Hace 75 años se dio la primera aparición de Batman en el mítico Detective Comics #27 (a pesar de que en la portada se leía “mayo, 1939”, fecha que indicaba cuándo tendrían que dejar de circular los números sobrantes). En este día tan especial aquí en Código Espagueti queremos presentarles al auténtico padre del hombre murciélago: Bill Finger; desconocido para la mayoría, oculto, e incluso ninguneado por el creador oficial.

Mi primer contacto con el hombre murciélago fue a través de las viejas historietas de Editorial Novaro que resguardaba mi abuela y que pertenecieron a uno de sus hijos. Debo de confesar que el encapotado no me impactó demasiado, sus historias no eran ni la mitad de entretenidas que las alocadas aventuras del Superman de los sesenta y setenta, que en un episodio se transformaba en un Súper Obeso, otro en un Súper Frankenstein o un Súper León, cosa sumamente agradable a la vista para un chamaco que aun no aprendía a leer.

La primera vez que me resultó entretenido el “mejor detective del mundo” fue, lo confieso con rubor, en las repeticiones de la serie protagonizada por Adam West y Burd Ward, que a pesar de seguir siempre la misma fórmula argumental eran tremendamente divertidas para un niño de seis años de edad. Conforme fueron pasando los años el personaje comenzó a entusiasmarme cada vez más, indudablemente en ésto influyó la Batimanía de finales de los ochenta y principios de los noventa derivada del estreno de la película dirigida por Tim Burton, misma que llenó tanto los estantes de los supermercados como los puestos de los tianguis de productos oficiales y piratas con elementos alusivos al Caballero Nocturno que se volvieron los objetos del deseo de toda una generación de infantes.

Uno de los cómics de Novaro, igualitos a los de mi abuela
Uno de los cómics de Novaro, igualitos a los de mi abuela

Desde esa época me resultaba misteriosa una frase que acompañaba cualquier aparición del personaje: “Batman, creado por Bob Kane”. En mi mente de párvulo, ese hombre enigmático era el responsable de todas las historias que le ocurrían al alter ego de Bruce Wayne. Cuando comencé a comprar cómics por mi cuenta a inicios de los años noventa, la figura de Kane, junto con la de Jerry Shiguel, Joe Shuster, Jack Kirby o Stan Lee, se volvió enorme. Para mí, el hombre era un visionario que había abierto una veta en el panorama de la ficción argumental, creando un personaje que se diferenciaba claramente de los otros protagonistas de historietas estadounidenses al no contar con ningún poder, y resolver muchos de sus casos a través de la inteligencia antes de usar la fuerza. Además, había creado a la colección de villanos más icónica de la industria de los cómics.

Conforme fui creciendo, me interesé en conocer más sobre los aspectos relacionados con la historia detrás de la creación de los personajes clásicos de la literatura de ficción moderna, llena de traiciones y tratos injustos. Poco a poco, la idea que tenía de Kane se me fue desbaratando. Por el contrario, la de Milton “Bill” Finger, un autor prácticamente desconocido para el público de masas, fue creciendo.

Finger es, muy probablemente, el creador más infravalorado en el medio de los cómics, un joven judío con una imaginación gigantesca que, en contra de los deseos de sus padres, que querían que estudiara medicina, decidió aventurarse en el complicado medio de la escritura; lamentablemente, un matrimonio temprano y un hijo prematuro, lo obligaron a abandonar momentáneamente su sueño. El joven escritor tuvo que hacer frente a la gran depresión que azotó a los Estados Unidos durante finales de los años treinta del siglo pasado, que lo llevó a aceptar un trabajo menor que le ofreció en una fiesta un compañero de la preparatoria que intentaba labrarse un camino en el medio de las tiras cómicas: Bob Kane.

En ese entonces Kane, que era un dibujante de mediano a malo, se había especializado en realizar pequeñas tiras para un periódico local, todas ellas con temática humorística. Aparentemente, el dibujante no confiaba mucho en su talento como guionista de sus propios cartones, por lo que decidió contratar a alguien que le escribiera sus historias cortas. El elegido fue Finger, quien en ese momento no encontraba empleo como escritor, por lo que se pasaba los días trabajando como vendedor de zapatos para mantener a su familia, aunque el mismo admitió posteriormente que, debido a la situación económica que atravesaba su país, rara vez lograba vender algo.

