su interior un disco de oro con una selección de música proveniente de varias partes del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un mensaje del entonces Secretario General de las Naciones Unidas, y el ensayo “Sonidos de la Tierra”, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene 115 imágenes donde se explica en lenguaje científico la localización del Sistema Solar, las unidades de medida que se utilizan en la Tierra, características de nuestro planeta y características del cuerpo y la sociedad humana. El contenido del disco está pensado para ser un obsequio para una probable civilización extraterrestre, y su contenido fue propuesto por un comité científico presidido por el mismísimo Carl Sagan.

Entre la hora y media de música seleccionada por Sagan, se encuentran melodías de Bach, Mozart, Stravinsky, y la inolvidable Johnny B. Goodela canción que muchos fans de la ciencia ficción redescubrieron en los años ochenta por formar parte de una de las escenas más representativas de Volver al Futuro. En 1986, para celebrar el cumpleaños 60 de Chuck Berry, Carl Sagan y su esposa, la divulgadora científica Ann Druyan, le mandaron una carta donde lo felicitaba de una forma memorable:

“Querido Chuck Berry: Cuando alguien te dice que tu música vivirá para siempre puedes pensar que, normalmente, están exagerando. Pero Johnny B. Goode está en el disco interestelar de la Voyager, a bordo de la nave espacial Voyager de la NASA. Ahora debe de estar a 2 mil millones de millas de la Tierra, con destino a las estrellas. Este disco durará mil millones de años o más. Feliz 60 aniversario, con toda nuestra admiración por la música que has dado a este mundo. Go, Johnny, go”.

Así que, si algún extraterrestre llega a encontrar el disco del Voyager, es probable que, al igual que la mayoría de todos nosotros, también ame el Rock and Roll y mueva el esqueleto –o los tentáculos– al ritmo de la música de Chuck Berry.

fuente Letters of Note (Twitter)

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