Una de las pocas fotos que se conservan de Finger

Las tiras de Kane comenzaron a ser mejores con los guiones de Finger, al que nunca le dio crédito en las mismas. En 1939, cuando Kane se enteró que Superman era la revista mejor vendida y generaba mucho dinero, fue a pedir trabajo a la editorial que publicaba al Hombre de Acero, la National Allied Publications, donde se ofreció a crear un nuevo personaje similar; para su regocijo, el editor Vincent Sullivan decidió darle una oportunidad y le pide que le presente un proyecto. Kane salió de la oficina de la editorial dispuesto a crear el mejor superhéroe de todos los tiempos.

De acuerdo con la historia oficial, para crear la imagen de Batman Kane retoma un dibujo que había realizado en 1934, le adiciona elementos del ornitóptero de Leonardo da Vinci, la capucha del villano de la película The Bat Whispers y algunos elementos de la historia del Zorro. Además, el modesto Kane afirmaba que Bruce Wayne estaba basado en sí mismo:

“Bruce Wayne es una aliteración de mi nombre -Bob Kane, Bruce Wayne-, en cuanto a su aspecto, solo debo decir que todos los dibujantes nos representamos a nosotros mismos en nuestra obra, así que dibujaba a Bruce Wayne como yo cuando era joven y guapo”.

Muchos años después, Finger recordó cómo fue la verdadera creación del personaje. De acuerdo con el guionista, el día que Kane desarrolló al personaje él se presentó en el estudio de su jefe para ayudar a idear al héroe enmascarado, el dibujante le mostró el dibujo que tenía y pensaba presentar ante el editor. La ilustración de Kane era un Flash Gordon con antifaz y alas, con ningún elemento que lo diferenciara claramente de Superman, incluso en ese momento aun no existía un nombre oficial para su creación, sino un trío de posibilidades: Hawk-Man, Eagle-Man y Bat-Man.

El Bat-Man original de Bob Kane
El Bat-Man original de Bob Kane

Haciendo uso de su característica inventiva, Finger comenzó a realizar cambios que volvieron completamente en otra la idea original del personaje. En primer lugar se decantó por dejar el nombre de Bat-Man, después, se deshizo del antifaz y le colocó una capucha que cubriría todo su rostro y unos guantes, para hacer énfasis en el animal del que tomaba el nombre y le adicionó unas orejas que sobresalían de la capucha. Además a Finger no le gustó el diseño de las alas rígidas que Kane había dibujado, le comentó que ese elemento no era muy práctico para un héroe que debía ser ágil, por lo que le sugirió que en lugar de ellas le colocará una capa que tuviera unos cortes que le dieran la apariencia de un vampiro cuando corriera o saltara, en este punto Kane no estuvo completamente de acuerdo por lo que continuó dibujando en muchas ocasiones posteriores sus rígidas alas, debido a que le gustaba como se veían. Finalmente, Finger le comentó a Kane que, dado que pensaban volver a Batman un justiciero nocturno, el color que  había pensado originalmente el dibujante para el personaje, un rojo brillante, no era el adecuado, por lo que le recomendó aplicarle tonos oscuros.

Cuando los editores vieron el diseño del héroe quedaron sorprendidos y contrataron a Kane en ese instante. Inmediatamente después de salir de la oficina de la National Allied Publications el ilustrador fue a darle el encargo a Finger de que escribiera el mítico guión del Detective Comics #27, donde finalmente en marzo de 1939 se publicaría la primer aventura de Batman, al que durante algunos años se llamó The Bat-Man.

En esta primera y corta historia de tan sólo seis páginas podemos ver el estilo de Finger, quien nos mete desde el primer diálogo en el sórdido mundo de Ciudad Gótica, a la que también bautizó:

“The Bat-man, una misteriosa y aventurera figura luchando a favor de la justicia en contra de los criminales, en una batalla solitaria enfrentando los males de la sociedad… su identidad, es desconocida.”

Uno de los bocetos origínales presentados por Kane a la National
Uno de los bocetos originales presentados por Kane a la National Allied Publications

En The Case of the Chemical Syndicate, la primera aventura de Batman, Finger presenta a otro de los personajes que han perdurado con el tiempo, el Comisionado Gordon. Y como un twist final, revela que el  multimillonario Bruce Wayne, que es descrito en las primeras páginas del cómic como “un playboy, ocioso y aburrido” al que Gordon narra las aventuras del departamento de policía, es en realidad el superhéroe. Con respecto al origen del nombre de la identidad secreta de Batman, Finger declaró lo siguiente, desmintiendo a Kane:

“Cuando decidimos que Batman sería un multimillonario, pensé que su nombre debía de provenir de alguna familia aristocrática. El nombre proviene de Robert Bruce, el antiguo Rey de Escocia. Su apellido fue más complicado, pensé en nombres que sugirieran colonialismo, así que  probé con Adams, Hancok, finalmente me acordé del general Mad Anthony Wayne, y ese fue el que me gustó”.

En cuanto a la personalidad del héroe, el mismo Kane llegó a declarar que a él no le importaba tanto, él sólo le daba importancia a la apariencia gráfica del hombre murciélago. Por su parte Finger sí le dio peso a este aspecto:

“Mi idea era que Batman sería una combinación de Douglas Fairbanks, Sherlock Holmes, La Sombra y Doc Savage.”

Bob Kane, el playboy, ocioso y millonario "padre" de Batman
Bob Kane, el playboy, ocioso y aburrido millonario “padre” de Batman

Kane se asesoró con un abogado para que la editorial, desde los primeros años que se publicaron los cómics de Batman, lo reconociera  como el creador único del personaje y le otorgara ciertos derechos sobre el mismo, trato que no recibieron, por ejemplo, los creadores de Superman. Por ello Finger no tuvo ningún tipo de crédito sino hasta después de muchos años, a pesar de que fue él quien creó los elementos más representativos del héroe, así como a la mayoría de sus personajes de apoyo y villanos. Finger inventó a Robin, Alfred, Gatubela, el Pingüino, el Acertijo, Dos Caras, Clay-Face y al villano principal del encapotado, el Joker. Con el dinero resultado del trato que firmó con la editorial que después se transformaría en DC Comics, Bob Kane creó un estudio desde el cual ponía a otros dibujantes a realizar los cómics de Batman, mientras él solo estampaba su firma al final de los mismos.

Como pueden ver, Finger es uno de los más grandes escritores fantasmas de la literatura de ficción de los años recientes, un hombre de gran talento que ha quedado opacado por el dibujante que lo contrató. El escritor declaró, en la única entrevista que concedió tratando el tema:

“En su momento nunca exigí que se me diera crédito por mis historias, pero en realidad no me importaba. Para mi era un sueño escribir y que me pagaran por ello. Cuando inventamos a Batman yo ya tenía una familia que no confiaba que pudiera mantenerlos sólo escribiendo y, orgullosamente, lo conseguí.”

Mientras Kane ganó mucho dinero derivado de Batman, Finger acabó sus días desempleado y sumido en el alcoholismo, avergonzado, según parece, por nunca haber logrado convertirse en un escritor de novelas serias. El escritor Marc Tyler Nobleman le dedicó todo un libro al caso, titulado Bill the Boy Wonder: The Secret Co-Creator of Batman, el cual cuenta con ilustraciones del dibujante canadiense Ty Templeton.

Por mi parte, cada que veo uno de los viejos números de Batman en casa de mi abuela, sigilosamente tacho con una pluma el nombre de Bob Kane donde dice “creado por…” y escribo arriba Bill Finger. Va esta acción vandálica y este escrito, como un pequeño homenaje al auténtico padre de Batman en el 75 aniversario del nacimiento de su personaje.

Detective-Comics-27
Detective Comics #27, la historieta que marcó la primer aparición de Batman

Fuentes complementarias: The History of Batman, The Secret origin of the BatWikipedia

vía El resto es silencio

fuente Bill, The Boy Wonder

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